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La vuelta a la caleya de los pitos y pitas asturianos: "Es una liberación, lo han pasado mal"

Los criadores del Principado celebran el fin del confinamiento durante casi cinco meses, aunque ocho concejos mantienen restricciones

Estrés, peleas y disminución de la puesta, entre los problemas que genera tener encerradas las aves

Luisa Díaz, dando de comer a sus gallinas al aire libre.

Luisa Díaz, dando de comer a sus gallinas al aire libre. / MARIA TERENTE NICIEZA

María Terente

Oviedo/ Luarca (Valdés) /Villaviciosa / Cangas de Onís

«Veremos si se animan a salir, porque después de casi 5 meses cerrados igual no se atreven...», reflexiona Amador García, criador de pitos de caleya en El Vallín (Morcín). A García y al resto de criadores asturianos les pilló en noviembre por sorpresa las restricciones decretadas por el Ministerio de Agricultura y Pesca (MAPA) sobre la cría y tenencia de aves de corral, que desde entonces permanecían confinadas en toda España a modo de blindaje de la gripe aviar.

Este mismo miércoles, una vez que se ha constatado que en los últimos 15 días no se han muerto animales por el virus, se decidió levantar las medidas, si bien en Asturias seguirán vigentes en ocho concejos declarados zonas de especial vigilancia de la enfermedad (están cercanos a rías o grandes concentraciones de agua): Castropol, Corvera de Asturias, Gijón, Gozón, Ribadesella, Tapia de Casariego, Vegadeo y Villaviciosa.

El consejero de Medio Rural, Marcelino Marcos, celebra la «gran noticia» y dice confiar en que más pronto que tarde se levanten las restricciones en los concejos que las mantienen. No obstante, el Consejero anima a extremar precauciones para evitar nuevos problemas.

Amador García, con sus pitos, en El Vallín.

Amador García, con sus pitos, en El Vallín. / SILVEIRA

El fin de estas limitaciones en el resto de Asturias permitirá reanudar la cría al aire libre, además celebrar certámenes, muestras o exhibiciones con aves cautivas. Amador García está contento con el fin de un confinamiento que le ha dado muchos quebraderos de cabeza. «Fueron muchos meses y en mi caso he tenido muchas bajas. Los pollos malos siempre salen fuera y los buenos suelen quedarse dentro. Al estar todos juntos ha habido muchas peleas y he tenido el doble de animales muertos», expone. No solo las bajas son por este motivo, sino que criarlos encerrados conlleva más problemas como estrés, pequeñas plagas como el piojillo, que sufran más polvo... «En fin, que no es bueno el confinamiento».

Este mismo jueves tiene previsto abrir las puertas de los 400 pollos que tiene encerrados: «Creo que ha sido bueno para controlar la gripe aviar, pero por otro lado ha traído otros problemas». En su caso no ha subido precios, pero pudo hacerlo. Las restricciones estos meses han sacudido el mercado y tirado para arriba del coste final al consumidor, no solo porque han escaseado los ejemplares, sino porque el confinamiento encareció la cría.

Criadores de Pita Pinta Asturiana

Arturo González, es presidente de la Asociación de Criadores de Pita Pinta Asturiana y de la Federación Española de Avicultura. «El levantamiento del confinamiento supone una liberación», apunta. Y al igual que Amador García resalta las ventajas de criar en libertad. «Tener los animales cerrados dentro del gallinero aparte de aumentar el trabajo, hace que la puesta disminuya un 40 por ciento, los animales se estresan, los machos se pegan y los costes de la alimentación se disparan. Y también es una liberación para los animales, que necesitan estar en libertad».

Gallinas en Valdés, de Claudio Fano.

Gallinas en Valdés, de Claudio Fano. / LNE

En los pequeños corrales domésticos también viven con alivio la libertad de las gallinas. Luisa Díaz y su marido cuidan de una treintena de aves en un terreno cercano a su vivienda, en Cangas de Onís, donde incluso les ponen música durante todo el día «para que estén acompañadas». Para ellos el encierro no fue sencillo: «Al principio no se acostumbraban, tuvimos que ponerles unos departamentos. De momento empezamos a soltarlas unas horas por la tarde».

En el Occidente ha ido mejor el confinamiento. «No hemos tenido ningún problema, tenemos las instalaciones listas para ello», describe Claudio Fano, vecino de Valdés, horas después de la «liberación» de las pitas. Ya pueden volver a campar libremente, algo que es «muy beneficioso» para ellas, tal y como aseguró el valdesano que posee 50 gallinas reproductoras y unas 200 de recría. «Desde luego que agradecen estar sueltas por el campo. Al final, la alimentación no es la misma, pues en libertad picotean gusanos, hierba y algunas toman el sol. Para ellas es completamente diferente. Están encantadas. Les ha tocado salir justo para las vacaciones de Semana Santa», bromea Fano.

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