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El abogado del juicio contra el narco "Matador" apuñalado en Oviedo necesitó una transfusión: el arma estaba en su despacho y no pudo aclarar lo ocurrido antes de ser intubado

La Policía Nacional investiga las puñaladas sufridas por Fausto Suárez en el mismo día que debía intervenir en la vista, con todas las hipótesis abiertas

El juicio ya fue suspendido en enero por el cambio de letrado de la misma acusada que ahora defendía el herido grave, que permanece en la UCI aunque fuera de peligro

La ambulancia, frente al edificio del despacho donde sufrió una puñalada el abogado Fausto Suárez, en Oviedo.

La ambulancia, frente al edificio del despacho donde sufrió una puñalada el abogado Fausto Suárez, en Oviedo. / L. B.

Fausto Suárez es abogado, tiene 69 años y fue ingresado en el HUCA con "pronóstico grave" tras ser apuñalado, en la mañana de este miércoles en su despacho de la avenida de Colón, en Oviedo. No fue en un día cualquiera. El letrado tendría que haberse presentado a primera hora en la Audiencia Provincial para ejercer la defensa de Cristina Orsi Padula, una de las imputadas en el gran caso de narcotráfico relacionado con Carlos García Morán, alias "Matador". Nunca llegó.

Poco antes de las 10.00 horas, cuatro de los cinco abogados defensores de la causa ya se encontraban en las inmediaciones de la Audiencia para el inicio del juicio contra la red de "Matador". La organización había sido desarticulada en 2022 tras la incautación de 600 kilos de cocaína en una nave del concejo de Siero, en el marco de una compleja operación internacional. La Fiscalía solicita 21 años de prisión para el propio "Matador", mientas que Luis Vieira, Sergio Esteban y Eder López de la Torre llegaron este miércoles a un acuerdo aceptando 14 años de cárcel para evitar penas mayores. Para Orsi Padula, expareja de Carlos García Morán, reclama siete años.

Ante la ausencia del abogado de esta última, Fausto Suárez, el juicio no pudo comenzar a la hora prevista. La situación generó inquietud entre los presentes, que temían un nuevo aplazamiento, como ya ocurrió a principios de enero debido a un cambio, precisamente en la defensa de Orsi Padula. En aquella ocasión, el propio Suárez acababa de asumir el caso como abogado de oficio y solicitó tiempo para estudiar un sumario de más de 8.000 folios.

La nueva fecha señalada era este miércoles 22 de abril. Dos días antes, el lunes, Suárez había acudido al Colegio de Abogados para solicitar apoyo al decano, Antonio González-Busto, quien accedió a acompañarlo a la vista. Sin embargo, al no verlo llegar este miércoles, intentó contactar con él en repetidas ocasiones sin éxito, ya que su teléfono estaba apagado. Al parecer, Suárez había manifestado en los últimos días que quería dejar esta causa judicial.

Ante esta situación, el tribunal ordenó a la Policía Judicial que se desplazase al despacho del letrado, después de que su esposa confirmara que había salido de casa en dirección al juzgado. En ese momento, aún se desconocía lo ocurrido.

Una llamada al 112

La clave llegó con una llamada al 112 pasadas las once de la mañana. El aviso alertaba de que un abogado había sido encontrado en su despacho de la avenida de Colón "sangrando mucho". Los servicios sanitarios hallaron a Suárez consciente. Hablaba, pero no facilitó información alguna sobre el posible agresor. Fue trasladado de urgencia al HUCA, intubado y con un neumotórax. Ya en el hospital, los médicos detectaron una segunda herida, lo que explicaría la importante pérdida de sangre que obligó a realizarle una transfusión e ingresarlo en la UCI dada la gravedad de su estado. Con todo, permanece estable y, en principio, su vida no corre peligro.

Por su parte, la Policía Nacional localizó en el despacho el arma blanca utilizada en la agresión y mantiene abiertas todas las líneas de investigación. Por el momento no ha trascendido que se hayan producido detenciones.

