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Intervención de Carlos Paniceres, presidente de la Cámara de Oviedo, en la entrega de su Medalla de Oro a Javier Moll

. Entrega de la Medalla de Oro de la Cámara de Comercio de Oviedo a Javier Moll. Intervención de Javier Moll

. Entrega de la Medalla de Oro de la Cámara de Comercio de Oviedo a Javier Moll. Intervención de Javier Moll / Miki López / LNE

Hoy es un día muy importante para nuestra institución. Hoy es un día de reconocimiento. Y también es un día de memoria.

La Cámara de Comercio de Oviedo entrega hoy su Medalla de Oro. Y lo hace para distinguir a un gran empresario. Pero también —y esto es importante— para reconocer una forma de estar en Asturias. Una forma de entenderla. Y una forma de acompañar su pulso diario. Esa forma tiene nombre propio: Javier Moll.

Javier Moll es, ante todo, un empresario. Un empresario que ha sabido construir un gran grupo de comunicación. Con visión. Con constancia. Y con sentido de permanencia.

Pero es también un editor. Y eso es algo distinto. Un editor, un verdadero editor, entiende que la información no es solo un producto. Es un servicio público. Es una responsabilidad. Es una forma de contribuir a que una sociedad se entienda a sí misma.

Y en ese compromiso, La Nueva España ocupa un lugar central.

Durante más de cuatro décadas, La Nueva España ha sido mucho más que un periódico. Ha sido testigo. Ha contado lo que Asturias ha vivido. Ha sido actor. Ha ayudado a formar opinión y a ordenar el debate público. Y ha sido vínculo. Ha conectado a las instituciones, a las empresas y a la sociedad civil.

Ha sido, en definitiva, un lugar de encuentro.

Bajo la inspiración de Leopoldo Alas “Clarín” podemos afirmar que la verdad no es de nadie, y todos tenemos el deber de buscarla.

Eso es lo que hace cada día un buen periódico. Buscar la verdad. Contarla. Y poner datos ciertos al servicio de los demás.

Por eso hoy reconocemos a Javier Moll. Porque ha sostenido, impulsado y defendido ese compromiso.Y porque, a través de La Nueva España, ha contribuido a contar, interpretar y acompañar la Asturias contemporánea.

Pero permítanme que, en este acto, en este último gran acto de estos ocho años al frente de la Cámara, haga una breve retrospectiva.

Miremos lo que ha sido la Cámara. Y lo que ha querido ser.

Ocho años. Dicho así parece poco. Pero cuando uno mira atrás, descubre que son muchas horas, muchas decisiones y un propósito muy claro: servir a Asturias y a sus empresas.

Cuando llegamos a esta casa, nos encontramos con una institución con historia. Con peso. Con legado. Pero también —hay que decirlo— con una cierta pérdida de protagonismo.

Era una Cámara que miraba demasiado hacia dentro. Más preocupada por sobrevivir que por influir.

Y tomamos una decisión. Una decisión sencilla de explicar, pero exigente de cumplir: abrir las cortinas, subir las persianas y abrir de par en par ventanas y puertas. Quisimos que la Cámara mirara a la sociedad, a sus retos y oportunidades.

Quisimos que fuera útil. Que fuera visible. Y que fuera influyente.

Porque una Cámara útil es la que sirve. La que está al lado de la empresa. La que propone. Y la que ayuda a que las cosas pasen. Debo aquí recordar a Carlos de la Torre que repetía siempre que nuestro lema debía ser “hacer, hacer” porque para hablar y solo hablar no habíamos venido a la Cámara.

Y hubo un momento especialmente duro para todos en esos primeros meses. La pandemia. Un momento en el que muchos se replegaban. Y nosotros hicimos justo lo contrario. Abrimos más.

Estuvimos más cerca. Y fuimos más útiles y más eficaces que nunca.

Ahí entendimos de verdad cuál era nuestro papel. Acompañar. Responder. Y no dejar a nadie atrás.

Esos primeros meses no fueron fáciles. Tuvimos que enfrentarnos a problemas muy concretos. Algunos enquistados. Otros urgentes.

Recuerdo bien uno de ellos. La pérdida de una bioincubadora en Oviedo. Un proyecto que se escapó por la burocracia y por la falta de entendimiento.

No pudimos recuperarlo entonces. Pero tomamos un compromiso. Nos juramentamos. Algo así no podía volver a pasar delante de nuestras narices.

Y hoy puedo decirles que esa bioincubadora será una realidad. Con más recursos. Y con mejor acuerdo institucional.

Y ese acuerdo ha sido posible gracias a la colaboración entre la Fundación INCYDE de las Cámaras de Comercio, el Gobierno del Principado —a través de Sekuens— y el Ayuntamiento de Oviedo.

Un ejemplo claro de lo que ocurre cuando las instituciones se alinean.

Eso también es gestionar. No rendirse. Y volver a intentarlo mejor. Recuerdo también el caso de La Vega.

Años de debates. Años de bloqueo. Años de mirar el problema sin resolverlo.

Y entendimos que hacía falta cambiar el enfoque. Sumar. Coordinar. Alinear.

Y ahí quiero reconocer el papel del Ayuntamiento de Oviedo, del Gobierno del Principado y de quienes supieron poner el interés general por encima de cualquier otro.

Porque cuando las administraciones colaboran, Asturias avanza.Cuando superamos nuestros localismos somo imbatibles.

Y recuerdo también la llegada del CSIC a Oviedo.

Dos años buscando sede. Sin solución.Y en una semana, con voluntad, con decisión y con cooperación, lo que parecía imposible se hizo posible. Recibimos una llamada un lunes y el viernes siguiente ya tenían sede aquí en nuestra sede.

