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El drama personal de los hosteleros y empresarios turísticos asturianos para encontrar empleados: "Se sufre cada vez más"

El sector al completo, más allá de bares y restaurantes, aprecia dificultades para completar sus plantillas y las vinculan a la situación de la vivienda y al desajuste entre formación y demanda

El drama personal de los hosteleros y empresarios turísticos asturianos para encontrar empleados: "Se sufre cada vez más"

A.D. / Atlas News

Oviedo/ Avilés/ Villaviciosa

Se ha puesto Julio Bobes Bascarán a preparar la temporada de verano en su empresa de turismo activo asentada a Llanes y ha empezado a sufrir un problema que ha derivado ya en clásico en los últimos años en Asturias: la falta de mano de obra. "Porque no es solo en la hostelería y la hotelería, sino que las dificultades para encontrar trabajadores lo sufren otras empresas del sector y las relacionadas", asegura el empresario, al frente de la mesa de turismo de la Federación Asturiana de Empresarios (FADE).

El caso de un hostelero de Oviedo, desesperado por los problemas para encontrar mano de obra para abrir un segundo restaurante, ha vuelto a poner de actualidad una situación que, lejos de mejorar en los últimos años, va a más. "Y ese problema es en Oviedo, una gran ciudad. Ya se puede imaginar la gente los problemas que hay en las alas de Asturias, en zona rural... Cada vez más", reseña Bobes, quien tiene claro dónde está el problema: la falta de vivienda. "Mucha gente no viene porque no tiene donde quedarse, nosotros mismos tenemos problemas para asegurarles un sitio", reseña.

«Mucha gente no viene porque no tiene donde quedarse, nosotros mismos tenemos problemas para asegurarles un sitio», reseña Julio Bobes

El empresario también lamenta que las ayudas estatales desincentiven a muchos a trabajar: "Hay gente a la que no le compensa. Ni todo el año ni unos meses. No quieren contrato. Yo niego que el problema radique en que haya malas condiciones salariales, que no, porque estamos por encima del mínimo".

En la misma línea se pronuncia Hotelería y Hostelería de Asturias, Otea. "El sector está haciendo un esfuerzo importante por mejorar la conciliación y las condiciones laborales. En este sector y en otros es necesario recuperar el espíritu de trabajo y sacrificio que en parte se ha perdido", reseñan en la organización, que también apuntan a la vivienda.

"En Asturias, especialmente en las zonas de costa durante la temporada alta, la falta de vivienda asequible para los trabajadores es un cuello de botella que impide atraer personal de otras zonas".

Mientras la demanda turística esta tenido buenos resultados y la condiciones laborales han mejorado, la hostelería sufre para completar sus plantillas», claman en Otea

La patronal turística, que preside Javier Martínez, asegura que el sector "atraviesa un momento contradictorio. Mientras la demanda turística esta tenido buenos resultados y la condiciones laborales han mejorado, la hostelería sufre para completar sus plantillas".

En Otea, además de la vivienda y esa falta de "espíritu de sacrificio y de trabajo" que identifican como factores que provocan la falta de mano de obra, creen que hay una tercera cuestión, la formación y profesionalización.

"No falta gente, falta personal cualificado y, sobre todo, con verdadero interés en desarrollar su vida profesional en este sector. Creemos que la formación debe ajustarse a las necesidades actuales del mercado", añaden en la patronal.

"Imposible encontrar gente"

A pie de calle, los empresarios asturianos corroboran el desajuste entre oferta y demanda laboral, y coinciden con el análisis de FADE y Otea. "Mete miedo cómo está la cosa. Es imposible encontrar gente. Nadie quiere este sector. En unos años vamos a quedarnos solo los que llevamos toda la vida, y abriremos solo para las comidas un par de horas y otras dos para las cenas", dice Gabriel Hinciano.

Gabriel Hinciano, el hostelero, y Julio César García a un lado, y por el otro Enrique García y su hija Almudena García, en la sidrería Bedriñana de Villaviciosa.

Gabriel Hinciano, el hostelero, y Julio César García a un lado, y por el otro Enrique García y su hija Almudena García, en la sidrería Bedriñana de Villaviciosa. / Pablo Antuña

Es el dueño de la Sidrería Bedriñana de Villaviciosa, de la que se hizo cargo hace un par de años, tras más de una década en el Mesón Siero en La Pola. Hace un par de semanas lanzó un anuncio, buscando personal de camarero, y no ha tenido aún una resolución positiva. "Llamaron tres, les pedí que enviase el currículum, y ni siquiera me llegó", lamenta. "Y cuando hay que hacer entrevistas peor, quedas a una hora, y ni se presentan", subraya.

Cuenta que el principal problema del sector hostelero está en que debe ser un trabajo que abarque todos los días de la semana. "No quiere nadie trabajar sábados y domingos, y de horario partido, que es el problema que tenemos en la hostelería", analiza.

En el tema de los camareros también destaca el problema de la formación. "Todos los que te llegan empiezan desde cero y hay que prepararlos. Igual estaría bien alguna ayuda o programa para que la gente se forme, pero no lo veo claro tampoco, porque no se nota esa predisposición para currar en este sector", indica, antes de añadir dos reflexiones más: "Si buscas alguien para cocina es imposible, porque todo lo bueno está cogido. Y luego es verdad que si llamas a alguien para extra un día aparece, pero para tener gente de continuo no". Sobre las condiciones económicas, Hinciano considera que lo que se ofrece por convenio no está mal, pero critica que "hay mucha gente que prefiere estar cobrando ayudas, en casa, sin trabajar, que volver a estar en activo".

Carteles reclamo en Avilés

El restaurante avilesino 33400 anuncia con varios carteles en la cristalera que necesitan empleados. "Cada vez es más complicado encontrar gente que cumpla", explica la encargada Silvana López. Muchos llegan a hacer las entrevistas, pero después "no dan el perfil que buscamos o no aguantan la presión". La gente llama interesada en el puesto, "aunque es algo bastante raro, creo que estamos teniendo mucha suerte en ese aspecto", cuenta.

López se ha encontrado más de una vez en una la situación en la que "les citamos para empezar a trabajar y, después, no aparecen". Por no mencionar "todos aquellos que dicen que se presentarán en la entrevista y, después, nunca llegan", detalla la mujer. Y es que "acaba siendo una pérdida de tiempo para ellos y para nosotros", según apunta Ana María García, del restaurante Cabruñana.

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