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Salvador Ondó, gran icono de la sidra y su cultura, "Asturiano del mes" de LA NUEVA ESPAÑA

Nacido en Guinea Ecuatorial, se ha convertido en exponente de la integración tras llegar a la región a los 15 años para encontrar un futuro laboral y acabar pulverizando el récord de campeonatos de escanciadores

Así se escancia (y se toma) el culete de sidra perfecto: las claves de Salvador Ondó, pentacampeón de escanciado en Asturias

VÍDEO: Amor Domínguez/ FOTO: Irma Collín

José A. Ordóñez

José A. Ordóñez

Oviedo

Salvador Ondó (Malabo, Guinea Ecuatorial, 1981) ha sido designado por LA NUEVA ESPAÑA "Asturiano del mes" de febrero, en vísperas del inicio de una nueva campaña sidrera, por su brillantísimo palmarés como escanciador y tras haberse alzado con su séptimo título regional de la especialidad, gesta de récord que le sitúa por derecho propio en el Olimpo de los grandes echadores de la historia.

A tan destacada trayectoria en los concursos de escanciadores se suma una apasionada defensa de la cultura tradicional asturiana. Prueba de ello es, también, su menos conocida faceta de cantante de tonada o sus colaboraciones con asociaciones o artistas de la región, la última de ellas con Rodrigo Cuevas. Asimismo, Ondó ha publicado el libro "La sidra, el ADN asturiano distinto al resto de la península", en el que narra su biografía y cómo fue su integración en Asturias, algo en lo que se ha convertido en un ejemplo para la nueva Asturias diversa, tras superar todas las barreras socioculturales y erigirse en un exponente de asturianía.

El hoy maestro escanciador en las sidrerías de Tierra Astur llegó a Laviana siendo un chaval de trece años, procedente de Guinea Ecuatorial, después de que su madre se casara con un minero asturiano. Fue un cambio brusco tanto para él como para su hermana, que le acompañó. Nuevo entorno, nuevo clima y una realidad muy distinta a la que había conocido hasta entonces. Él mismo ha recordado en varias ocasiones la impresión que le produjo ver la nieve por primera vez, una imagen que sigue asociando a sus primeros meses en Asturias.

Salvador Ondó, en un certamen de canción asturiana. | LNE

Salvador Ondó, en un certamen de canción asturiana. / LNE

A los 15 años empezó a trabajar en el ámbito de la hostelería durante los veranos para ganar algún dinero. Fue en el entorno familiar, aprendiendo detrás de la barra el oficio que terminaría marcando una trayectoria profesional plagada de premios. El primer referente y maestro de escanciado fue su primo Benjamín Sánchez, sobrino de su padrastro. Aquella etapa inicial estuvo muy marcada por un aprendizaje práctico y directo. Sin embargo, Ondó, preocupado por mejorar, pronto buscó referencias más precisas y técnicas. Así, encontró una excelente base en el decálogo del escanciador publicado por el naveto Constantino Ovín de la Vega, Tino el de la Barraca, uno de los nombres históricos del escanciado asturiano y quien fijó el canon del echador moderno en los años noventa del pasado siglo. Solo hay que ver a Ondó en acción para darse cuenta de que se trata de una de sus grandes inspiraciones.

En esos años de formación también se fijó mucho en el estilo de figuras que ya eran referencias. Es el caso de las campeonas navetas Laura y Susana Ovín, sobrinas de Tino el de la Barraca, o de Pablo Costales. Por cierto, antes de dedicarse plenamente a la hostelería y al escanciado, Ondó trabajó un tiempo en la construcción.

Su entrada en el escanciado de competición llegó después de varios años en el oficio. En 2010, comenzó a entrenar de forma específica para concursar, utilizando probetas y mediciones para perfeccionar la cantidad servida y el control técnico del culete. Ese trabajo ha desembocado en una trayectoria impresionante: campeón de Asturias en 2014, 2016, 2017, 2018, 2022, 2024 y 2025. En paralelo a la competición, su papel se ha orientado en los últimos años hacia la formación, dentro de la escuela de escanciado impulsada por Tierra Astur. Salvador Ondó ha defendido de forma reiterada que el futuro del oficio pasa por enseñar bien a quienes llegan nuevos a la hostelería. Esa voluntad de transmisión queda también reflejada en su libro sobre la sidra , con un enfoque divulgativo y que responde también a una idea personal: devolver a Asturias al menos una parte de lo que Asturias le ha dado.

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