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Alarma entre los expertos por las borracheras y el elevado consumo de pastillas para dormir entre las adolescentes asturianas

Un informe de la Consejería de Salud admite que la legislación vigente sobre el alcohol "no es suficiente para reducir la prevalencia de consumo y retrasar la edad de inicio"

El uso de hipnosedantes está "asociado a malestar emocional, ansiedad situacional o problemas de sueño, sin que exista siempre un diagnóstico psiquiátrico estructurado"

Alarma entre los expertos por las borracheras y el elevado consumo de pastillas para dormir entre las adolescentes asturianas

Atlas News

Pablo Álvarez

Pablo Álvarez

Oviedo

El elevado consumo de alcohol y de pastillas para dormir entre las chicas asturianas en edad adolescente constituyen dos de las mayores preocupaciones de los expertos, en relación con el uso de drogas por parte de estudiantes. Esto es lo que se desprende de los datos regionales de la “Encuesta sobre uso de drogas en enseñanzas secundarias en España (Estudes)” correspondiente a 2025.

Sobre el consumo de alcohol, los autores del informe subrayan que resulta “llamativa” la prevalencia de consumo de las chicas asturianas de 14 a 18 años, “por encima tanto de los chicos como de las chicas del resto de España”. Los datos que arroja la encuesta ponen de relieve que la normativa legal que prohíbe tanto su dispensación a menores de edad como su ingesta por parte de esta franja de población “no es suficiente para reducir la prevalencia de consumo y retrasar la edad de inicio, algo que supondría evitar los riesgos y daños para su salud tanto presentes como futuros”, indica el citado documento.

En el apartado de productos hipnosedantes, el informe indica que se trata de “la única sustancia, entre las de mayor prevalencia de consumo, en la que no se observan signos claros de descenso en nuestra comunidad autónoma, al contrario de lo que sí ocurre a nivel nacional y con otras sustancias de mayor prevalencia de consumo, como el alcohol, tabaco y cannabis”. Los autores de la investigación consideran preocupante “el peso del consumo sin receta”, que concentra “la mitad de la prevalencia del consumo total”.

La encuesta Estudes 2025 sobre uso de drogas en estudiantes de Secundaria en España se centra en jóvenes de 14 a 18 años y se realiza en centros educativos cada dos años, desde 1994. El organismo responsable del informe es el Observatorio Español de la Droga y las Adicciones (OEDA).

Un total de 2.035 jóvenes encuestados

En Asturias, el periodo de recogida se llevó a cabo entre el 13 de febrero y el 31 de mayo de 2025. En la región fueron encuestados 2.035 personas y los datos han sido gestionados, analizados y ahora difundidos por el Observatorio de Salud de Asturias (OBSA), organismo dependiente de la Consejería de Salud. Los autores de este trabajo son Marcial Argüelles, Pilar Alonso, Fernando Alonso, An Dirk, José Manuel Fernández, Eva García, José García, José Feliciano Tato y Antón González.

A continuación, se reproduce un resumen de las conclusiones del informe:

Panorama General: Descenso sostenido del porcentaje de consumo de las drogas de mayor prevalencia (tabaco, alcohol, cannabis) en la población menor de 18 años.

Alcohol: Consumo temprano (por debajo de la edad legal y madurativa) muy extendido; el 30% se inicia antes de los 14 años. En relación al sexo, mayores prevalencias de consumo entre las chicas, pauta que se observa desde la primera década del presente siglo. También respecto a las borracheras, las alumnas presentan prevalencias superiores a los chicos. Mientras que los chicos astures presentan prevalencias similares a los resultados a nivel nacional, las chicas presentan cifras superiores a sus iguales del resto de España. Este fenómeno se repite en el caso del consumo en atracón. La forma mayoritaria de acceder al alcohol es comprándolo o consiguiéndolo personalmente.

Bebidas energéticas: Respecto a 2023, han descendido todas las prevalencias de consumo, tanto por sexo como por edad, con bajadas en muchos casos cercanas o por encima de los 10 puntos porcentuales como es el caso de las chicas. También lo ha hecho el consumo de estas bebidas mezcladas con alcohol.

Tabaco: El porcentaje de jóvenes que fuman disminuye en todos los horizontes temporales de consumo. Esta disminución continúa con la tendencia descendente que se lleva observando desde la década del 2010 del presente siglo, a raíz de la entrada en vigor de las primeras leyes antitabaco en España (2005).

