Rubén Martín Payo, director de la Cátedra de Salud Comunitaria de la Universidad de Oviedo: "Baja el consumo de tabaco en jóvenes, solo un 4,3% de los estudiantes fuma a diario"
"El reciente informe del Ministerio de Sanidad sobre prevalencia de la obesidad infantil sugiere una tendencia a la estabilización", afirma el profesor

Rubén Martín Payo posa para LA NUEVA ESPAÑA en el edificio histórico de la Universidad de Oviedo. | | MIKI LÓPEZ
Rubén Martín Payo (1979) es profesor del Área de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Oviedo y dirige la Cátedra de Salud Comunitaria y Promoción de la Salud (ProSa) desde su creación, en 2024. En colaboración con la Dirección Pública de Salud, acaban de publicar un estudio en el que alertan del alto consumo de bebidas azucaradas entre los adolescentes asturianos. Las personas que han participado en la investigación son: Judit Cachero-Rodríguez (profesora del Departamento de Medicina de la Universidad de Oviedo), María Del Mar Fernández-Álvarez (Profesora del Departamento de Cirugía y Especialidades Médico-Quirúrgicas de la Universidad de Oviedo), Lucia Fernández-Arce (profesora del Departamento de Medicina de la Universidad de Oviedo), Carla Carrizo-Rodríguez (enfermera) y Cristina Fernández-Rodríguez (enfermera).
Nueve de cada diez adolescentes consumen bebidas azucaradas de forma habitual. ¿Se han sorprendido de una cifra tan elevada?
Evidenciamos una realidad que no estaba documentada en Asturias. Existen estudios previos en España y datos de Europa con tendencias similares. Eliminar el consumo de bebidas azucaradas es, desde hace tiempo, una recomendación que no alberga duda, consensuada por sociedades científicas y recomendado por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición o que figura en el Código Europeo Contra el Cáncer.
¿Y qué es lo que más le llama la atención del resultado de la investigación que han hecho?
Quizás, lo más destacable, y que en cierta medida motivó el estudio es que en la actualidad nos enfrentamos a una aceptación social o moda hacia el consumo de las bebidas energéticas, lógicamente unido al de las tradicionales refrescantes y deportivas. Todas tienen un elevado contenido en azúcar, pero además las energéticas incorporan estimulantes del sistema nervioso que pueden provocar diferentes problemas de salud, como, por ejemplo, enfermedades cardiovasculares o metabólicos.
Asturias ha puesto ya coto al consumo, como prohibir la venta a menores de las energéticas. ¿Buena medida?
En efecto, Asturias es pionera, junto con Galicia, en este ámbito. En nuestra comunidad se ha aprobado el proyecto de ley de Bebidas Energéticas con el objetivo de proteger a los menores de 16 años y promover la prevención y la concienciación sobre los efectos perjudiciales que estos productos pueden tener para la salud. Se trata de una medida tremendamente positiva. Por lo general, las iniciativas de carácter legislativo contribuyen a modificar conductas, del mismo modo que también lo hacen las medidas fiscales.
¿Hay que ir a más?
De acuerdo con lo que señala la literatura científica es necesario ir más allá y afrontar quizá lo más complejo: concienciar a la población sobre los riesgos asociados al consumo, especialmente entre los menores, e involucrar a distintos sectores de la sociedad. No es, como puede imaginarse, una tarea sencilla.
¿Cómo hacer?
Hay tres acciones imprescindibles. En primer lugar, velar por el cumplimiento de la normativa que entrará en vigor. En segundo lugar, impulsar estrategias pedagógicas que permitan a la población conocer las consecuencias de su consumo y realizar una valoración real del riesgo, de modo que puedan decidir libremente, pero con información suficiente, si consumirlas o no. Finalmente, es fundamental lograr que personas influyentes para la población joven y entidades privadas colaboren, por ejemplo, limitando el acceso y evitando la promoción de estas bebidas. No parece razonable, como está ocurriendo, que productos de este tipo sean patrocinadores de entidades deportivas que actúan como referentes para la juventud.
Oiga, tomarse un refresco al día o de vez en cuando, ¿es tan malo?
En este sentido, las recomendaciones no dejan lugar a dudas, especialmente cuando se trata de menores de edad: no consumir. Por otro lado, modificar conductas o hábitos no es sencillo, y menos aún cuando están profundamente arraigados en la vida cotidiana. Entre las medidas a adoptar, destaca la que quizá resulte más evidente: no tener estos productos en el hogar. La recompensa no es solo una mejora en la salud, sino también el ahorro económico derivado de no consumirlos, en favor de una bebida tan olvidada como beneficiosa: el agua.
La obesidad en menores es otro tema que preocupa mucho y ya desde hace muchos años se alerta de las altas tasas.
