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La historia de David y su toro bravo "Rayo": vinieron de Madrid a Asturias y ahora el Principado se lo quiere incautar tras varias quejas

"Lo quiero como si fuese un hijo; lo saqué adelante cuando su madre murió y vi que era especial, sin maldad alguna", afirma el joven, que vive junto a su pareja en Colunga y tiene al animal en una finca de Oles (Villaviciosa)

Asegura que los problemas se han producido a raíz de "denuncias sin pruebas" de supuestos percances protagonizados por el animal

David Arroyo, en dos imágenes junto a su toro bravo "Rayo" en Oles (Villaviciosa).

David Arroyo, en dos imágenes junto a su toro bravo "Rayo" en Oles (Villaviciosa). / David Arroyo

Érika Ferraro

“Le quiero como si fuese mi hijo. Le salvé la vida y ahora me lo quieren quitar”. Así resume David Arroyo (35 años), un joven madrileño afincado en Lastres (Colunga), la situación que vive desde hace meses con su toro bravo "Rayo", al que mantiene en una finca de Oles (Villaviciosa) y que el Principado quiere ahora incautar tras algunas quejas vecinales.

Rayo, un imponente ejemplar de lidia de nueve años nacido en Madrid, no ha tenido una vida convencional. “Cuando nació, su madre murió en el parto. Decidí intentar sacarlo adelante y lo conseguí. Empecé a darle biberones y vi que era especial, sin maldad ninguna”, explica Arroyo. Desde entonces, asegura, se ha comportado como un animal doméstico más: “Solo busca el cariño de las personas. Jamás ha tenido un mal gesto ni ha hecho daño a nadie”.

El joven se trasladó a Asturias hace siete años, mientras que su pareja, Edgar Soriano (30 años), natural de Barcelona, lo hizo hace dos. La decisión de mudarse partió de David, que dejó la Sierra de Madrid cuando “Rayo” tenía apenas dos años. “Vinimos por el tema del pasto, porque aquí los animales tienen mejor vida”, explica. Actualmente, ambos trabajan en un camping.

Rayo cuando era apenas un bebé.

"Rayo", recibiendo el biberón cuando era apenas un bebé. / David Arroyo

Origen del conflicto

El joven se desplazó con el animal por distintos puntos de la región sin incidentes hasta llegar a la localidad de Oles, en Villaviciosa, donde "Rayo" se encuentra afincado desde hace apenas cuatro años. Fue ahí donde la situación dio un giro que cambiaría completamente su vida y la del animal. “Es aquí donde empiezan los problemas”, lamenta.

Según relata, todo surge en el año 2023, cuando comienzan a tener mala relación con un vecino. “Hay un chaval en el pueblo que se dedica a soltarlo en ocasiones, incluso en fiestas, para sembrar el caos. Va diciendo que el animal es peligroso y que puede matar”, denuncia. Según su relato, esta situación habría infundido miedo entre algunos vecinos de la localidad: “Entiendo que la gente se alarme si le dicen que un toro de lidia es peligroso, porque es lo que se piensa por la raza”.

Tras el conflicto, la pareja reside en Lastres desde hace un año: “Decidimos empezar a buscar casa y finca en otro lado para estar más tranquilos”, explica. Sin embargo, aún no han podido trasladar al animal: “El toro sigue estando allí en Villaviciosa porque no hemos encontrado prado para él aquí”.

Consecuencias administrativas

Las actuaciones administrativas parten de informes de la Policía Local de Villaviciosa realizados a raíz de quejas vecinales, derivadas al Principado, que les han enviado varias notificaciones. “Desde hace tres años denuncian en cartas que el animal anda suelto o que no está cuidado y rompe mobiliario, y nos llegan multas. Ahora nos han cerrado la vía administrativa tras varios recursos y solo queda la judicial”, explica. Sin embargo, Arroyo asegura no haber recibido nunca una denuncia formal por posibles agresiones o daños: “Si alguien dice que ha sido embestido o que ha causado desperfectos, debería haber denuncias. A nosotros no nos ha llegado nada”.

Asimismo, afirma haber alegado a favor de "Rayo" presentado informes del Seprona y de veterinarios. “Todos dicen que el animal está bien cuidado y que no es ningún peligro. No entiendo cómo no hacen caso a esos informes y sí a denuncias sin pruebas”, añade.

David y su pareja, Edgar, disfrutando de una jornada tranquila con Rayo.

David y su pareja, Edgar, disfrutando de una jornada tranquila con "Rayo". / David Arroyo.

La consejería de Medio Rural del Principado es la responsable de tramitar el expediente y ha planteado la incautación del toro, además de posibles sanciones económicas. Pero lo que más le quita el sueño a su dueño es el futuro de "Rayo": “Nos dicen que, si nadie se hace cargo de él, podrían sacrificarlo. Eso es lo que no podemos permitir”.

Sobrecarga afectiva

El desgaste emocional resulta más que evidente en su testimonio. “Estoy destrozado, con ansiedad y pesadillas. Me quieren arrebatar a mi familia”, afirma Arroyo, que incide en la idea de que "Rayo" no concuerda con el estereotipo de un toro bravo que vive salvaje en el campo, puesto que ha sido criado por él: “Sé que hay animales que pueden ser peligrosos, pero este no es el caso. Es muy noble y muy agradecido por haberlo sacado adelante”.

Ahora, con la vía judicial como único camino, pide que se alce la voz sobre su historia y la del animal: “Necesitamos que la gente vea cómo es realmente. No es justo que por acusaciones falsas 'Rayo' pague con su vida”.

Respuesta del Principado

Por su parte, fuentes de la Consejería de Medio Rural y Política Agraria del Principado aclaran que el expediente “se enmarca en una denuncia en materia de seguridad ciudadana” y que se está tramitando conforme a los cauces legales establecidos. En este sentido, indican que "desde los Servicios Jurídicos matendrán una cita con el propietario del animal para que hable con el instructor del procedimiento".

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