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La fiebre por salir a correr crece en Asturias con quedadas grupales que atraen hasta a aficionados de otros países: "Te despejas y vuelves a casa con una mentalidad diferente"

"Es un momento para escapar y disfrutar de la naturaleza", cuentan los adeptos a la social run en la región

La fiebre "runner" sube hasta la montaña: la social run de Oviedo a la que acude gente de todo el mundo

Amor Domínguez / Ana Barroso

Oviedo

Hay quien corre para liberar tensión, por salud, por entretenimiento o simplemente por silenciar por unas horas el ruido mental que suele marcar el día a día.

Para muchos, calzarse unos playeros y echarse al monte es una especie de meditación en movimiento, una forma de canalizar el estrés o la frustración,  o de expresar la felicidad. Y cuando se hace en compañía y en la naturaleza, esas sensaciones se intensifican hasta dar nombre a una tendencia deportiva en auge: las social run.

Estas quedadas logran congregar a decenas o cientos de personas unidas por una misma pasión, en este caso, correr al aire libre. A pesar de que sus orígenes hay quien los fija en 1960 en Nueva Zelanda, cuando Arthur Lydiard buscaba que trotar fuera una actividad social recreativa, más allá de la exigencia deportiva, es ahora cuando estos encuentros parecen haber ganado más fuerza.

Pero no hace falta desplazarse hasta Oceanía para participar en ellos. En Oviedo, los amantes del trail y de la montaña también tienen un pequeño oasis que cada vez se hace más grande y que desde hace tres años va sumando adeptos. Son las social run de Find Your Everest, unas concentraciones de aficionados al running que cada jueves a las 19.00 horas peregrinan hasta Matemático Pedrayes para conjurarse y emprender juntos una esperada subida al monte Naranco. "Nosotros decimos que estamos en la misma tribu porque somos personas con las mismas aficiones, gustos similares… algo que genera muy buen rollo. Además, al ser un deporte aeróbico y hacerse al aire libre, ayuda a generar un clima muy positivo y con muy buena energía", explica Javier Ordieres, impulsor de esta social run en la que, en esta ocasión, participan 120 personas llegadas desde Gijón, País Vasco o Países Bajos.

Los participantes en la social run, en el punto de encuentro de Oviedo en el que se reúnen cada jueves, antes de salir a correr. |  | IRMA COLLÍN

Los participantes en la social run, en el punto de encuentro de Oviedo en el que se reúnen cada jueves, antes de salir a correr. | | IRMA COLLÍN

A pesar de lo multitudinaria que acaba siendo la cita, en la que la cola de gente no para de aumentar, en sus inicios Ordieres tuvo cierto miedo de que "no se apuntara nadie". Sin embargo, "para nuestra sorpresa, desde el principio vino un montón de gente y eso nos hizo repetir".

En estos años de aventura, a este emprendedor ovetense le ha dado tiempo a vivir unas cuantas anécdotas gracias a estas reuniones. "Los más llamativo es que haya gente que se desplace desde Zamora, Galicia o Madrid solo para venir a correr hoy. Aunque, sin duda, la historia que aún nos sigue dejando sin palabras es la de un chico que se pegó ocho horas de viaje en coche desde Castellón para participar en ‘la social’ y, al terminar, volvió a casa esa misma noche", confiesa Ordieres.

¿Qué tienen estas concentraciones para atraer a tanto público? Basta con mirar las caras de felicidad y las risas que se van dibujando en el incesante goteo de asistentes que en breve se lanzará a coronar, una tarde más, los diez kilómetros de ida y vuelta que separan el punto de partida del monumento al Sagrado Corazón de Jesús. Una cima física que también tiene una meta a nivel emocional y que va asociada a la desconexión de la rutina. "Entrenar en la montaña es como una especie de reseteo mental. En muchas ocasiones, estás saturado por el trabajo o por cosas de tu vida personal, y cuando sales a correr sabes que vas a tirarte una hora caminando, trotando suave por el monte... Así vuelves a casa con una mentalidad totalmente diferente, que incluso ayuda a pensar con mayor claridad porque sirve para despejarte", añade Ordieres, deportista empedernido y quien desde que empezó a correr en 2012 no ha parado de contar kilómetros.

Corredores en el entorno del monte Naranco

Corredores en el entorno del monte Naranco / LNE

En esta línea de aficionados declarados a este deporte, hay quien no duda en elevarlo a la categoría de "terapia", como Sonia Díaz, quien a sus 51 años ha decidido que el mejor plan de jueves era plantarse las zapatillas de correr y echarse al Naranco. "Es como una terapia adictiva, que te la pide el cuerpo. Una vez que empiezas, no la puedes dejar", confiesa esta vecina de Gijón que, además, incluye "la buena alimentación y la mejor calidad del sueño" como otras bondades que este deporte lleva aparejadas.

La medicina parece respaldar todos los argumentos que esgrimen los que practican running. "Hacer deporte en grupo al aire libre nos permite aunar tres factores importantes, que han demostrado ser pilares fundamentales para alcanzar salud: actividad física, contacto con la naturaleza y vínculo social. Estos elementos generan un efecto sinérgico entre ellos", explica Eva Carbajo, especialista en medicina deportiva en el Hospital Ribera Covadonga, de Gijón.