Es otro de los grandes problemas de salud de nuestra sociedad. Recientemente el Ministerio de Sanidad ha publicado el informe de prevalencia de la obesidad infantil, con datos obtenidos a partir de la historia clínica de atención primaria, el cual sugiere una tendencia a la estabilización, situándose el sobrepeso en torno al 20% y la obesidad en el 10%, siendo estas cifras variables en función de características personales o del entorno. También es reciente el estudio Aladino, que refleja una prevalencia de sobrepeso del 20,2% y de obesidad, del 15,9% en menores con edades comprendidas entre los 6 y los 9 años. En cualquier caso, es un problema presente y por el que aun hay que continuar trabajando. De hecho, las bebidas azucaradas, que como su propio nombre indica son generosas en azúcares, tienen una clara influencia en el peso de la población menor de edad.
Hay una percepción general de que la guerra al tabaco da sus frutos y los jóvenes fuman menos. ¿Hay datos?
El informe "Estudes", elaborado a partir de datos de población de entre 14 y 18 años, confirma que, a nivel nacional, la tendencia al consumo de tabaco, tanto habitual como ocasional, está descendiendo. Según las cifras, entre estudiantes, un 27,3% lo ha probado alguna vez y solo un 4,3% fuma a diario. También recoge que baja el uso de cigarrillos electrónicos y que aumenta la percepción de riesgo.
Las campañas y la legislación han dado su frutos.
Sin duda, las diferentes leyes nacionales que han endurecido su consumo, con medidas tanto legislativas como fiscales, han tenido repercusión en esta tendencia, pero también cabe destacar que no es una moda en la actualidad y que socialmente no tiene la aceptación que vivió en épocas pasadas. No obstante, esto no quiere decir que sea un problema que ha desaparecido y aún hay que continuar con su abordaje. Me gustaría poner en valor el trabajo, e invitar a contactar a personas que quieran dejar de fumar, a la Unidad de Tabaquismo de Oviedo del SESPA y al Grupo de Conductas Adictivas de la Facultad de Psicología de la Universidad de Oviedo. Ambas unidades accesibles y dispuestas a ayudar a la población.
¿Cree que no sabemos educar bien en hábitos saludables, buena alimentación a los menores? ¿Los adultos damos buen ejemplo?
Difícil responder de forma rotunda. Cada casa se organiza a su manera. Lo que sí es indudable es que en las conductas de las personas menores de edad influyen de manera significativa las adultas, incluso, en edades tempranas las deciden. Tenemos que dar ejemplo y pensar en su salud, presente y futura.
¿Qué país es el modelo a seguir?
Nuestro sistema sanitario es muy bueno y se sitúa entre los mejores del mundo. No obstante, tenemos que cuidarlo no vaya a ser que se deteriore. Es importante apostar por la promoción de la salud y la salud comunitaria. Adelantarse a los problemas de salud antes de que aparezcan o abordarlos lo antes posible. A tal fin creo que es muy importante que las diferentes administraciones junto a la población aúnen sus esfuerzos para lograr un objetivo común: salud.
Y ya para acabar, la pregunta del millón a los investigadores: ¿tienen suficientes fondos?
Financiación para investigación hay, aunque siempre sería deseable destinar más recursos, especialmente si consideramos que la salud es un bien que beneficia a toda la población y que avanzar en el conocimiento mediante la investigación es la vía para ofrecer la mejor respuesta posible a sus necesidades.
¿En su campo hay suficiente financiación?
La destinada a la salud comunitaria y promoción de la salud debería mejorar de manera significativa. Investigar para contribuir a generar entornos más saludables o para empoderar a la población en el cuidado de su propia salud constituye una parte esencial del trabajo de quienes nos dedicamos a este ámbito. Estas líneas de investigación también requieren financiación, y, a ser posible, una financiación específica que reconozca su importancia y su impacto a medio y largo plazo. En este sentido, me gustaría destacar la apuesta de la Consejería de Salud por la Cátedra. Sin duda, se trata de un compromiso claro con la dirección que señalaba anteriormente, y confío en que los resultados que estamos obteniendo sean suficientes para que continúe apoyando nuestro trabajo.
Suscríbete para seguir leyendo
- Adiós a las vacaciones escolares de toda la vida: los alumnos tendrán casi tantos días de descanso en Todos los Santos que en Semana Santa
- Cada día cierra un comercio en Asturias y en una céntrica calle de Oviedo tres históricos se sumarán a la lista: 'No se gana para todos los gastos
- Un camión de la Vuelta Ciclista se queda suspendido en el aire en el Angliru y deja atrapados a otros transportistas de la prueba
- Caen los 'Whiteboys', la organización juvenil de ultraderecha más violenta de Asturias: hay 19 detenidos, cuatro de ellos menores
- ¿Cuándo va a dejar de llover en Asturias? La Aemet responde y cuidado si has hecho planes para los próximos días (vuelve la nieve)
- El drama de los interinos asturianos: 'Me planto con 60 años teniendo que aprobar una oposición y pudiendo irme a la calle
- El último censo de osos lo confirma: hay más ejemplares en la Cordillera Cantábrica y mayor conexión entre las subpoblaciones oriental y occidental
- Barbón contesta con dureza a Ayuso: 'Trata a Asturias con desprecio, como si fuéramos una colonia; déjanos en paz y vete por lo segao
