Colas en librerías y confiterías por San Xurde: el "Día del Libro llambión" triunfa en Asturias con libros y roscas que volaron en pocas horas
"Es una excusa perfecta para regalar cultura y darse un dulce capricho", dicen de la versión asturiana de Sant Jordi, impulsada por el Principado por segundo año
La mayoría de las roscas, también en versión salada, se vendieron por encargo y las que quedaron duraron muy poco en los mostradores
Libros como rosquillas. Más bien como roscas. Así se celebró este jueves en Asturias San Xurde, la versión asturiana de Sant Jordi, un Día del Libro muy "llambión" que volvió a sacar la lectura a la calle y a entrelazarla, literalmente, con la repostería. La fórmula impulsada por la consejería de Cultura, que se celebra por segundo año consecutivo, se consolida con colas en librerías y panaderías y confiterías, incluso antes de que levantasen las persianas.
Las roscas, tanto dulces como saladas, volaron. La mayoría se vendieron por encargo y las pocas que quedaron apenas duraron unos minutos en los mostradores. La versión clásica se hace con base de brioche y nuez. Mientras que la salada lleva, en la mayoría de los casos, picadillo. Con todo, "es una excusa perfecta para regalar cultura y darse un dulce capricho", coincide el público.
Los libreros salen a la calle en Oviedo
“Cuando llegamos a abrir ya había gente esperando con las uñas afiladas. Estamos teniendo muy buenas ventas”, explicaba a media tarde Jorge Salvador, de la librería Matadero Uno. Aunque se vendieron títulos de todos los estilos, los libros más vendidos en su establecimiento fueron “La intriga del funeral inconveniente”, el último de Eduardo Mendoza, o “Comerás Flores”, de Lucía Solla. “Nosotros pusimos un puesto de venta fuera de la librería y la gente respondió muy bien”, añade.
El gerente de la librería Cervantes, Alfredo Quirós, también confirma que el nivel de venta de libros fue muy elevado. “Es una jornada en la que la gente aprovecha para comprar y en la que nosotros también nos echamos a la calle para captar lectores, la verdad es que todo ha ido muy bien”, señala. “La idea de la rosca es muy buena. Nosotros ya no teníamos ninguna a las once de la mañana. El año que viene habrá que reforzar porque nos quedamos sin ellas muy rápido”, afirma Quirós.

Francisco Gayosa, de Rialto. / Mario Canteli
Las roscas se vendieron a un precio único de tres euros. Los clientes pudieron encontrarlas en las librerías, pero también en las pastelerías, en su versión dulce, y en las panaderías, para los amantes de lo salado. “Vendimos más de doscientas roscas; la mayoría ya estaban encargadas, pero las que pusimos en el mostrador duraron quince minutos”, asegura Francisco Gayoso, gerente de las Confiterías Rialto. “Son iguales en todas las pastelerías, básicamente llevan una base de brioche y se rematan con nuez, miel de IGP asturiana y azúcar glas”, explica Gayoso.
Una dinámica similar se vivió en Camilo de Blas, donde “a las diez y media de la mañana ya no nos quedaban roscas de las que habíamos sacado a la venta”, apunta Paloma de Blas. “La verdad es que, viendo lo visto, el año que viene habrá que prepararse para hacer más”, afirma.
La escena se repitió en distintos puntos de la ciudad: lectores con un libro bajo el brazo y una rosca en la mano, aunque lo cierto es que tampoco faltaron las rosas. Marta Fernández, vecina de Teatinos, fue una de las que se llevó el pack completo. “Es una excusa perfecta para regalar cultura y para darse un dulce capricho”, señalaba con media sonrisa a las puertas de una librería del centro. Otro cliente, Javier Suárez, 52 años, resumía el ambiente con una sonrisa: “Vine a por un libro y al final salí con todo. Así da gusto celebrar el día”.
Roscas también saladas en Gijón
El trasiego de personas fue uno de los distintivos en Gijón en una jornada en la que lectores y curiosos llenaron las librerías de la ciudad en busca del ejemplar perfecto, ya fuera para regalo o como autodetalle. Sin embargo, la celebración de San Xurde, San Jorge en asturiano, no solo se ha vivido entre estanterías, porque también tuvo como protagonista la búsqueda de las roscas, que agotaron existencias en las confiterías y panaderías gijonesas adheridas a la celebración antes del mediodía.
Para Verónica Piñera, al frente de la librería La Revoltosa junto a Oriol Díez, San Xurde se consolida como "el día más bonito del año con diferencia". La librera destacó la gratitud de una jornada en la que se recibe "mucho cariño" y en la que el equipo disfruta especialmente al encontrarse con los lectores para recomendarles nuevas lecturas. Para Piñera esta jornada supone "celebrar el acto de leer" y aprovechó para felicitar la festividad y desear que a todo el mundo "le regalen muchos libros".

