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La "pesadilla" del "no show" que ya sufre la mitad de los restaurantes asturianos: clientes que reservan y no se presentan, "una falta de respeto"

"Es un daño moral y se sufre mucho", se queja el cocinero Luis Alberto Martínez, vicepresidente de Otea

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. / LNE

Mariola Riera

Mariola Riera

Oviedo

"Tenemos que hablarlo en la organización para ver qué hacemos. Se sufre mucho", dice Luis Alberto Martínez, dueño de Casa Fermín (Oviedo) y vicepresidente de Hostelería y Turismo de Asturias (Otea), respecto a la "pesadilla" de cualquier propietario de restaurante: el llamado "no show". Es esta una práctica al alza en los últimos años: reservar mesa para comer o cenar, pero luego no presentarse.

Según el balance de Otea tras la Semana Santa, la mitad de los establecimientos asturianos sufren esta "pesadilla" para muchos, no solo por los trastornos de organización que genera, sino porque también conlleva pérdidas económicas. Luis Alberto Martínez lo califica de "falta de respeto" y añade: "Nos duele. Preparas con ilusión el trabajo día a día y esto es un daño no solo económico, sino moral".

Tarjeta de crédito como aval

Lo cierto es que la queja ante estas prácticas lleva mucho tiempo instalada en el sector asturiano. En Otea quieren abordar ahora en serio la cuestión y tratar de ponerle coto. Una de las fórmulas de las que se lleva hablando en los últimos tiempos es exigir al cliente, cuando reserva, el número de la tarjeta de crédito y, en caso de que no acuda, se hace un cargo en su cuenta.

También los hay que piden una cantidad por adelantado. No obstante, si bien en los restaurantes de media o alta categoría es una práctica que se extiende -y habitual desde hace años en los que tienen un precio alto por cubierto-, en los locales más populares y de cocina más sencilla hay ciertos reparos a exigir la tarjeta o una señal por temor a ahuyentar a los clientes.

Pese a los "no show", el balance de Semana Santa en la hostelería asturiana deja buen sabor a los empresarios y cocineros. El cambio más importante que se ha percibido es la tendencia a salir a comer, alargar las sobremesas, disfrutar del tardeo y retirar a casa. De ahí que las cenas se resientan y hayan sido inferiores en número a las comidas durante el último puente festivo.

"Se ha notado también una bajada del ticket medio, hay mucho lleno en las calles pero el consumo no es el esperado", apunta Luis Alberto Martínez. "Pero el balance general es satisfactorio, el 75% de los clientes se van contentos y constatan que en Asturias tenemos una de las mejores gastronomías del Norte".

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