En el plano psicológico, esta actividad también parece conllevar una larga lista de beneficios. "A nivel mental, diferentes estudios relevantes en medicina del comportamiento y salud pública han mostrado que practicar ejercicio en grupo con personas de similar nivel aumenta significativamente la adherencia del usuario a largo plazo. El componente social, actúa como un refuerzo positivo, reduciendo las tasas de abandono", recalca la doctora Carbajo.

A la izquierda, arriba, Rosa Weber, alemana afincada en Morcín, junto a Sonia Díaz, natural de Gijón; debajo, Jaime López, mexicano residente en Países Bajos. A la derecha, primero por la izquierda, Aitor Díaz de Cerio, de San Sebastián, junto a dos amigos. |  | IRMA COLLÍN

A la izquierda, arriba, Rosa Weber, alemana afincada en Morcín, junto a Sonia Díaz, natural de Gijón; debajo, Jaime López, mexicano residente en Países Bajos. A la derecha, primero por la izquierda, Aitor Díaz de Cerio, de San Sebastián, junto a dos amigos. | | IRMA COLLÍN

Pero no todo es correr sin mirar atrás. También es determinante el espacio en el que se realice. Y aquí la naturaleza marca la diferencia, ya que "entrenar en entornos naturales disminuye el estrés al bajar los niveles de cortisol y por tanto mejora el estado de ánimo y calidad de vida", señala la médica, quien subraya "los beneficios a nivel cognitivo, como mejoras en la atención y reducción de la fatiga mental", como otras ventajas de este tipo de deportes.

Dicen que sarna con gusto no pica. Y es que, a pesar de que subir al Naranco es para muchos una ruta asequible, hacerlo corriendo implica un handicap que encuentra en el famoso y temido muro su parte más exigente. Una pendiente del 35 por ciento de inclinación y un reto tanto físico como mental, ya que tras pasar esos metros infernales los corredores se encontrarán con Oviedo a sus pies. "Te puedes imaginar por qué se llama el muro. Es una subida vertical súper dura, pero también una auténtica pasada, porque cuando llegas arriba, al Cristo, ves todo Oviedo, las montañas que hay alrededor, incluso en días despejados puedes llegar a ver a un lado Picos de Europa y al otro  Gijón y la línea de costa", cuenta Javier Ordieres.

Una pasión que no entiende de kilómetros ni de fronteras

Una pasión que no entiende de kilómetros ni de fronteras

Tras darlo todo subiendo y alcanzar gran velocidad en la bajada, la social run pone fin a su cita con un picoteo que todos esperan con ansias. "Esta es la mejor parte, porque es el momento de comentar un poco la jugada. Además, antes de salir al Naranco, la gente está un poco tímida, expectante, pero cuando vuelve tras la escapada se forja un vínculo que los convierte en colegas para toda la vida, y eso motiva mucho", concluye Ordieres.

Una pasión que no entiende de kilómetros ni de fronteras

Habrá quien piense que Países Bajos, Alemania, Gijón o San Sebastián tienen poco en común, salvo por ser los lugares de origen o de residencia de algunos de los participantes en esta social run. Y es que si algo demuestran este tipo de concentraciones es que sus fieles seguidores están dispuestos a recorrer los kilómetros que sean necesarios para disfrutar de esta experiencia. Rosa Weber es alemana y está afincada en Morcín, donde ha encontrado el lugar perfecto para practicar trail. "Mi pareja es corredor y fue el que hizo que me enganchara", confiesa la joven, que acude a la social que se celebra en Oviedo acompañada por su amiga Sonia Díaz, de Gijón, con quien comparte su pasión por estas quedadas. "Siempre he sido muy deportista y durante mi adolescencia practicaba atletismo. Ahora, el monte me tira muchísimo y poder practicar trail en Asturias es una maravilla. Solo quieres repetir", destaca Díaz.

Una pasión que no entiende de kilómetros ni de fronteras

Una pasión que no entiende de kilómetros ni de fronteras

Además, estas citas son un buen aliciente para muchas mujeres que quieren empezar a correr y no se atreven a hacerlo solas. "Me hace ilusión que cada vez haya más chicas que se lanzan a la montaña o a correr una maratón", apunta Weber. Las bondades del terreno que ofrece la región son precisamente las que hicieron que Jaime López, mejicano residente en Países Bajos, decidiera hacer las maletas y escaparse a Asturias para participar en su primera social run. "Cada vez que viajo busco destinos donde pueda entrenar. Además, conocía el podcast de Javi Ordieres, sabía que cada jueves salían a correr y no me lo pensé y me apunté en cuanto tuve ocasión", añade, al tiempo que enumera entre los beneficios de correr en grupo el hecho de "conocer gente, ciudades diferentes... es un hobby que me apasiona", indica.

Y hay quien aprovecha estos encuentros como una forma de hacer turismo, o que incluso cuadra su agenda en función de la próxima social, como Aitor Díaz de Cerio, que viene de San Sebastián y que ha hecho coincidir una escapada familiar con este encuentro y con el trail del Prerrománico. "Llevo siete años haciendo trail. Había probado otros deportes, pero este te permite escapar, es como mi momento para estar en la naturaleza y disfrutar", explica.

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