Hipnosedantes: En cualquier horizonte temporal de consumo y en todas las edades, las chicas superan en prevalencia de consumo a los chicos con una media de 8 puntos porcentuales por encima. Las mayores prevalencias ocurren en los 16 y 17 años. El hecho de que, en la liga de estas sustancias, los hipnosedantes aparezcan como las únicas en las que no se observa un descenso claro o inequívoco, como sí ocurre con las otras, “establece una señal de atención por parte de las autoridades de salud pública”, alertan los expertos.

Cannabis: Respecto a la edición de 2023 se observa un descenso relevante. Los consumos entre ambos sexos se han igualado.

Videojuegos: La prevalencia de estas actividades es superior en todas ellas en el caso de los chicos. En el último año, ha jugado el 97% de ellos, frente a un menor, aunque también relevante, 75,1% de las chicas. Por edad, se observan mayores prevalencias a los 14 años y menores a los 18.

Juego con dinero: En Asturias, y respecto a los resultados de 2023, el juego online no experimenta una variación evidente, por más que el resultado manifieste un ligero retroceso en estimación puntual. En sentido contrario, se registra un incremento de casi 3 puntos porcentuales en el juego presencial. El 5% de los estudiantes de Asturias de 14 a 18 años muestran un posible juego problemático, proporción que no ha variado significativamente respecto a 2023.

Internet: La población estudiantil de la región de 14 a 18 años dedica una media de cerca de 5 horas diarias a navegar por diversión en internet los días de semana. Los fines de semana, esa media aumenta hasta las 6,6 horas. En ambos casos, es superior en las chicas que entre los chicos. El 16,1% presenta un posible uso compulsivo de Internet. Las chicas presentan un posible uso compulsivo de internet significativamente superior al de los chicos, casi doblando su prevalencia (20,0% frente a 11,8%).

Redes sociales: Respecto al uso problemático, el 16,5% de la población escolarizada en Asturias de 14 a 18 años se encontraría en esta situación. En cuanto al sexo, en estimación puntual es algo mayor en las chicas, aunque la diferencia no alcanza a ser significativa estadísticamente, lo mismo que ocurre con la edad.

Pornografía: Es un hábito mucho más extendido entre los chicos, diferencia entre género que se acentúa cuanto más frecuente es la conducta. La media de edad de inicio a la visualización de pornografía entre chicos y chicas es prácticamente la misma, 12,5 años para ellos y 12,6 para ellas (12 en el conjunto de España). En torno al 3,2% del total de estudiantes de 14 a 18 años presentaría un posible trastorno por uso problemático de pornografía (4,1% en España).

El informe incluye un capítulo final de recomendaciones. Son las siguientes:

Sobre el consumo temprano de alcohol: Su consumo es un gran factor de riesgo, acreditado por la evidencia, para la salud, tanto presente como futura, de una población inmersa en un ciclo vital determinante para su historia de vida. Los datos obtenidos por la Estudes 2025 demuestran que la normativa legal que prohíbe tanto su dispensación como su consumo por parte de ésta población "no es suficiente para reducir la prevalencia de consumo y retrasar la edad de inicio". Por ello, evitar, retrasar y reducir el consumo de alcohol en la población de 14 a 18 años debería de ser una prioridad de toda la sociedad asturiana.

Sobre el consumo de hipnosedantes: Los expertos lo ven "asociado a malestar emocional, ansiedad situacional o problemas de sueño, sin que exista siempre un diagnóstico psiquiátrico estructurado, lo que refuerza el riesgo de medicalización temprana del malestar". Se vincula más al manejo rápido del malestar que a indicaciones clínicas sólidas. Los riesgos superan claramente a los beneficios cuando se usan de forma continuada. La prevención, la detección precoz del malestar emocional y las intervenciones psicológicas son las estrategias más eficaces y seguras a medio y largo plazo.

Sobre el uso de Internet: El empleo de redes sociales en menores de edad no es intrínsecamente negativo, pero su uso intensivo, temprano o no acompañado supone un factor de riesgo relevante para la salud mental, el desarrollo identitario y el bienestar social de la población de 14 a 18 años. La evidencia respalda la necesidad de educación digital crítica, acompañamiento familiar y escolar, regulación del tiempo y del tipo de uso, y políticas públicas que prioricen la protección del menor.

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