Mientras tanto, en la Audiencia Provincial se vivieron momentos de gran tensión al desconocer el paradero del abogado, si bien no llegaron a hacerse públicos los motivos que lo habían llevado a no comparecer. La situación alcanzó su punto álgido cuando Cristina Orsi Padula, al saber que su abogado había salido de casa pero no había llegado al juzgado, exclamó: "¡Lo mataron!". También hizo alusión a su última reunión, en la tarde del martes, y trascendió que el letrado había acudido después, ya de madrugada, a urgencias por un cólico nefrítico.

Tras más de una hora y media de espera, el decano del Colegio de Abogados accedió a la sala para reunirse con la jueza y la fiscal, quienes le informaron de la agresión sufrida por Suárez y de la intención de continuar el juicio sin la acusada a la que representaba.

A su salida, solicitó una toga para poder intervenir en la vista, con el fin de garantizar la asistencia letrada de Orsi Padula durante el aplazamiento de su declaración. Aunque en un primer momento la acusada se mostró reticente a entrar en la sala sin su abogado asignado, finalmente accedió y pudo ser notificada de que la vista arrancaría sin su participación como acusada, que queda aplazada.

Esta decisión solo fue cuestionada por el abogado de "Matador", el coruñés Luciano Prado del Río, quien defendió que Orsi Padula es "una parte indispensable" y que el juicio debería celebrarse con los cinco implicados para asegurar todas las garantías procesales.

Tras la retirada de Orsi Padula y de González-Busto de la sala, el decano del Colegio de Abogados, junto con el secretario, Pedro Paulino Sánchez, y la gerente, Isabel Menéndez, se trasladaron al HUCA para interesarse por la situación médica del abogado herido y ponerse a disposición de su familia. El órgano colegial "lamenta los hechos ocurridos" y confían en que "las investigaciones abiertas aclaren los hechos con la máxima celeridad posible".

Acuerdo con la Fiscalía

Inocente. Así se declaró García Morán, "Matador", para quien la Fiscalía mantiene la petición de 21 años de cárcel por un delito contra la salud pública, depósito de armas y tenencia ilícita, tras haberse intervenido en la nave de Siero no solo la droga, sino también armamento (incluidas armas de guerra) y una importante cantidad de munición.

Así, y tras asumir la culpa los otros tres acusados, la vista se centró en la declaración de García Morales, que negó cualquier implicación en la operación de narcotráfico y aseguró que su presencia en la nave de Siero respondía únicamente a un asunto personal: prestar unos 20.000 euros a Luis Vieira, a quien conocía desde 2008 en Venezuela. Según explicó, ambos habían mantenido reuniones en Madrid junto a otros implicados con la intención de invertir en una mina de oro mediante una concesión del Gobierno venezolano. “Necesitaba dinero para sacar el proyecto adelante”, afirmó sobre Vieira, al tiempo que detalló que el dinero procedía en parte de su empresa de coches y en parte de sus ahorros. También sostuvo que él había propuesto verse en una cafetería, pero que le indicaron que el dinero debía contarse en la nave, donde fue detenido nada más entrar.

Sin embargo, ese encuentro estaba siendo vigilado por la Policía Nacional dentro de una investigación internacional coordinada con autoridades de Colombia y la Fiscalía de Illinois, en el marco de una operación con entrega de droga controlada por agentes encubiertos. Las detenciones se produjeron en octubre de 2022, cuando los acusados acudieron a la nave para recoger 27 paquetes con un total de 600 kilos de cocaína, además de un arsenal de armas y munición, algunas de ellas de guerra. García Morales había llegado al lugar en autocaravana junto a su entonces pareja, Cristina Orsi Padula, vehículo que, según la investigación, iba a emplearse para transportar la droga y el armamento, extremo que el acusado negó, insistiendo en que desconocía la existencia del alijo.

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