Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

El radón, una amenaza silenciosa para hogares en once concejos

Asturias medirá con un estudio pionero el impacto en las viviendas de un gas peligroso

Oviedo

El Instituto Nacional de Silicosis, ubicado en Oviedo, impulsará un estudio pionero sobre la calidad del aire y el impacto del gas radón en la salud. En concreto, la institución evaluará las consecuencias de la exposición en las viviendas del Principado gracias a la generosa donación de la doctora María Neira, quien hace unos días les hizo entrega de los 50.000 euros que acompañan al premio honorífico que le concedió la Fundación Astrazeneca.

Asturias es una de las comunidades españolas con más presencia de gas radón, aunque este se concentra principalmente en el occidente asturiano, en los municipios más cercanos a la frontera con Galicia. El año pasado, el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) aprobó un nuevo decreto en el que obligaba a medir los niveles de radiación en el interior de los centros de trabajo ubicados en localidades identificadas como de "actuación prioritaria". En el caso del Principado, esta imposición afecta a los municipios de Allande, Amieva, Boal, Coaña, Cudillero, Muros de Nalón, Navia, Ponga, Tineo, Valdés y Yernes y Tameza. Aunque en la región hay otros 38 que se encontrarían en zonas de riesgo medio.

¿Pero qué es el radón? Este gas radiactivo se forma a partir de la desintegración del uranio, muy presente en materiales como el granito. Asturias cuenta con una geología rica en esta materia, lo que supone una mayor presencia. Además, la intensa actividad minera que durante años fue motor económico del Principado pudo, según los expertos, haber contribuido a la liberación de radón en el ambiente.

Su peligro radica en que no tiene olor ni color, por lo que detectarlo es prácticamente imposible si no se dispone de un detector de partículas. Si bien no suele presentar niveles de concentración altos al aire libre, sí tiende a acumularse en el interior de los edificios. Las filtraciones pueden realizarse a través de grietas en el suelo, fisuras en las paredes o la entrada de agua subterránea.

Actualmente, el gas radón está reconocido como agente carcinógeno humano de categoría 1. Supone la segunda causa de cáncer de pulmón en la población, solo superada por el tabaco, y la primera en personas no fumadoras. Este año, por primera vez este tipo de tumores se convirtieron en la primera causa de mortalidad entre las mujeres que los sufren, por delante incluso del cáncer de mama.

España cuenta desde hace dos años con un Plan Nacional contra el Radón, y la intención del Ministerio de Sanidad a corto plazo es integrar el radón en estrategias de prevención y salud ambiental. Además, el Consejo de Seguridad Nuclear tiene pendiente revisar el mapa potencial de este gas con el fin de aportar mayor precisión en relación con las zonas de actuación prioritaria.

Características del radón

El Ministerio de Sanidad describe el radón como "un elemento químico radiactivo perteneciente al grupo de los gases nobles, gaseoso, incoloro, inodoro, más denso que el aire y soluble en el agua y otros líquidos". Este gas provoca graves enfermedades pulmonares, llegando a ser la segunda causa del cáncer de pulmón por detrás del tabaco, y la primera para no fumadores. Solo es detectable a través de mediciones de radiación.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents