Javier Moll recibe la Medalla de Oro de la Cámara de Oviedo como un "homenaje" a un "periodismo que sirve a la sociedad desde lo cercano, que es lo esencial"
El presidente de Prensa Ibérica recoge el reconocimiento de la entidad cameral con un agradecimiento a Asturias, a sus lectores, directivos y trabajadores; y una cariñosa y aplaudida defensa del papel de su esposa, Arantza Sarasola, en toda su trayectoria empresarial: "Ha sido mi socia desde el primer momento"

VIDEO: Amor Domínguez / FOTO: Miki López

Javier Moll de Miguel, presidente y fundador del grupo Prensa Ibérica, ha recibido la Medalla de Oro de la Cámara de Oviedo como un “homenaje compartido” con los lectores de LA NUEVA ESPAÑA, con los profesionales que “dan vida a este periódico con alma y acento asturianos” y también como un reconocimiento a un periodismo “libre, independiente, cercano y siempre al servicio de esta tierra a la que tanto queremos”. Un periodismo, además, apegado a lo local, a lo más cercano al lector. “Porque, y esta es una frase que cito muchas veces, lo cercano no es lo pequeño. Es lo esencial”.
En un acto celebrado a partir de las 13 horas en la sede de la Cámara de Comercio de Oviedo, y con una nutrida presencia de destacados representantes de todos los ámbitos de la sociedad asturiana, Javier Moll recibió la Medalla de Oro de manos del presidente cameral, Carlos Paniceres. Moll, en un discurso muy cercano a sus experiencias personales, hizo profesión de fe del amor que tanto él como su esposa, Arantza Sarasola, vicepresidenta de Prensa Ibérica, sienten hacia Asturias, la región donde en 1984 comenzaron su andadura empresarial con la adquisición de LA NUEVA ESPAÑA, que hoy está integrado en un robusto grupo de medios de ámbito nacional. “Arantza y yo sentimos por Asturias algo que va mucho más allá de lo profesional. Aquí encontramos una manera de entender la vida, cercana, honesta y profundamente humana. Asturias no es solo un lugar en nuestro recorrido editorial, es una tierra que queremos, que admiramos y a la que nos sentimos íntimamente unidos desde hace 42 años. Creo que hoy es un buen día, adecuado para reconocer y agradecer por parte de Arantza y por mi parte todo lo que le debemos a Asturias. Le debemos muchísimo, en el terreno personal y en el terreno profesional".

LNE
Un periódico de mirada autonómica y ojo muy local
Javier Moll repasó algunas de sus vivencias relacionadas con Asturias desde la adquisición de LA NUEVA ESPAÑA y resaltó el empeño que, desde el primer momento, tanto él como su esposa, tuvieron en convertir a este periódico en un diario de ámbito e influencia regional, más allá de los supuestos límites impuestos por los localismos. “Y hoy podemos decir que LA NUEVA ESPAÑA es el periódico de Asturias”. Una visión global que se combina, incidió el presidente de Prensa Ibérica, con la atención a lo local, incluso a lo “hiperlocal” y que se materializa en las 5 ediciones en papel y digital que tiene el periódico y en las 12 ediciones nativas digitales, que se focalizan en concejos o barrios concretos.
En esa defensa de la información local, Moll indicó que "lo cercano no es lo pequeño, es lo esencial. Ese es nuestro objetivo: dar a nuestros lectores. de papel y de digital. lo esencial. Lo que realmente es importante. Y no es igual para todos. Eso nos lo permite la tecnología actual". En ese sentido aludió al proyecto "Cerca" de Prensa Ibérica. "Si ustedes van ahora al buscador de cualquier periódico de Prensa Ibérica verán que hay una pestaña que se llama 'Cerca'. En esa pestaña verán que les salen todos los pueblos cuya información cubre Prensa Ibérica a lo largo y a lo ancho de España. Con información diferencial para cada uno de ellos. Eso es en lo que estamos, en lo que hemos convertido Prensa Ibérica a lo largo de los años. Por eso, si tú haces un buen periodismo, te pones en la piel de los ciudadanos a los que quieres servir y les das la información que ellos necesitan, te aceptan".

