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El Prerrománico pierde una quinta parte de sus visitantes por la mala gestión: una sola persona abre y cierra, hace la visita y gestiona las entradas

Los guías se muestran contentos con el estado de los monumentos, alaban el nuevo modelo de Valdediós y la Catedral y abogan por profesionalizar el servicio

Coches aparcados junto a Santa María del Naranco, en una imagen de archivo.

Coches aparcados junto a Santa María del Naranco, en una imagen de archivo. / Miki López

Chus Neira

Chus Neira

Oviedo

En los cuarenta años transcurridos desde que los monumentos prerrománicos de Asturias recibieron el título de Patrimonio Mundial de la UNESCO, su gestión turística, la forma en que el público puede visitarlos, ha mejorado muy notablemente. Con todo, señalan los guías, el modelo actual tiene todavía mucho margen de mejora. El camino a seguir, como la propia Iglesia de Asturias, propietaria de los inmuebles, apuntaba hace pocos días en LA NUEVA ESPAÑA, es el de Valdediós, donde se ha organizado un sistema de recepción de visitantes y una reserva online de entradas. Es decir, un sistema profesional. Aunque el arzobispado asegura que ese mismo camino es el que llegará a Santa Maria del Naranco y San Miguel de Lillo, por citar los más demandados, en la actualidad los guías estiman que la falta de personal hace que un 20% de los grupos que quieren visitar los templos del Naranco por dentro se quedan con las ganas.

"Lo que ha mejorado mucho es Valdediós", concede Ana Posada, vicepresidenta de la asociación profesional APIT de Asturias. "Pero en el Naranco, que es lo más conocido, habría que hacer cambios. Es verdad que los accesos han mejorado un poco con el camino desde el aparcamiento, pero arriba no hay un centro de recepción, ni unos baños ni una tienda para recibir a los turistas",

David Estévez, que ocupó cargos en las asociaciones y hoy gestiona la empresa Tyque, insiste en este aspecto: "El gran problema es el de los monumentos. Es verdad que se ha mejorado mucho, pero lo que hace falta es que haya dos personas allí durante todo el año". La gestión actual, por raro que parezca, hace recaer sobre una única persona, la guardesa y guía, la gestión de Santa Maria y San Miguel de Lillo. Eso significa que hasta que no cierra un edificio, el grupo no se puede desplazar a otro. Y no solo tiene que abrir y cerrar, además de hacer la visita por el interior, sino que también gestiona las reservas con un móvil en un reducido espacio habilitado en Santa Maria del Naranco. Lo que los visitantes no entienden, sigue Estévez, "es que tenga que hacerse todo de esta manera teniendo un Centro de Interpretación del Prerrománico al lado". Ese otro centro depende del Principado, y las administraciones no han logrado o no han querido ponerse de acuerdo para integrar todo en un mismo edificio. De hecho, en esa aula del Prerrománico que depende de Cultura y donde se da información y se organizan actividades, hay un cartel muy grande a la entrada que aclara que allí "no se venden entradas".

La dificultad de que una sola persona se encargue de todo, y sin infraestructura, gestionando los grupos vía WhatsApp, solo se reduce un poco en verano, y antes en Semana Santa, cuando se sumaba una segunda persona y las visitas a Santa Maria y San Miguel de Lillo se podían realizar, entonces, con mayor fluidez.

"A los turistas les encanta el Prerrománico", explica Ana Posada. "Les cuesta un poco de trabajo subir desde el parking hasta allí y sería bueno tener una tienda allí, pero aparte de eso…". En el balance general, destaca también que todavía falta algo de conocimiento. "Tenemos Santullano, que es una maravilla, de muchísima calidad a nivel europeo y a lo mejor no lo tenemos tan explotado, aunque tampoco se trata de hacer un Benidorm de esto", razona.

Estévez aplaude la gestión reciente de la Iglesia. "Ha habido una mejora importante con el trabajo de Otilia Requejo. Eso se ha notado en las visitas a la Catedral, por ejemplo. Desde que se paga, en 2014, ha mejorado mucho. Luego hay cuestiones especiales. San Julián de los Prados, por ejemplo, tiene actividad parroquial y eso reduce bastante los horarios, Foncalada, que no tiene restricción, podía estar más anunciada, porque mucha gente se va sin verla, y en otros monumentos, como Santa Cristina de Lena, sucede un poco lo mismo que en el Naranco". "Con el Prerrománico" concluye, "hay que ser ambicioso".

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