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Fallece María Rosa Fernández, profesora de Biología Molecular de la Universidad de Oviedo y esposa del exrector Vicente Gotor: "Sentía amor por la docencia y por sus nietos"

"En una de las consultas por su enfermedad, los médicos la reconocían y le recordaban lo buena profesora que fue", recuerda su marido

"Siempre se volcaba con sus alumnos", recuerdan sus compañeros de la facultad de Química

María Rosa Fernández Pérez, profesora de Biología Molecular de la Universidad de Oviedo fallecida.

María Rosa Fernández Pérez, profesora de Biología Molecular de la Universidad de Oviedo fallecida. / LNE

Sara Bernardo

Sara Bernardo

La Universidad de Oviedo está de luto. María Rosa Fernández Pérez, profesora titular de Biología Molecular y esposa del exrector de la institución académica Vicente Gotor, falleció este martes en Oviedo a los 79 años tras más de una década de lucha contra el cáncer. Su desaparición deja una profunda huella tanto en el ámbito familiar como en el académico, donde fue especialmente querida por su labor docente.

Quienes compartieron con ella su trayectoria en las aulas coinciden en destacar "su vocación y su amor por la docencia", una dedicación constante que marcó a generaciones de estudiantes. Fue, según recuerdan sus compañeros, una profesora "comprometida, rigurosa y cercana, siempre volcada con sus alumnos". Su trayectoria en la Universidad se desarrolló en paralelo a una vida familiar igualmente intensa, en la que destacó por su "entrega y generosidad".

Su marido, el exrector Vicente Gotor, con quien compartió casi seis décadas, la define como "el gran amor de su vida". Ambos se conocieron en Segundo de carrera, cuando estudiaban Química en la Universidad de Zaragoza, y contrajeron matrimonio el 30 de julio de 1973. Desde entonces, formaron un tándem inseparable tanto en lo personal como en lo profesional. "Me ha acompañado durante toda mi trayectoria académica y ha sido tremendamente generosa", recuerda Gotor.

En 1975, la pareja se trasladó a Alemania, donde él comenzó a trabajar en la Sociedad Max Planck. "No dudó en acompañarme, pese a tener un niño pequeño; lo dejó todo y vino conmigo", rememora. Dos años después, regresaron a España, momento en el que María Rosa Fernández Pérez inició su tesis doctoral, logrando posteriormente una plaza como profesora titular. Su marido subraya "su gran afán de superación", clave en su desarrollo académico y vital.

Madre de dos hijos, Vicente y Miguel Gotor Fernández, ambos ligados al mundo de la química, Fernández Pérez encontró en su familia uno de los pilares fundamentales. También fue una abuela entregada y "profundamente unida" a sus tres nietos, Sara, Luis y Pragya, por quienes sentía "un amor inmenso".

Su legado docente dejó huella más allá de las aulas. "En una de las consultas por su enfermedad, los médicos la reconocían y le recordaban lo buena profesora que fue", evoca su marido con emoción, reflejando el impacto humano y profesional que generó a lo largo de su vida.

Además de su faceta académica, su familia ensalza su carácter cercano y sus habilidades culinarias, ámbito en el que, según Gotor, sobresalía ampliamente: "Cocinaba muy bien, todo lo contrario a mí", confiesa emocionado.

Susana Fernández González, catedrática del departamento de Química Orgánica e Inorgánica de la Universidad de Oviedo y miembro del Grupo de Investigación de Química Bioorgánica creado por Gotor en 1988, coincide en subrayar su "compromiso con la docencia" y la define como "una gran profesora que se volcaba con sus alumnos". "Era una mujer cercana que llevaba ya muchos años de lucha; en el aula era una gran docente", enfatiza.

Con su fallecimiento, la Universidad de Oviedo pierde a una "docente ejemplar" y a una figura "profundamente humana", cuyo recuerdo permanecerá en quienes tuvieron la fortuna de conocerla y aprender de ella. Su funeral será este miércoles a las 12.00 horas en la capilla del Tanatorio de Los Arenales.

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