La Cámara de Comercio de Oviedo concede su Medalla de Oro a Javier Moll, presidente de Prensa Ibérica / MIKI LÓPEZ
"Mi socia desde el primer momento"
En su discurso, Moll dedicó una sentida -y muy aplaudida mención- a la importancia que su esposa, Arantza Sarasola ha tenido a lo largo de estas décadas en su proyecto empresarial. "Arantza y yo nos casamos en 1971. O sea, que llevamos unos poquitos años juntos, estamos ya consolidando nuestra relación", bromeó. "Este año estamos en nuestras 'bodas de esmeralda,' leí que ahora llaman así a los 55 años de matrimonio. Arantza es mi es su esposa pero también es mi socia desde el primer minuto y es la que toma las decisiones conmigo desde el primer minuto. Eso que quede claro", sentenció. "Arantza participado en todas las decisiones importantes. A diario reunimos nuestra junta universal de accionistas con mucha facilidad", bromeó. A ella atribuyó la comprensión profunda y práctica de la importancia que tiene “el ser de pueblo” en el despliegue de una oferta informativa sustentada en el periodismo local y de cercanía.
Una escuela de periodismo
Moll también reconoció el papel de LA NUEVA ESPAÑA “como escuela de periodismo” que ha formado a "generaciones de periodistas". En esa labor quiso reconocer públicamente el "papel sobresaliente" de algunas personas. En primer lugar mencionó "el papel de José Manuel Vaquero, cuyo talento, visión y compromiso, ha dejado una huella imborrable en esta casa y en el periodismo español. Y asimismo, también sus sucesores (en la dirección del periódico): Melchor Fernández, Isidoro Nicieza, Ángeles Rivero, Gonzalo M. Peón y el actual director, Eloy Méndez. Pero no quiero olvidar tampoco a Ceferino de Blas y de Julio Puente. Todos han seguido la estela que inició Vaquero. Sin ellos, yo no estaría aquí dirigiéndoles la palabra". Tampoco quiso olvidarse del periodista asutriano, ya fallecido, Guillermo García Alcalde. "Fue director, director general y consejero delegado, un intelectual de primera, una persona extraordinaria que me enseñó mucho, casi tanto como José Manuel Vaquero. Ambos han sido mis maestros en el buen periodismo".
No sé ciñó solo, en este capítulo de agradecimientos, al ámbito periodístico. "No que me quiero olvidar tampoco de personas de la administración que han proyectado su papel, no solamente en Asturias, sino en todo el grupo Prensa Ibérica, como José Luis Rodríguez Artime, César García, Eduardo Suárez y Marcos Alonso, el actual gerente de LA NUEVA ESPAÑA".
Moll subrató que LA NUEVA ESPAÑA "ha tenido un papel protagonista y lo sigue teniendo en el devenir diario de Prensa Ibérica. Por lo tanto, todos ellos, junto a las redacciones que estuvieron y que ahora están a sus órdenes, son los que hoy reciben conmigo y con Arantza la Medalla de Oro. Porque son los verdaderos artífices del éxito de LA NUEVA ESPAÑA y del grupo Prensa Ibérica también en muy buena medida".
Respaldo social y empresarial a "un referente para todo Asturias"
La entrega a Javier Moll de la Medalla de Oro de la Cámara de Oviedo, la última que tendrá lugar en este mandato de Carlos Paniceres, llenó el salón de actos cameral con una nutrida presencia de destacados representantes de todos los ámbitos de la sociedad asturiana. Estuvieron el presidente y la vicepresidenta de la Junta General, Juan Cofiño y Celia Fernández; la delegada del Gobierno, Adriana Lastra; el alcalde de Oviedo, Alfredo Canteli; la alcaldesa de Gijón, Carmen Moriyón; los consejeros de Hacienda y Ciencia, Guillermo Peláez y Borja Sánchez; el líder del PP de Asturias, Álvaro Queipo; el expresidente del Principado Pedro de Silva; así como un nutrido número de diputados regionales de diversas formaciones del arco parlamentario y concejales del Ayuntamiento de Oviedo.
