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La Universidad no tiene expertos en el Prerrománico ni investigaciones en marcha: "Estamos preocupados, es un problema muy serio"

La jubilación de profesores sin discípulos, la complejidad de las fuentes y la falta de consenso han impedido, señalan los profesores, formar proyectos de investigación

El templo prerrománico de Santa Cristina de Lena.

El templo prerrománico de Santa Cristina de Lena. / LNE

Chus Neira

Chus Neira

Oviedo

El arte prerrománico asturiano ha recibido, a lo largo del siglo XX y en estas primeras décadas del XXI, una importante atención y estudio por parte de todo tipo de especialistas. Desde la arqueología a la historia del arte, hoy, pasados cuarenta años de su declaración como Patrimonio Mundial de la UNESCO, se conoce mucho más sobre las características de los monumentos altomedievales de la monarquía asturiana. La paradoja es que la investigación ha acabado llegando a una vía muerta en su propia casa, la que tiene más cerca, la Universidad de Oviedo. La institución no tiene, en la actualidad, ningún experto en arte prerrománico, ni grupos ni proyectos de investigación específicos sobre este Patrimonio Mundial.

La profesora Isabel Ruiz de la Peña admite que esta área de conocimiento está "bastante abandonada" desde la jubilación de Lorenzo Arias, el último experto en prerrománico ligado a la Universidad de Oviedo. "El resto, en general, nos hemos dedicado al Románico, a la Baja Edad Media, y con el Prerrománico no se creó escuela", lamenta. Ruiz de la Peña ve, además, muchos problemas para enganchar a recién graduados para el estudio de este ámbito. "Es complicado, ya no saben latín porque en los grados de Historia del Arte ya no hay latín; no saben epigrafía, y así no se pueden enfrentar a la escasa documentación que hay".

El vacío en la investigación sobre el Prerrománico asturiano en la Universidad de Oviedo es, admite, "un problema muy serio". "No hay grupos de investigación ni se hacen tesis doctorales, estamos un poco preocupados por lo que pueda pasar".

Los profesores sí intentan que a los alumnos les entre el gusanillo. Se trabaja la Alta Edad Media en algunos trabajos de fin de grado, pero no hay "un andamiaje" donde esas semillas puedan fructificar. "Hace falta gente que coja esos temas, que puedan venir otras personas que hayan trabajado el arte visigodo, sumar el trabajo de los arqueólogos... Asturias, con este patrimonio tan bien conservado, merecería tener un instituto de estudios de la Alta Edad Media, pero se prefirió invertir en otras cosas y al final hay veces que los campos de investigación desaparecen cuando se jubilan las personas".

Lorenzo Arias, uno de los máximos especialistas en el Prerrománico, fue el último especialista en la Universidad de Oviedo. Coincide con Isabel Ruiz de la Peña en esa oportunidad perdida de haber creado una estructura desde donde se hubiera podido crear escuela. "El instituto de estudios de la Alta Edad Media asturiana estuvo en la boca y en el ánimo de todos, pero fue imposible. No sé cómo explicarlo, pero como cuajó, no se consiguió aunar voluntades en estas Asturias de nuestros dolores".

Arias trabajó con minuciosidad durante muchos años las planimetrías de los edificios, pero sus investigaciones se conectaron más hacia fuera que hacia dentro. Antes de incorporarse a la Universidad de Oviedo, ya había trabajado con el Instituto Arqueológico Alemán fundado por uno de los pioneros en el estudio del Prerrománico, Helmut Schlunck, y también se ligó a la Fundación Valdés Salas y a la de Aguilar de Campóo, donde se han impulsado estudios sobre el Prerrománico.

En la Universidad, concede Lorenzo Arias, nunca hubo una cátedra vinculada a esta especialización. "Una cosa es lo que quieres y otra lo que finalmente sucede. En los planes de estudio se separó Historia de Historia del Arte, en esta segunda rama no se da latín, ni epigrafía, y tira mucho el arte contemporáneo".

Admite Arias, con todo, que la universidad sí tiene una actividad notable en el ámbito de la arqueología, con el catedrático Avelino Gutiérrez al frente y un trabajo sobre el mundo monástico de la Alta Edad Media, o lo que sobre el mundo rural ha excavado Margarita Fernández Mier, cita.

La catedrática Pilar García Cuetos cita también a estos grupos de trabajo en Arqueología y a campañas ligadas también al periodo altomedieval asturiano como la del Castillo de Gauzón. Ella misma ha trabajado el Prerrománico asturiano desde su especialidad, la restauración, con monografías como "El prerrománico asturiano: historia de la arquitectura y restauración (1844-1976)".

"Lo que debería haber pasado es que se hubiera formado un grupo interdisciplinar de paleografía, arqueología, historia del arte... Pero si eso no sucedió fue porque no se dieron las circunstancias". A la hora de analizar los motivos, añade otro elemento: la polémica que ha generado siempre la interpretación del prerrománico. "Creo que en parte todo eso no cuajó porque en la prensa y en la sociedad asturiana han hecho sistemáticamente un caballo de batalla de toda la aportación científica que se ha hecho, tomando partido por uno u otro bando. Creo que no es el lugar de mantener el debate científico, y eso ha generado que no haya interés por trabajar. Porque si cada cosa que investigas se convierte en una polémica y en un debate en términos de si es o no es verdad, se te acaban quitando las ganas", concluye.

Pilar García Cuetos sugiere un análisis serio, desde las administraciones para tratar de abordar los asuntos relacionados con el patrimonio de forma "que no se genere una polarización". "El debate es sano, pero debe mantenerse según las formas científicas y en los ámbitos científicos". "Por eso", añade, "cuando se dice que hay una impresión de que no se ha avanzado, lo que sucede también es que no se ha difundido, ni lo que hacen los investigadores de Asturias, ni los de fuera de Asturias, pero en los medios científicos la recepción de las nuevas investigaciones es muy positiva", explica.

Su resumen es que esas polémicas, esa excesiva polarización, esa guerra de bandas en la que a veces se ha convertido la investigación en torno al Prerrománico es lo que ha hecho, históricamente, que las personas que podían haber liderado esos grupos de investigación, acabaran desistiendo y marchándose de Asturias. "Las personas que lideraban renunciaron por la polémica, prefirieron no entrar en eso, eso fue lo que sucedió", remata.

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