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Una playa virgen, aguas cristalinas y flora única: así son los desconocidos arenales del occidente de Asturias

Son espacios menos masificados rodeados por naturaleza

Playa de Penarronda

Playa de Penarronda

Lucía Pedreira

Con flora única, arena fina y formaciones rocosas impresionantes, las playas del occidente de Asturias tienen un encanto especial por varios motivos: están muy bien conservadas y protegidas además de poco concurridas.

Buenos ejemplos de estos lugares en los que rodearse de pura naturaleza son la Playa de Penarronda, la Playa de Barayo, la Playa del Silencio, la Playa de Porcía y la Playa de Mexota.

Playa de Penarronda

Está situada entre los concejos de Tapia de Casariego y Castropol. Su fuerte oleaje la convierte en una ubicación ideal para los surfistas. Para ir en familia hay que tener precaución a la hora de bañarse por este motivo, pero no por ello se debe evitar acudir a esta playa, ya que dispone de un área recreativa con todos los servicios (en temporada alta) que cuenta con una pasarela de madera en la que observar la playa completa junto a los acantilados La Robaleira y la Punta del Corno.

Se le ha declarado Monumento Natural, lo que implica ciertas normas de protección para favorecer la restauración del sistema dunar de la playa y algunas de sus especies, como la 'Malcomia Littorea' (alhelí de mar), una especie en peligro de extinción que no se encuentra en ninguna otra parte de Asturias, lo que dota a la playa de una flora única.

Este arenal de 600 metros de longitud le debe su nombre a la roca redonda que posee en el centro (a la que se puede acceder en bajamar), nombre que comparte con el arroyo que divide la playa.

Playa de Penarronda

Playa de Penarronda / Ana Paz Paredes

Playa de Barayo

A 5 kilómetros del Puerto de Vega, se trata de una playa con abundantes dunas y marismas y su arena es finísima y oscura. Presenta una imagen única: tiene una vegetación frondosa y varias cuevas accesibles para explorar, lo que convierte a este paisaje en un punto de interés. Su entorno está repleto de bosques y acantilados; por ello, la combinación de mar, río y bosques resulta ser un paraíso para los locales. Además, sus aguas son muy apropiadas para el baño dada su poca peligrosidad por la ausencia de corrientes submarinas.

El acceso a la playa es peatonal, con dos opciones a elegir: se puede ir desde el Puerto de Vega o desde Sabugo en Valdés. Durante el camino hay aparcamiento, un pequeño mirador a la playa y un descenso a pie de casi un kilómetro, ya que no hay caminos asfaltados cerca por la intención de mantener aislada la playa. Los perros están permitidos, siempre y cuando estén atados (para no molestar a las aves). Suma 670 metros de longitud unidos al río con el mismo nombre, ambos pertenecientes a la denominada Reserva Natural Parcial.

En una parte de la playa el nudismo está permitido aunque la playa de Barayo no sea oficialmente nudista, solo que hay que tener en cuenta que esa zona no tiene vigilancia ni ofrece ningún servicio.

Playa de Barayo

Playa de Barayo / MIKI LOPEZ

Playa del Silencio

Para muchos esta es la playa más bonita de Asturias y no es de arena, se trata de un pedrero rodeado de acantilados verticales. Su nombre no es casualidad: esta playa destaca por sus aguas tranquilas y cristalinas, perfectas para hacer buceo o esnórquel.

Es una playa virgen, no está permitida la construcción ya que forma parte del Paisaje Protegido de la Costa Occidental de Asturias. A causa de esta condición, esta playa en Castañeras (Cudillero), con forma de concha y de aproximadamente 500 metros, presenta un entorno natural protegido y sin servicios con un acceso a pie a través de senderos y múltiples escaleras.

La playa del Silencio, en Asturias

La playa del Silencio, en Asturias / LNE

Playa de Porcía

Su arena es fina y dorada y el agua resulta perfecta para realizar actividades como surf o piragüismo. Sin embargo, un dato que es importante saber es que la playa solo existe con marea baja, ya que en pleamar desaparece y lo único que se aprecia son las escaleras que se utilizan para bajar a la arena cuando es posible acceder a ella.

Al ser una playa semiurbana la ocupación suele ser alta, pero no lo suficiente como para impedir disfrutar de su valor paisajístico. A tres kilómetros de Monellos y con un fácil acceso peatonal, esta playa tiene 240 metros de longitud y un río con el mismo nombre que desemboca en ella.

Presenta catalogación como ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves) y LIC (Lugar de Importancia Comunitaria), por lo que tiene protección medioambiental.

Un viajero descansa en un rincón del área recreativa de la playa de Porcía.

Un viajero descansa en un rincón del área recreativa de la playa de Porcía. / lne

Playa de Mexota

Se trata de una pequeña playa nudista a 6 kilómetros al oeste de Tapia. Con aguas cristalinas y arena blanca, posee también una espectacular formación rocosa que la divide por la mitad y la separa de la playa contigua, Serantes. Se puede llegar a pie desde Villamil a través de un aparcamiento o, en bajamar, desde la playa vecina caminando por la orilla. Las rutas son completamente naturales, con lo cual no están acondicionadas. A la arena se baja por unos acantilados, por lo que no es apto para personas con movilidad reducida.

La Playa de Mexota es muy frecuentada por nudistas, pero no dispone de servicios, como socorrismo o duchas.

Con una longitud de unos 250 metros y una anchura media de 60 metros, tiene alto valor ecológico: está protegida como Red Natura 2000 (ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves) y ZEC (Zona de Especial Conservación)).

Por la izquierda, playas  de Mexota, Peñarronda  y San Pedro de Bocamar. | Cedida a Lne / Reproducción de T. C. / P. D. | ANA PAZ PAREDES

Por la izquierda, playas de Mexota, Peñarronda y San Pedro de Bocamar. | Cedida a Lne / Reproducción de T. C. / P. D. | ANA PAZ PAREDES / Elena Casero

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