El respaldo al reconocimiento al empresario fue numeroso. Asistió la máxima representación de los jueces en la región, Jesús María Chamorro, presidente del Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA), y el arzobispo Jesús Sanz Montes; además de Francisco Javier Puerta, coronel jefe de la Guardia Civil en Asturias; Jorge Ignacio Moreno, jefe superior de Policía de Asturias; o Jesús Moreno, delegado de Defensa, junto a otras autoridades militares. No faltó tampoco una nutrida representación de entidades ligadas al mundo empresarial: el expresidente de la Cámara de Oviedo y de FADE, Severino García Vigón; el presidente de Atlántica, Nicanor Fernández; el director de Sekuens, David González; el vicepresidente de Federación Asturiana de Empresarios (FADE), Rubén Castro; el secretario general de la Cámara de Comercio de Gijón, Álvaro Alonso; el CEO del Grupo Lacera, Marcos Luis Suárez; o el presidente de la patronal del transporte Asetra, Ovidio de la Roza.
Por parte de la banca estaban, entre otros, el director territorial para el Norte de Unicaja, Iñaki Pradera; el director comercial de Banco Santander, Luis Carlos Velarde; y el subdirector general del Banco de Sabadell, Alfredo Fernández. Y estuvieron entre el público el presidente de Hostelería de España, José Luis Álvarez Almeida; la delegada institucional del CSIC en Asturias, María Fernández; el director del Sadei, Ramiro Lomba; el presidente de la Ópera de Oviedo, Juan Carlos Rodríguez-Ovejero, o el delegado del rector para la Coordinación y las Relaciones Institucionales de la Universidad de Oviedo, Marcelino Fernández-Raigoso Castaño.
«Prensa Ibérica es un referente para todo Asturias, la interior y la exterior», cuya contribución «a la convivencia, al respecto a las libertades y al nuevo impulso de la región es incomparable», resaltaron Jesús Chamorro y Juan Carlos Rodríguez-Ovejero, ambos anteriores galardonados por la Cámara de Oviedo. «Lo primero que yo hacía, y hacen ahora, todas las mañanas los asturianos en la diáspora es acercarnos a la prensa asturiana. Haber conseguido eso es un hecho espectacular», insistió el presidente de la Ópera de Oviedo.
Las Asturias que laten por todo el mundo
En los compases finales de su intervención, Moll se refirió también a uno de los últimos proyectos estructurales de LA NUEVA ESPAÑA, el canal "Asturias Exterior", nacido para atender a toda la diáspora asturiana, allá donde se encuentre. "Uno es asturianos siempre y las 24 horas del día, allí donde esté. Por eso la información del canal 'Asturias Exterior' de LA NUEVA ESPAÑA es muy bien recibida. Porque hay Asturianos que están viviendo en Estados Unidos, en Argentina, en México, en Cuba, en Venezuela, etc, y demandan esa información. No se quieren desvincular. Su fidelidad nos recuerda que hay unas Asturias que laten en todo el mundo. Nosotros pretendemos que ese lazo se alimente a través de nuestra cabecera.

Pablo Junceda, que glosó la figura de Javier Moll en la entrega de la Medalla de Oro de la Cámara de Comercio de Oviedo. / Miki López
Pablo Junceda, encargado de glosarle
La intervención de Javier Moll estuvo precedida por la de Pablo Junceda, director general adjunto del Banco Sabadell, quien trazó un perfil del homenajeado. Con su intervención resaltó que la vertebración de España a través del fomento de la prensa regional ha sido el gran proyecto vital y empresarial de Javier Moll, a quien definió como "un defensor de la verdad como espacio común y vertebrado en el que cabemos todos".
Junceda incidió en la preocupación de Javier Moll por convertir a su grupo de medios en “un espejo fiel y riguroso de esa España que se afana por abrir espacios de diálogo en un contexto que a veces lo dificulta en exceso”. Al término de su intervención, Junceda felicitó al matrimonio Moll Sarasola “por ser un espejo fiel que cada mañana nos vertebra a todos”.
Discurso íntegro de Pablo Junceda, en el acto de concesión de la Medalla de Oro de la Cámara de Oviedo a Javier Moll
Pablo Junceda Moreno, director general adjunto del Grupo Sabadell, glosó la figura de Javier Moll de Miguel, presidente del Prensa Ibérica, en el acto de entrega de la Medalla de Oro de la Cámara de Comercio. Este es el texto íntegro del discurso, que lleva por título “La España vertebrada”
En 1921 se editó uno de esos libros esenciales en la historia de un país que se convierten en imprescindibles porque son capaces de interpelar al lector sobre sí mismo y sobre su entorno, romper estructuras mentales e ideológicas y abrir un debate que aún no se ha agotado.
