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Lo que más preocupa a los asturianos que van al notario: divorcios, herencias o planificar quién les va a cuidar si enferman

Planificar el final de la vida o la gestión del patrimonio son puntos centrales que tienen instrumentos que la gente desconoce

Dos charlas en la Universidad de Oviedo abordarán las principales inquietudes jurídicas de los ciudadanos, ante un déficit de cultura jurídica

Isabel Valdés-Solís, en su notaría de Oviedo.

Isabel Valdés-Solís, en su notaría de Oviedo. / Luisma Murias / LNE

Sara Bernardo

Sara Bernardo

Aunque a menudo se perciban como lugares asociados a trámites puntuales, las notarías se han convertido en un termómetro muy preciso de las inquietudes jurídicas de la sociedad asturiana. Lejos de limitarse a firmar documentos, los notarios detectan patrones claros: dudas recurrentes, decisiones que se posponen y, sobre todo, una falta generalizada de planificación en aspectos clave de la vida personal y patrimonial.

Esta semana, la Universidad de Oviedo, en colaboración con su Cátedra de Derecho Notarial, han organizado dos charlas relacionadas con las grandes preocupaciones jurídicas de la sociedad. Serán en el Aula Magna del Edificio Histórico a las 18.00 horas. La primera tendrá lugar este lunes bajo el título "Planificación del futuro personal y patrimonial" y correrá a cargo de Joaquín Tejerina. El miércoles, el notario Jesús María García impartirá la charla "Matrimonio, unión de hecho y regímenes económicos". Se trata de los dos grandes pilares de las cuestiones que más se repiten entre los ciudadanos.

1. La falta de cultura jurídica

Uno de los diagnósticos más repetidos por los notarios es que existe "un déficit importante" de educación jurídica básica. No se trata solo de desconocer las herramientas disponibles, sino de no ser conscientes de que determinadas decisiones cotidianas tienen una enorme trascendencia legal. Este desconocimiento se combina con una tendencia a no pensar en el largo plazo.

Como resultado, muchas personas no adoptan medidas que podrían facilitar su vida (o la de sus familiares) en el futuro. "Muchas veces no se piensa en la trascendencia que tiene el poder decidir por ti mismo y dejarlo todo atado de cara al futuro", explica la decana del Colegio de Notarios, Isabel Valdés-Solís, quien cree que esta planificación es necesaria "a cualquier edad".

2. ¿Puedo planificar el final de la vida?

Hablar de la muerte sigue siendo incómodo, pero evitarlo no elimina sus consecuencias. El testamento continúa siendo el instrumento más conocido, pero no siempre el más comprendido. Muchas personas desconocen no solo cómo hacerlo, sino también su importancia para evitar conflictos familiares y garantizar que su voluntad se cumpla.

La falta de testamento puede derivar en procesos más complejos y costosos para los herederos. Sin embargo, el problema de fondo no es solo técnico, sino cultural: cuesta asumir la necesidad de dejar "arreglados" los asuntos personales y económicos. "Es importante dejar por escrito cómo quieres que sea el reparto de tus bienes, pero no solo eso, sino también quién quieres que te cuide si, por ejemplo, enfermas", añade Valdés-Solís.

3. ¿Quién decide por mí si no puedo?

Más allá del testamento, existe otra preocupación creciente: qué ocurre cuando una persona pierde capacidad para tomar decisiones. Aquí entran en juego figuras poco conocidas como los poderes preventivos o la designación de apoyos. "Una persona puede decidir todas estas cuestiones por si algún día no se vale por sí misma", asegura la notaria.

Estas herramientas permiten anticipar situaciones de dependencia o deterioro cognitivo, estableciendo quién y cómo gestionará tanto los aspectos personales como los patrimoniales. Aun así, siguen siendo grandes desconocidas para buena parte de la población. "A los despachos la gente llega cuando el problema ya ha surgido; la mayoría no se lo plantea antes", lamenta la decana.

4. ¿Qué debo saber antes de dar el "sí, quiero"?

Cuando se habla de pareja, las dudas se multiplican. "El matrimonio sigue siendo una institución con una fuerte protección jurídica, pero no siempre se conocen sus implicaciones", asegura Valdés-Solís. Uno de los puntos clave es el régimen económico matrimonial. En la mayor parte de España, incluida Asturias, si no se pacta otra cosa, el régimen por defecto es el de gananciales, pero cada vez más parejas optan por la separación de bienes. "No es una elección menor, ya que condiciona la gestión del patrimonio durante la vida en común y también en caso de ruptura", subraya la notaria.

Además, también existe la figura de las capitulaciones matrimoniales (el instrumento que se utiliza para fijar las condiciones del matrimonio). Sin embargo, la decana advierte que siguen siendo "poco utilizadas". "Hay una falsa creencia de que solo son necesarias en casos excepcionales", explica.

5. ¿Y si me divorcio?

Las uniones de hecho, especialmente cuando no están registradas, generan también numerosas consultas. A diferencia del matrimonio, su regulación es más limitada y puede variar según la comunidad autónoma, lo que añade incertidumbre.

"El problema principal surge cuando la relación termina", añade la notaria. Muchas parejas no han previsto que ocurrirá con los bienes comunes, lo que puede derivar en conflictos evitables. "Pactar estas cuestiones por adelantado sigue siendo una práctica poco habitual, pese a su utilidad", asegura.

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