Video: Oriol López | Foto: Marcos León
En la misma línea se expresó Rafa Gutiérrez, dueño de la librería La Buena Letra y colaborador de este diario, quien describió el ambiente como una "fiesta del pueblo". "Hoy recibimos el abrazo de las personas", señaló Gutiérrez, destacando que es una jornada en la que "todos" los visitantes habituales "vienen a la vez".
En cuanto a la rosca, fue un "éxito total". En la Confitería Balbona, Pilar Estrada -acompañada por su compañera Beni Cotelo- destacó cómo la unión entre libreros y artesanos está ganando peso en la ciudad. "Este año creo que cuadruplicamos el producto", señaló Estrada, sorprendida por el aluvión de encargos que recibieron de unas unidades vendidas un precio estándar de 3 euros.
La actividad en Balbona fue frenética, con más de un centenar de encargos previos e igual número en el otro establecimiento que tienen en la ciudad. "Todavía está viniendo mucha gente a preguntar si quedan", explicaba Pilar.
La panadería Pan de Ibias de la avenida de la Costa ofrecía la repostería en modalidad salada. Montse García y Cruz Falcón se congratularon de lo mucho que gustó la rosca de picadillo de chorizo que tenían a la venta. De las 120 unidades producidas para las ocho tiendas gijonesas de la cadena, apenas cuatro por establecimiento salieron a la venta sin reserva previa y también manifestaron que "mucha gente preguntó por ellas".
Muy llambiones en Mieres
Las roscas de San Xurde han encontrado en Mieres un terreno fértil, dulce y muy llambión. La iniciativa impulsada por el Principado para celebrar el Día del Libro con sabor local ha sido recibida con entusiasmo en el concejo, donde cultura y gastronomía se han dado la mano con naturalidad.
En obradores como los de La Vienesa, el ambiente estos días mezcla harina, libros y conversación. “La idea nos parecía atractiva desde el primer momento”, explica su propietario, Ángel Gabriel Luque Ballesteros. El año pasado ya comprobaron el tirón de la propuesta, pero en esta edición han querido ir un paso más allá, cuidando la presentación con un envoltorio especial que convierte la rosca en algo más que un producto de panadería.

Ángel Gabriel Luque / D. M.
La fórmula parece funcionar. Vecinos que se acercan por curiosidad, habituales que repiten y lectores que encuentran en este dulce una excusa más para celebrar la jornada. “Nos encanta poder fusionar literatura y gastronomía y la gente está respondiendo bien”, resume Luque.
La iniciativa forma parte de una programación más amplia con la que el Principado busca fomentar la lectura desde distintos ámbitos. En Mieres, la respuesta confirma que las propuestas que apelan a lo cercano y a lo cotidiano calan con facilidad. No en vano, como apunta el propio panadero, “es bueno fomentar la lectura sin olvidarnos de que los asturianos somos muy llambiones”.
Entre escaparates, páginas y azúcar, las roscas de San Xurde se abren paso así como un pequeño símbolo festivo que refuerza el vínculo entre comercio local, tradición y cultura. Una combinación sencilla que, al menos en Mieres, ha sabido ganarse su sitio.
Con descuentos en Villaviciosa
La letra, en Villaviciosa y por San Xurde, con rosca entra. Y en dos formatos: dulce y salado, para contentar a todos los paladares. La iniciativa puesta en marcha por el Principado para repartir creaciones comestibles coincidiendo con la celebración del Día del Libro en Asturias tiene en la capital maliaya un feudo de dos sabores con mucho público dispuesto a sumarse a una nueva tradición que ha hecho repetir a muchos.
Verónica Blanco y Sandra Lorenzo despacharon a lo largo de la mañana de este jueves medio centenar de roscas saladas en el mostrador de la panadería La Portalina, y a media mañana apenas quedaba ya una a la venta. "La verdad es que están saliendo muy fácil, la gente viene, se acuerda del año pasado y compran de nuevo a un precio de tres euros la unidad", señalan.

Clara Sánchez entrega una rosca dulce a Javier Ballina en la Confitería Colón / Luján Palacios
En su caso, se trata de una rosca elaborada con mimo, con masa madre y un añadido de chorizo picado que "le da mucho sabor y un color anaranjado muy apetecible", explica el maestro panadero, Omar Sánchez. Aunque la idea es que la rosca se regale junto con un libro, lo cierto es que muchos acuden a comprar el pan para degustarlo ellos mismos. Es el caso de los hermanos Marga y Joaquín Rullas, de Madrid y con casa en Argüero, que están pasando unos días en el municipio y este jueves se toparon con las roscas por casualidad. "Nos parece muy buena idea, no lo sabíamos y hay que probar, porque tiene una pinta estupenda", señalaban encantados.
Otros como Javier Ballina cumplieron con la tradición de la compra del libro, y después el dulce, todo para él mismo. "Fui a comprar a la librería de la Villa y me comentaron que por ser el Día del Libro me hacían un cinco por ciento de descuento en la compra de la rosca", explicaba en la Confitería Colón.
En su caso, se trata de una creación dulce, con base de bollería y una cobertura de nuez que se vende a cuatro euros. Y como el año pasado, el establecimiento tiene un convenio con una librería local para unir letras y buen comer. "Tenemos un acuerdo entre nosotros para que con cada compra de libros se aplique un descuento en la confitería y viceversa; con cada rosca se consigue una rebaja para libros", indica la responsable del establecimiento, Clara Sánchez, "encantada" con el resultado de esta iniciativa por San Xurde.
Las roscas volaron en Avilés
“Mira que hemos hecho roscas, pero aquí han volado todas en menos de dos horas”, asegura Bea Álvarez, de Cremela Avilés. La dependienta, Iris Pestana, lo confirma. “O la has encargado estos días o ya tenemos todo agotado”, apunta. Álvarez destaca la buena acogida que ha tenido la iniciativa de San Xurde en la ciudad. Ellos han trabajado en conjunto con la libreria Crisálida, en la calle Rivero, donde se han hecho diferentes actividades, como una firma de libros por parte de Pablo Rumoroso, autor de “Una rosquilla en el parque”.

Iris Pentana, de Cremela, con un libro y el envoltorio de una rosca / N. M.
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