Me refiero a la “España invertebrada” de José Ortega y Gasset, que ha sido quizá uno de los libros de pensamiento más citados en España, pero tal vez menos leídos, a tenor de los frutos que ha dado su semilla.
Ortega escribe en una época de gran convulsión en nuestro país que mantenía paralizada la acción de los diferentes poderes públicos, incapaces de dar con la tecla que nos levantase de la depresión post 98 que nos había llevado a la inestabilidad política, a la polarización social y al desastre colonial.
El genial Ortega y Gasset se remontaba en la historia para tratar de explicar el presente. Había, a su juicio, muchas razones para la decadencia y la creciente desafección de muchos territorios hacia el proyecto común de país; pero se detenía en una que consideraba clave: el particularismo. Lo definía como “aquel estado del espíritu en que creemos no tener que contar con los demás”.
Un primer impulso nos podría llevar a pensar que ese estado de las cosas que dibujaba Ortega y Gasset se mantiene en la actualidad. Que aquella España invertebrada de la que nos hablaba sigue invertebrada. Quizá haya argumentos para defenderlo, pero si he comenzado mi intervención con esta reflexión es porque hoy, aquí, se rinde merecido homenaje a un hombre que, en su ya dilatado desempeño profesional, ha hecho todo lo posible para vertebrar España, para cohesionar la diversidad de muchas Comunidades y pueblos y respetarla al mismo tiempo.
Solo por eso, Javier Moll de Miguel ya merecería esta Medalla de Oro.
Me he permitido comenzar con esta reflexión inicial, y les ruego me disculpen, ya que debería haber iniciado mi intervención dando las gracias a la Cámara de Comercio de Oviedo y a sus representantes por rendir tributo a un hombre grande en lo humano y en lo personal, y -por supuesto- darme la oportunidad y el honor de que sea yo quien le glose.
Gracias, por lo tanto, a la Cámara de Comercio por hacer hoy de este espacio un lugar de encuentro donde prima el “deber ser” de las cosas, que no es otro que reconocer la labor bien hecha y, gracias a Javier, por permitirme ahondar a través de su persona en un mundo -cada vez más complejo- como es el del periodismo y los medios de comunicación, donde cada día y en cada rotativa casi se empieza de cero, y donde parece que nunca llueve a gusto de todos.
Un 21 de febrero de 1984, hace 42 años, un joven empresario de 33 años, Javier Moll, se hacía en subasta pública con uno de los buques insignia de la cadena de Medios de Comunicación del Estado: La Nueva España.
He citado en más ocasiones la gran frase de Albert Camus: “Un país vale lo que vale su prensa”, lo que, trasladado a nuestro caso, dice mucho de Asturias y de los asturianos: siempre hemos tenido y tenemos una prensa magnífica. Si ya lo era, La Nueva España, bajo la tutela del Prensa Ibérica, se reforzó, mejoró y se convirtió en uno de los grandes de nuestro querido país; y lo sigue siendo gracias a la permanente apuesta por la captación de talento, por la innovación tecnológica y lo que es más importante: por su independencia.
El periódico -fundado en Oviedo bajo la tristeza de la Guerra Civil- es una muestra; una feliz muestra de lo que ha sido capaz de llevar a cabo Javier Moll –siempre apoyado, en una unidad de dos, por su querida Arantza—con este y todos los periódicos del grupo.
Como bancario, entenderán ustedes que siempre me veo, de alguna manera, obligado por los números, los datos, las cifras.
¡Vamos con ellos!.
Según datos auditados de enero de 2026, La Nueva España, en sus diferentes formatos, tiene 5,8 millones de usuarios únicos digitales y 35,7 millones de páginas vistas al mes. En papel son 183.000 lectores al día y casi 810.000 seguidores en redes sociales.
Por su parte, la casa grande: Prensa Ibérica, arroja una media de 2,1 millones de lectores de prensa y revistas; 24,1 millones de usuarios únicos al mes y 515 millones de páginas vistas al mes. Todo ello resumido en sus 25 diarios; dos semanarios y 4 revistas.
Pienso que los datos encierran siempre algo más que información pura y dura. En este caso, son un fiel reflejo de la fortaleza de un proyecto empresarial editorial como Prensa Ibérica.
