Eva González Suárez, la ovetense que ha logrado identificar un sorprendente vínculo entre la fertilidad y las células inmunitarias del cerebro: "Se abre un campo de búsqueda apasionante"
La pubertad no es espoleada por neuronas, como se pensaba, sino por un mecanismo que tiene elementos comunes con el cáncer de mama

Eva González Suárez y Alejandro Collado Solé, en la sede del CNIO. / CHRISTIAN ESPOSITO / MADMOVIEX / CNIO

Una investigación del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), de Madrid, dirigida por la científica ovetense Eva González Suárez, ha logrado identificar de manera inesperada los vínculos entre la fertilidad y la acción de células inmunitarias en el cerebro.
El estudio, publicado recientemente en la revista "Science", determina que la señal para que comience la pubertad se inicia en el cerebro. Concretamente en el hipotálamo, donde neuronas específicas liberan una hormona que activa la hipófisis, en la base del cráneo, que a su vez lanza otras hormonas que desencadenan la maduración de las gónadas (los ovarios o los testículos). Este mecanismo, que culmina en un organismo fértil, es el eje hipotálamo-hipófiso-gonadal.
Eva González Suárez (Oviedo, 1975) estudió el primer ciclo de Química y el segundo de Bioquímica en la Universidad de Oviedo. Más tarde, realizó la tesis doctoral en biología molecular en la Universidad Autónoma de Madrid, bajo la dirección de María Antonia Blasco, del CNIO. Después de una estancia posdoctoral en el extranjero, se incorporó al Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (Idibell) y más tarde se trasladó al CNIO, donde dirige el Grupo de Transformación y Metástasis.
Esta reciente investigación con modelos animales ha avanzado por derroteros inesperados. En concreto, ha descubierto que en el citado sistema de regulación hormonal participan también dos elementos hasta ahora insospechados: la microglía, que son células defensivas del sistema nervioso, y la proteína RANK, que contribuye a la remodelación de los huesos y es esencial en el funcionamiento de las glándulas mamarias.
La proteína RANK es muy bien conocida por Eva González Suárez, quien descubrió en 2010 su papel clave en el desarrollo del cáncer de mama. En esta ocasión, el primer autor del trabajo es Alejandro Collado Solé, investigador del grupo liderado por la asturiana y también autor de correspondencia.
El eje hipotálamo-hipófiso-gonadal regula muchos procesos relacionados con la reproducción. Sus principales protagonistas en el hipotálamo son las neuronas liberadoras de hormonas gonadotropinas (GnRH, en su acrónimo inglés), que controlan la aparición de la pubertad, el desarrollo de las gónadas y la fertilidad.
Se sabía que las neuronas GnRH están moduladas por otras neuronas, pero no que las células inmunitarias pudieran influir en su funcionamiento. Esa es la recién descubierta función de la microglía, células que eliminan posibles amenazas y moléculas inservibles en el sistema nervioso central. "El hecho de encontrar células que no son neuronas, sino células inmunitarias, regulando la fertilidad ya es importante", destaca Eva González.
El estudio muestra que la microglía regula la función de las neuronas GnRH mediante la expresión de la proteína RANK. Cuando los investigadores suprimieron la expresión de la proteína RANK en modelos animales, la función reproductiva se distorsionó tanto en machos como en hembras.
En los animales que nacían ya sin RANK, y en aquellos en que la proteína era eliminada antes de la pubertad, se observó una reducción de las hormonas sexuales y pérdida de funcionalidad de las gónadas conocida como hipogonadismo; estos animales no desarrollaron la pubertad. Cuando se eliminó RANK en ejemplares sexualmente maduros, los animales se volvieron infértiles en un mes.
Para investigar la función de RANK en la fertilidad humana, el equipo analizó muestras de pacientes con hipogonadismo hipogonadotrópico congénito, un síndrome raro asociado al retraso o ausencia de la pubertad, y a infertilidad. Se sabía que este síndrome está ocasionado por problemas en las neuronas GnRH, o en las moléculas que producen. La investigación identificó, en algunos pacientes, mutaciones en el gen que codifica la proteína RANK.
"Estos resultados muestran que RANK podría ser una diana terapéutica para las alteraciones endocrinas y los síndromes que afectan a la fertilidad, y también un gen candidato para el diagnóstico molecular del hipogonadismo hipogonadotrófico congénito", subrayan los autores.
Eva González Suárez hace hincapié en que "el papel de la microglía como regulador de la función de las neuronas ‘reproductoras’ es nuevo, y esa regulación asociada a RANK puede ocurrir en otros ejes, para otras funciones, como podrían ser el eje del apetito-saciedad, del estrés, etcétera".
Los investigadores enfatizan la importancia de una colaboración interdisciplinar que fue enriqueciéndose al observar interconexiones no previstas en un principio. "Mi tesis doctoral nació con la pregunta de si la proteína RANK cumplía alguna función en el desarrollo del tejido mamario, en la propia mama, durante la pubertad", explica Alejandro Collado. Y agrega: "Cuando vimos que teníamos que profundizar en temas de fertilidad, neuronas y células cerebrales, fuimos consultando a colegas de otros campos". Así es como han colaborado con Manuel Tena-Sempere, de la Universidad de Córdoba y el Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba (IMIBIC); Vincent Prevot, del Inserm (Instituto Nacional de la Salud y de la Investigación Médica francés); Rafael Fernández Chacón, del Instituto de Biomedicina (IBiS), en Sevilla; y Nelly Pitteleoud, del Centre Hospitalier Universitaire Vaudois (CHUV), en Lausana, Suiza.
"Hemos llegado a conclusiones que no podíamos prever y conocido técnicas y herramientas que ahora podremos aplicar a futuros estudios", manifiesta Alejandro Collado.
Entre tanto, Eva González pone el acento en que las observaciones acreditadas por su grupo "abren muchísimas preguntas apasionantes", un factor muy relevante, dado que "un descubrimiento es tanto más importante cuantas más preguntas genera y más campos abre". En este caso, señala la bioquímica ovetense, "seguramente habrá futuros estudios que partirán de este".
Eva González: "Estos hallazgos pueden tener efectos clínicos a corto plazo"
La investigadora ovetense Eva González Suárez sostiene que el trabajo recientemente publicado en la revista "Science" puede tener "repercusiones clínicas a nivel diagnóstico" en un plazo "corto". Y detalla el motivo de esta expectativa favorable: "Hemos visto que alteraciones en la proteína RANK están implicadas en síndromes asociados a la infertilidad, y eso induce a pensar que pacientes que hasta ahora no tenían un diagnóstico claro podrían tenerlo a corto plazo mediante estudios de alteraciones genéticas en la proteína RANK y en otras proteínas de esa vía de señalización".
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