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Israel García Vaquero, gerente de la Escuela de Industrias Lácteas de Zamora: "Fromago es de todos: del sector, de Zamora y su gente"

"Desde Fromago intentamos crear una cultura del queso y que el consumidor entienda lo que está comprando"

Israel García Vaquero

Israel García Vaquero

Eva Ponte

Fromago da un salto en profesionalización y apertura internacional, como escaparate y plataforma de negocio para el sector. Concebida como una feria "de todos", implica a instituciones, productores y ciudad. El gerente de EILZA, encargada de la organización, repasa las claves del impacto previsto para el evento de septiembre.

— Fromago nació hace pocos años y en esta tercera edición ya se sitúa entre las grandes citas europeas en cuanto a ferias del sector. ¿Qué ha cambiado desde la primera edición?

— El cambio más significativo puede ser quién está detrás de la feria, ya que Fromago nace con una base muy sólida, en su primera edición, y fue la clave para demostrar que todo el proyecto tenía sentido y potencial para el sector. EILZA, la Escuela Internacional de Industrias Lácteas, ha sabido recoger todo lo positivo de aquel arranque y darle una estructura más técnica, más profesional, más abierta al mundo. Aportamos el conocimiento del sector, tenemos cercanía con las queserías y una visión estratégica a medio y largo plazo, y se traduce en una mayor profesionalización de la feria. En esto hay que poner en valor y agradecer a la diputación de Zamora la confianza en EILZA una edición más para la organización de Fromago.

— Fromago quiere consolidarse como punto de encuentro internacional. ¿Qué oportunidades reales de negocio ofrece a productores y distribuidores?

— Fromago tiene dos capas muy diferenciadas, que son complementarias entre sí, son claves para el éxito de esta feria. Por un lado, la más abierta al público, que es fundamental para la visibilidad, la venta directa y la conexión emocional con el consumidor final, ya que el consumidor final tiene la oportunidad de hablar directamente con el productor, y eso es lo que conlleva una transmisión emocional muy potente. Y la segunda capa, que es la profesional, en la que trabajamos activamente la atracción de agentes como compradores internacionales, tiendas de especialidad y grandes distribuidores. El objetivo de Fromago es que no se quede en una forma puntual de venta durante la feria, sino que esté abierta a otras puertas, a estas queserías que a lo mejor son más pequeñitas y no tienen oportunidad por ellas mismas de abrirse a otros mercados, o incluso al mercado nacional con estas tiendas de especialidad.

— Desde la organización, desde EILZA, ¿qué equilibrio se busca entre tradición y proyección industrial del sector?

— Fromago busca un equilibrio real y necesario entre tradición e industria. Este equilibrio se sostiene entre las personas que hacen posible el sector. Desde la feria queremos exaltar las figuras tradicionales, como son el maestro quesero y el pastor tradicional, ya que no hay quesería ni artesanal ni industrial sin una buena gestión del ganado. Eso conlleva tener una buena materia prima y luego necesitan el conocimiento técnico del maestro quesero. Y ahí es donde entra la conexión entre tradición e industria, ya que, si no cuentas con un buen pastor, con una buena materia prima y luego con un buen maestro quesero, pues da igual que seas tradicional, que seas industrial, que no vas a tener un buen producto.

— En un sector con costes al alza, ¿qué papel juegan este tipo de eventos en la rentabilidad de las queserías?

— Fromago juega un papel muy importante en la creación de la cultura quesera, muy necesaria, sobre todo en la población española. En España se consumen unos 8 kilos de queso al año. Cuando hablamos de países como Italia, Francia, Grecia, de mayor tradición quesera y cultura quesera, hablamos de consumos de 24-25 kilos al año. Por eso desde Fromago intentamos crear esa cultura del queso y que el consumidor entienda lo que está comprando. Y difícilmente podrá conocer el valor añadido si no acude a ferias como esta, en la que está en contacto con el productor. Eso ayuda a comprender al consumidor por ejemplo la diferencia entre lo que es una leche cruda o una leche pasteurizada, a conocer distintos tipos de elaboración y a entender ese valor añadido.

No es solo una feria puntual, es la oportunidad de real de abrirse a nuevos mercados

— Este año se refuerza la presencia internacional. ¿Qué va a notar el visitante en la calle que no encontraba en ediciones anteriores?

— Nuestro principal objetivo es lograr cada vez más presencia de visitantes y expositores internacionales. No es un proceso muy sencillo, ya que para los expositores lleva muchas trabas administrativas, logísticas, comerciales... Aun así, el avance es claro. A día de hoy ya tenemos confirmados expositores de fuera de nuestras fronteras como Portugal, Francia, Italia, Holanda. Y tenemos otras conversaciones en marcha. Ya tenemos 400 expositores. La parte nacional estamos a punto de cerrarla ya, para productos complementarios, porque el espacio que queda queremos destinarlo a estos expositores extranjeros.

— La feria tiene un impacto claro en la economía local. ¿Se percibe también un cambio en la identidad o en el orgullo de la provincia?

— Sin duda. Está ayudando a que Zamora se reconozca y se muestre como tierra de queso. Zamora puede considerarse con orgullo la provincia del ovino, es la provincia de mayor producción lechera en ese aspecto. Luego, uno de cada tres quesos, sale de aquí, de la provincia. Además de queso, tenemos un 20% de los expositores dedicados a productos, muchos de ellos zamoranos y la feria se complementa con actividades culturales. El mensaje clave es que Fromago es de todos. Y todas las instituciones, el comercio y la hostelería quieren sumar y quieren unirse al proyecto. No solo hablamos del impacto económico, sino también hablamos del impacto emocional y cultural que Fromago genera entre la población. Es una exaltación de Zamora, no solo de productos, sino también de cultura y patrimonio.

— ¿Cuáles son los números, las expectativas que se manejan en cuanto a participación de expositores o visitas previstas?

— En expositores vamos a tener un aumento en torno al 16%, pasaremos de unas 350 carpas a más de 400. En visitantes totales, el año pasado hablamos de unos 300.000 e intentamos superar las cifras y llegar a los 350.000. La presencia de integración, también intentamos que sea más potente. Vamos a aumentar los túneles de queso, a pasar de tres túneles de queso a tener cuatro, ya que consideramos que fue la actividad que más triunfó durante los días de la feria. Y en cuanto a variedad de quesos, el año pasado hablamos de unos 1.200 tipos diferentes de queso y este año solo con disponer de más expositores y añadir un túnel de queso más, entendemos que habrá más variedad de quesos.

— ¿Y las previsiones económicas?

— Los estudios que estimamos en la edición pasada, en cuanto a venta de queso, la venta estuvo en unos 170.000 kilos de queso, unas 17 toneladas, lo que supuso unas ventas en directas de queso de unos 5 millones de euros. En cuanto a repercusión sobre la ciudad, estuvo en unos 14 millones de euros. Lógicamente, si nos movemos en las cifras que queremos de visitantes y demás, pues se intentará superar esas cifras. Hablamos de cifras ya muy importantes, considero que con repetirlas ya sería un exitazo de la feria, como ha sido en ediciones anteriores.

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