Pero el buen periodismo –y de eso sabe bien y mucho Javier Moll— no se detiene solamente ni en los datos ni en el mero relato de las cosas; así, si seguimos la estela del premio “Príncipe de Asturias” de Comunicación y Humanidades en 1996, Indro Montanelli, el buen periodismo se ha de caracterizar por la independencia de cualquier poder / la honestidad intelectual; es decir, contar los hechos con sinceridad / la claridad en la escritura / contar primero la verdad y luego interpretarla / cercanía al lector / escepticismo de las versiones oficiales / y coraje profesional.
Sin duda alguna, las cabeceras del Grupo Prensa Ibérica y sus profesionales destilan el espíritu de Montanelli.
Una trayectoria coherente, no exenta, como es lógico, de apoyos y discrepancias fruto de una lucha diaria por llevar la información más completa a sus lectores. Solo así, manteniendo ese deber ser de las cosas del que hablaba hace un instante, Javier Moll ha podido convertirse en el último gran editor de prensa español y, mientras otros decrecen, desaparecen o se cuestionan su futuro, este grupo de comunicación español no hace otra cosa que crecer y pensar en nuevos proyectos.
Algunos de los presentes saben que mis obligaciones profesionales trascienden al ámbito asturiano. Y en mi recorrido por diferentes comunidades españolas, tengo estrecho contacto con muchos de los periódicos del Grupo. Y en todos, sin excepción, encuentro un encomiable afán por defender el interés general -por vertebrar- sin que ello suponga dejar de lado el interés de cada territorio.
Aún recuerdo el consejo del recordado Pepe Cosmen, quien -por cierto- coincidió hace algunos años con el matrimonio Moll-Sarasola en el lejano Pekín (Algún día nos dirás, querido Javier, si estabais en busca de algún proyecto editorial por aquellos lares…).
Pues, cuando asumí la responsabilidad de poner en marcha el Proyecto del Banco Sabadell Gallego en la hermana Galicia, estaba preocupado y casi diría que un poco asustado. Enseguida el genial Pepe salió al quite: “Querido Pablo, compra unos bombones que en Oviedo hay muchos y buenos y vete a pedirle consejo al director del ‘Faro de Vigo’, él es el que mejor conoce esas tierras”. Y así fue y así sigue siendo muchos años después.
Los que estamos hoy aquí sabemos bien que este es el mismo caso de LA NUEVA ESPAÑA; elaborado con mimo -cada día y todos los días- por grandes profesionales que conocen bien nuestra tierra. Un elemento no sólo esencial en la reciente historia de Asturias, sino que –yo diría—parte principal de esa historia. Todos los asuntos importantes que como asturianos nos han afectado, han estado precedidos o pospuestos por el análisis y el debate serio y sereno desde LA NUEVA ESPAÑA, contribuyendo en no pocas ocasiones ha desanudar algún conflicto o movilizar para bien a los asturianos.
Esta profunda implicación territorial -que impregna a los 25 periódicos del Grupo Prensa Ibérica, de norte a sur y de levante a poniente- contribuyen, a día de hoy, a impulsar esa España vertebrada que existe por encima del ruido que a veces tratan de imponernos desde otros lugares y desde otros intereses que no son los generales.
Este -el de vertebrar España- es, sin duda, el gran proyecto de Javier Moll, que ya supera los 45 años de vida. Un espejo fiel y riguroso de esa España que se afana por abrir espacios de diálogo en un contexto que a veces lo dificulta en exceso. Pienso en esa fina capa de aluminio o plata que convierte al cristal en espejo: así son sus diarios, el elemento imprescindible para que nos miremos a los ojos olvidando esa tradición tan española de “estar siempre a la contra del otro”; sin muchas veces saber por qué.
Decía Mark Twain que “viajar es un ejercicio con consecuencias fatales para los prejuicios, la intolerancia y la estrechez de mente”. Yo les invito estos días a viajar por los centenares de páginas que a diario se imprimen en los periódicos de Prensa Ibérica para ver cómo su enorme capilaridad vertebra el esfuerzo que hace esa inmensa mayoría de españoles que levantan la persiana cada mañana: mejorarnos y mejorar nuestro entorno.
Hoy nos reunimos en torno a un gran editor, pero también ante un buen empresario. Decía otro premio “Príncipe”, Ryszard Kapuscinski que “para ser buen periodista hay que ser también buena persona”; y, es evidente, que lo es quien cada mes mantiene miles de puestos de trabajo, generando e impulsando desarrollo allí donde están ubicadas sus empresas, allí en donde están sus profesionales.
Qué acierto, querida Cámara de Comercio, al reconocer a quien cuenta, a quien vertebra y a quien crea puestos de trabajo.
Voy finalizando.
Ninguna de las virtudes que he citado sobre el buen ejercicio del periodismo en general –y del que practica el grupo Prensa Ibérica en particular—tendría sentido si no fuera para y por las personas.
Cuando el propio Javier Moll hablaba en un artículo hace apenas unos días de que “las noticias de proximidad son nuestra razón de ser”, pienso que se refería precisamente a eso, al servicio a las personas.
Un servicio que nos “abre los ojos” y nos incita a mirar más allá del bosque que todo -o casi todo- lo oculta y que nos anima a contrastar nuestra visión local con una perspectiva global, haciendo del periódico un miembro más de la comunidad, “formando parte de la conciencia y del tejido social del territorio” en sus propias palabras. La cumbre anual del municipalismo o el proyecto “Asturias Exterior” son un claro ejemplo de esta visión de Javier y su equipo.
En tiempos especialmente convulsos –o mejor, en tiempos que no dejan en ningún momento de ser convulsos— la Medalla de Oro de la Cámara de Comercio de Oviedo a Javier Moll de Miguel nos permite mantener la esperanza en los buenos empresarios, en los buenos editores que defienden la verdad como ese espacio común y vertebrado en el que cabemos todos.
Un reconocimiento que estoy seguro que extiende a su querida familia y a sus compañeros de este extraordinario viaje en Asturias: mis queridos José Manuel, Melchor, Isidoro, Ángeles, Gonzalo y, ahora, Eloy, y a todos sus colaboradores y trabajadores.
Finalizo ya.
Winston Churchill nos dejó dicho que “el problema de nuestra época consiste en que sus hombres no quieren ser útiles, sino importantes”.
Pienso que -en términos generales- el paso del tiempo no ha desmentido al viejo Winston; pero mientras haya personas como Javier Moll, que -pudiendo hacerlo-, no se sienten importantes sino útiles, todo lo mejor está por llegar.
Enhorabuena, querido Javier, enhorabuena querida Arantza por este bonito reconocimiento y enhorabuena por ser un espejo fiel que cada mañana nos vertebra a todos.

Los alcaldes distinguidos por la Cámara de Oviedo / Miki López
Alcaldes distinguidos por su apoyo al tejido económico
El homenaje a Javier Moll no fue el único de la Cámara de Oviedo. La institución quiso rendir un pequeño tributo también a los ayuntamientos que apoyan el desarrollo de iniciativas empresariales en el territorio, facilitando el acompañamiento necesario al tejido económico local a través de una Antena Cameral. Así se entregaron diplomas a los alcaldes José Luis Fontaniella (Cangas del Narcea), Manuel Ángel Álvarez (Mieres), Sergio Hidalgo (Salas), Alfredo Canteli (Oviedo) y José Ramón Martín Ardines (San Martín del Rey Aurelio). Entre el público también se dejaron ver otros regidores de concejos asturianos como Gerardo Fabián (Cabranes).
- Los padres de Mael, el niño gijonés de 3 años al que tuvieron que amputarle manos y piernas, crean una asociación para ayudar a los demás: 'Es nuestra forma de decir gracias al mundo
- Nacen diez pastores del osu en un parto clave para salvar la única raza de perro asturiana: 'Son increíbles
- Atención conductores, la Guardia Civil vigila el número mínimo de ocupantes: multado con 200 euros por no respetar la nueva señal de tráfico azul con rombo blanco
- ArcelorMittal aprovecha el 'boom' de la Defensa: los nuevos buques de la Armada Española se fabricarán con acero asturiano
- Aarón Martínez, el adolescente castrillonense que hace arte con un boli Bic, estrena exposición en Avilés
- En el concejo de Asturias con menos mujeres: 'En mi pueblo viven mi marido y tres solteros
- La Primera Flor pone a bailar a moscones y visitantes con dos grandes verbenas y las orquestas Pasito Show y Tekila
- El gran mercado (con decenas de puestos) que vuelve al corazón de Oviedo este fin de semana tras el éxito de 2025