Empresa y ciencia. Juntas. Ese ha sido uno de los ejes de estos años.

En este tiempo, la Cámara ha querido ser algo muy claro: una institución útil.

Útil para las empresas. Útil para los emprendedores. Útil para el conjunto de la sociedad.

Ahí está, por ejemplo, la Mesa de Licencias del Ayuntamiento de Oviedo. Un espacio de colaboración real para reducir plazos y eliminar trabas.

Ahí está también la implantación del centro logístico de Amazon en Bobes. Un proyecto que ha situado a Asturias en el mapa logístico internacional. Y que abre oportunidades en empleo, inversión y cadena de suministro.

Y ahí está la Oficina de Atracción de Inversiones que hemos implantado en Madrid para que proyectos, talento y capital encuentren en Asturias un lugar donde quedarse.

Hemos estado en el territorio. Hemos pasado de cuatro a ocho antenas. Hemos llegado a prácticamente toda la demarcación.Por eso, hoy hemos querido reconocer la ayuda de los ayuntamientos en esta implantación territorial.

Porque la empresa necesita cercanía. Necesita respuesta. Necesita acompañamiento.Y eso es lo que hemos intentado dar.

Hemos participado en los grandes debates de Asturias. Con propuestas. Con datos. Con sentido constructivo.

Hemos aportado nuestra visión en leyes clave. En presupuestos. En reformas necesarias para que las normas funcionen en la vida real de las empresas.

Y también hemos querido pensar Asturias más allá de sí misma. Impulsando proyectos como la Macroregión Atlántica.Una oportunidad estratégica para situarnos en Europa. Para ganar dimensión. Y para abrir nuevas vías de desarrollo económico y empresarial.

A veces hemos sido incómodos. Es verdad. Pero siempre lo hemos sido desde la propuesta. Nunca desde la mera protesta.

Porque Asturias no necesita más ruido. Necesita soluciones.

En estos años hemos hablado de inversión. De burocracia. De talento. De industria. De innovación. Y hemos trabajado para que proyectos importantes sean hoy una realidad. Algunos ya están. Otros están en marcha.

Y otros —como nuevas implantaciones industriales como la de Indra, la llegada de la Universidad Alfonso X, proyectos tecnológicos o alianzas estratégicas— forman ya parte del futuro inmediato de Asturias.

Pero todos responden a una misma idea: Asturias tiene que creer más en sí misma.

Decía Ángel González que “nada es lo mismo, nada permanece” y yo añado que hay que seguir.

Y eso es lo que hemos hecho. Seguir. Insistir. Empujar.

También hemos cambiado por dentro. Hemos pasado de una situación compleja a una Cámara más estable, más profesional y con más capacidad de acción.

Y eso ha sido posible gracias a un equipo extraordinario. Un equipo comprometido. Un equipo generoso. Un equipo que entiende el servicio público desde la cercanía.

A todos ellos, gracias. Al pleno, al comité ejecutivo, a todos los empleados de la Cámara y nuestro secretario general, Fernando Villabella. Muchas gracias.

Si algo hemos aprendido en estos ocho años es que el progreso no llega solo. Se construye. Con diálogo. Con acuerdos. Con trabajo. Y con una idea muy clara de hacia dónde queremos ir.

Y la Asturias que queremos es una Asturias inconformista. Una Asturias que no se resigna. Una Asturias que pasa de la queja a la acción.

Y en ese camino, los medios de comunicación tienen un papel fundamental.

Porque una sociedad avanza mejor cuando está bien informada. Cuando se reconoce. Cuando se piensa. Por eso hoy este reconocimiento tiene todo el sentido.

Porque la Cámara y un gran periódico comparten algo esencial: la voluntad de servir a la sociedad. De dar voz. De encontrar oportunidades. Y de ayudar a construir futuro.

Queridas amigas y queridos amigos. Hoy distinguimos a Javier Moll. Y lo hacemos con respeto. Con admiración. Y con gratitud. Gratitud por su trayectoria. Gratitud por su compromiso. Y gratitud por lo que ha significado —y sigue significando— para Asturias.

La Cámara de Comercio de Oviedo sabe reconocer a quienes aportan. A quienes construyen. Y a quienes ayudan a vertebrar una sociedad mejor. Este es el sentido de entregar nuestra medalla de oro. Y hoy lo hacemos con convicción. Como lo hemos hecho en estos ocho años, algunos de cuyos premiados se encuentran hoy aquí entre nosotros.

Permítanme, antes de terminar, una palabra personal. Quiero dar las gracias a dos personas que han estado a mi lado durante estos años.

A José Manuel Ferreira, vicepresidente de la Cámara. Y a José Ángel García, tesorero.

Gracias por vuestra comprensión. Gracias por vuestra paciencia. Y también —que es muy importante— gracias por vuestra indulgencia.

Sin vuestro apoyo, sin vuestra lealtad y sin vuestro espíritu crítico, nada de lo que hemos hecho habría sido posible.

Gracias, José Manuel. Gracias, José Ángel.

Antes de dar paso a nuestro presidente, Adrián Barbón, termino ya con una cita, una reflexión de Adolfo Suárez que este mismo lunes fue el aniversario de su fallecimiento.

Suárez nos dijo que “la vida siempre te da dos opciones: la cómoda y la difícil. Cuando dudes elige siempre la difícil, porque así siempre estarás seguro de que no ha sido la comodidad la que ha elegido por ti”

Javier, enhorabuena por la medalla. Y muchas gracias a todos.

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