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EDP estrena en Proaza las turbinas hidráulicas más modernas de Asturias

La instalación, visitada por miles de personas al año por su valor arquitectónico, renueva su maquinaria por primera vez en casi 60 años

Un operario en la nave central de la central hidroeléctrica de EDP en Proaza, junto a la carcasa de turbina diseñada por Joaquín Vaquero.

Un operario en la nave central de la central hidroeléctrica de EDP en Proaza, junto a la carcasa de turbina diseñada por Joaquín Vaquero. / Luisma Murias

Yago González

Yago González

Oviedo

Parece un museo de arte contemporáneo (de hecho, recibe más de mil visitantes cada año por su original arquitectura brutalista, obra del ovetense Joaquín Vaquero), pero es una de las once centrales hidroeléctricas que el grupo energético portugués EDP tiene en Asturias. Está en Proaza, a orillas del río Trubia, y acaba de estrenar dos turbinas nuevas con la que, gracias a la fuerza del agua, la instalación generará un 4% más de electricidad, al subir de 80 a 83 gigavatios por hora (GWh) al año, el equivalente al consumo medio de 24.000 hogares.

Así lo ha explicado este martes Emilio Fernández, director de centrales hidráulicas de EDP en España, durante una visita informativa a la central de Proaza en la que ha detallado los pormenores de una reforma que ha llevado dos años y en la que la compañía ha invertido 4 millones de euros. "Son las turbinas más modernas que ahora mismo tenemos en Asturias", ha remarcado Fernández.

Las de Proaza no son las únicas turbinas que renovará EDP en Asturias. La empresa también trabaja en la reforma de las centrales de La Barca (Tineo) y Tanes (Sobrescobio). Con ellas, ha señalado el directivo, "conseguimos producir más energía utilizando la misma cantidad de agua".

Los trabajos de Proaza han consistido principalmente en reemplazar por primera vez las dos turbinas con las que arrancó la instalación en 1968, hace casi 60 años. Una remodelación en la que han participado nueve empresas (entre ellas, alguna asturiana como Iturcemi) y una treintena de trabajadores.

Emilio Fernández, durante una de las turbinas renovadas.

Emilio Fernández, durante una de las turbinas renovadas. / Luisma Murias

En concreto, la reforma ha cambiado los dos principales elementos de las turbinas: los rodetes (los ejes giratorios) y los álabes, las palas curvas que regulan la cantidad de agua que empuja el mecanismo para transformar esa energía mecánica en energía eléctrica. También se han cambiado algunas piezas de las tuberías, de dos metro de diámetro cada una, por las que entra el agua procedente del embalse de Valdemurio, en Quirós.

"Con estos cambios hemos ganado en rendimiento, eficiencia y versatilidad, y ganamos energía limpia y autóctona que no depende de fuentes primarias externas, como el gas o el petróleo", ha afirmado Fernández.

Asimismo, EDP ha modernizado el sistema de control que regulan la velocidad de las turbinas y el sistema de excitación, esto es, el mecanismo que crea el campo magnético necesario para que funcionen las máquinas.

En estos momentos, la central de Proaza está en uno de los momentos de mayor actividad del año, ya que el caudal fluvial alcanza sus mayores niveles durante los meses de enero, febrero, marzo y abril. Después se produce un descenso que no se retoma hasta diciembre.

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