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Un colombiano pide que no le devuelvan a su país, al estar amenazado por "Los Rastrojos", a quienes denunció en 2015 y que mataron luego a su hermano

El hombre, pendiente de expulsión tras enfrentarse a la Policía tras un incidente en un bar de copas de Avilés, aduce que fue lesionado por los agentes

Un policía nacional.

Un policía nacional. / Policía Nacional

Luis Ángel Vega

Luis Ángel Vega

Oviedo

Un colombiano residente primero en Avilés y ahora en Gijón, cuya identidad se corresponde con las iniciales R. N. C. A., pide que no le devuelvan a su país, al estar amenazado por la banda criminal de "Los Rastrojos", a quienes denunció en la localidad de Yumbo, junto a Cali, en 2015, y que mataron un año después a su hermano. El colombiano ha pedido asilo político, pero se lo han rechazado por no ser "Los Rastrojos" un grupo político, y considerar que el solicitante "no está perseguido".

El hombre está pendiente de expulsión de España tras haber protagonizado un incidente con la Policía en un bar de copas de la calle Rivero, en Avilés, un día de fiesta. "A la propietaria de ese local no le gustaban los hispanoamericanos", indica su letrado, el ovetense Manuel Javier López.

En ese incidente, ocurrido el 31 de agosto de 2024, el colombiano resultó con lesiones, por lo que reclama un resarcimiento, siempre según su defensa.

Lo que más teme es que le devuelvan a Colombia. "En Yumbo, realicé denuncias graves en contra de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y "Los Rastrojos", en concreto contra el bandido alias 'El Costeño', patrocinado por el comandante 'El Guajiro', tenían atemorizados a todos habitantes del municipio de Yumbo por el expendido de sustancias psicoactivas que se disputan entre ellos en los barrios de Las Américas, San Jorge y Panorama", declaró.

Según asegura, presentó denuncia ante la Fiscalía, la Presonería Municipal y la Policía Nacional de Yumbo, pero "algunos de estos servidores públicos trabajan con estos grupos informando de las denuncias que hacemos todos los habitantes del municipio. Me enviaron panfletos muy graves a la casa, por eso tomé la decisión con mi familia de salir del municipio y dejar todo".

La amenaza que recibió el colombiano.

La amenaza que recibió el colombiano. / LNE

Las amenazas eran de lo más explícito: "Aquí no queremos sapos, por el bien de sus hijos", escrito con letras recortadas de publicaciones.

Primero salieron hacia Bucaramanga, en el departamento de Santander. Aunque inicialmente les prestó ayuda el municipio, finalmente s ela retiraron. "El día 25 de diciembre de 2016 recibo una noticia fatal para toda nuestra familia, mi madre me llama y me dice que estas bandas criminales mataron a mi hermano, una muerte cruel. No pude ir a acompañar a mi familia en esta situación tan fuerte", declaró.

Luego trabajó unos años tranquilo, pero en 2022 y 2023 , "comenzaron de nuevo a matar a personas por el tráfico de armas y vicios entre estas organizaciones", por lo que decidió poner al Atlántico de por medio y buscar refugio en España.

Una vez radicado en Avilés, ocurrió el incidente. Según consta en la declaración de uno de los policías actuantes, cuando llegó, el colombiano se encontraba discutiendo con dos mujeres, y golpeando golpeando con un paraguas entre la entrada y la puerta del bar. Le dio una voz para que cejara en su actitud y le exigió que saliese del local, a lo que el colombiano, al parecer, se negó. Luego el policía empezó a pedir la documentación, a lo que el colombiano hizo caso omiso, e hizo "ademán" de marcharse. Luego trató de zafarse del agente y de otros que llegaron para apoyarle, siendo reducido. Comenzó a sangrar profusamente y tuvo que ser trasladado al Hospital "San Agustín". El agente indicó que "tenía síntomas de estar ebrio", y remarcó que el colombiano llevaba la documentación, aunque se negó a entregarla.

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