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José García Fanjul, decano del Colegio de Ingenieros en Informática: "Hay que equiparar la Ingeniería informática al resto de ingenierías"

"Sin especialistas titulados, las administraciones tendrán problemas de ciberseguridad", advierte el experto

José García Fanjul.  | GUILLERMO GARCÍA

José García Fanjul. | GUILLERMO GARCÍA

Sara Bernardo

Sara Bernardo

Oviedo

José García Fanjul, nuevo decano del Colegio de Ingenieros Informáticos de Asturias reivindica la esencia de una disciplina que considera clave para el presente y el futuro. Afronta su tercer mandato consciente de que representa a un colectivo estratégico en plena transformación.

Afronta su tercer mandato. ¿Cómo lo encara?

Con una gran carga de responsabilidad. Son dos palabras clave: carga y responsabilidad. Siempre he entendido que este cargo implica representar a los profesionales de la ingeniería informática, y eso exige un compromiso importante. Además, los primeros cien días suelen ser especialmente intensos en cuanto a trabajo.

¿Cómo ha cambiado la informática desde su primer mandato hasta hoy?

Muchísimo. La informática cambia constantemente, no hace falta esperar doce años para verlo. Es una disciplina en evolución continua que ha aportado avances muy positivos para la sociedad. Hoy, por ejemplo, la inteligencia artificial permite mejorar diagnósticos médicos o aumentar la productividad. Todo esto demuestra el enorme impacto de la informática.

Sin embargo, da la sensación de que el término "informática" ha perdido protagonismo.

Exactamente. Se ha sustituido por términos como digitalización, transformación digital o TIC, que generan confusión. Pero la base de todo sigue siendo la informática. La inteligencia artificial, la ciberseguridad o la computación cuántica son informática. Por eso, uno de nuestros objetivos es recuperar el uso del término en positivo y que la sociedad entienda su importancia.

¿Se ha desvirtuado también la formación en este ámbito?

En algunos casos sí. A lo largo de los años han surgido titulaciones muy ligadas a modas tecnológicas, como ocurrió con el comercio electrónico o más recientemente con el blockchain o la ciencia de datos. Son ámbitos interesantes, pero lo esencial es la ingeniería informática. Es la base que permite adaptarse a cualquier tecnología, presente o futura.

¿Por qué es tan importante esa base?

Porque las tecnologías cambian, pero la informática permanece. Un profesional con formación sólida puede adaptarse a nuevos contextos. Yo mismo trabajo en proyectos de inteligencia artificial o informática cuántica aplicando conocimientos clásicos de testing de software. Detectar problemas en sistemas complejos no es magia, es informática.

¿Cómo se puede atraer a más jóvenes a estos estudios?

La demanda ya es alta y los grados se llenan. Donde sí hay margen de mejora es en fomentar el talento femenino. Es un sector muy masculinizado, con alrededor de un 20% de mujeres. Necesitamos equipos diversos, porque la diversidad aporta mejores soluciones.

¿Por qué cree que ocurre esta falta de presencia femenina?

No es una cuestión de capacidad, en absoluto. Se han estudiado muchos factores y hay iniciativas muy valiosas, como el grupo de mujeres en ingeniería informática del Consejo General, que trabajan para revertir esta situación. Es fundamental seguir impulsando este tipo de acciones.

Centrándonos en Asturias, ¿qué retos tiene el sector?

El principal es la equiparación de la ingeniería informática con el resto de ingenierías. En Asturias se ha dado un paso muy importante con la creación de cuerpos específicos en la Administración pública, algo que agradecemos al Gobierno del Principado. Ahora hay que consolidarlo incorporando profesionales a las plantillas.

¿Qué implicaciones tiene esto para la Administración?

Son clave. Sin profesionales de ingeniería informática, las administraciones tendrán problemas de ciberseguridad, eficiencia y modernización. Es necesario que tanto el Principado como los ayuntamientos integren estos perfiles.

¿Hay otros objetivos en su mandato?

Sí. Queremos reforzar la colaboración entre los colegios profesional de ingeniería informática e ingeniería técnica informática, que en Asturias ya trabajan muy coordinados. Además, queremos impulsar lo que llamo el "hipersector informático", que incluye empresas, administraciones y cualquier organización que utiliza tecnología.

¿Qué peso tiene ese hipersector?

Es enorme. Hoy en día no hay empresa que no dependa de la informática. Asturias tiene una gran oportunidad, por ejemplo, en la informática cuántica, gracias a centros de investigación y empresas punteras. Es un ámbito estratégico.

¿Está bien regulado el sector?

No. La informática no está bien regulada en España y eso supone un problema. Las profesiones de ingeniería informática no están equiparadas al resto de ingenierías. Es una reivindicación histórica.

¿Qué medidas son necesarias?

Es urgente que los requisitos de las titulaciones universitarias que dan acceso a la profesión se publiquen como orden ministerial, como ocurre con el resto de ingenierías. Esto garantizaría una regulación adecuada y obligatoria en todas las universidades.

¿Por qué es tan importante ese paso?

Porque daría seguridad jurídica y reconocimiento pleno a la profesión. La ingeniería informática no es una ingeniería de segunda; al contrario, es una de las más relevantes hoy en día. Llevamos más de 50 años formando profesionales en España. Es hora de que tenga el mismo estatus que el resto.

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