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Habla el narco "Matador" en el último día del juicio en Oviedo: "Las armas que tenía son de mi abuelo, que tiene alzhéimer y se las quité para evitar una desgracia"

La defensa de Carlos García Morales alega que fue "incitado" a cometer el delito por la operación policial y que no llevaba el dinero necesario para una transacción tan grande de droga: "Ningún narcotraficante entregaría 600 kilos de cocaína por el precio de cuatro kilos; sería regalarla"

Por la izquierda, Luis Vieira, Carlos García Morales "Matador", Eder López de la Torre y Sergio Esteban, este lunes en la Audiencia Provincial.

Por la izquierda, Luis Vieira, Carlos García Morales "Matador", Eder López de la Torre y Sergio Esteban, este lunes en la Audiencia Provincial. / LNE

Sara Bernardo

Sara Bernardo

Visto para sentencia. El juicio contra el narcotraficante Carlos García Morales, conocido como "Matador", finalizó este lunes en la Audiencia Provincial. En el proceso se juzga la incautación de 600 kilos de cocaína, así como de armas de guerra, en una nave de Siero en 2022.

En el banquillo de los acusados, además de "Matador", se sentaron Sergio Esteban, a quien el Ministerio Fiscal sitúa como cabecilla de la red, Eder López de la Torre y Luis Vieira. Estos tres últimos, de nacionalidad colombiana, alcanzaron un acuerdo con la Fiscalía por el que aceptan 14 años de prisión (9 por tráfico de drogas y 5 por tenencia ilícita de armas), con la condición de ser expulsados del país o, en su defecto, acceder al tercer grado, una vez cumplida la mitad de la condena. Por su parte, García Morales, que volvió a declararse inocente, se enfrenta a una petición de pena de 20 años y medio de cárcel.

En las conclusiones finales, su abogado, Luciano Prado del Río, trató de desvincular a su cliente del delito de tenencia de armas. El letrado sostuvo que el armamento de guerra encontrado en la nave "ya había sido incautado en otra operación", insinuando que la red no tenía relación con él. No obstante, sí asumió la posesión de dos armas halladas en el domicilio de "Matador": una pistola de 9 milímetros y un revólver con el número de serie borrado, además de 77 cartuchos del calibre 38.

El propio García Morales reconoció durante el juicio que las armas eran "muy antiguas" y que pertenecían a su abuelo, enfermo de alzhéimer. "Se las quité y las metí en un cajón de mi casa para evitar una desgracia", afirmó, antes de añadir: "Pido perdón por el error, pero ya está cometido".

Por estos hechos, la defensa solicita que la pena se quede en un año de prisión por la tenencia de armas y dos años y medio por el delito relacionado con la droga. Prado del Río argumentó que los agentes infiltrados se reunieron con Sergio Esteban y Luis Vieira en una cafetería de Madrid para fijar las condiciones del negocio: 500.000 euros y un 18% de la mercancía. Sin embargo, subrayó que "Matador" no llevaba ese dinero cuando acudió a la nave de Siero, y el que llevaba encima (100.000 euros), según el imputado, era para "prestárselo" a su amigo Luis Vieira, que lo necesitaba para la concesión de un negocio minero en Venezuela. "Ningún narcotraficante entregaría 600 kilos de cocaína por el precio de cuatro kilos; sería regalarla", defendió, añadiendo además que su cliente fue "incitado" a cometer el delito por los operación policial.

Asimismo, el abogado cuestionó la investigación al señalar que el mediador que actuó como enlace entre los acusados y los agentes encubiertos (identificado en el sumario como "Gustavo") nunca fue identificado, pese a considerarlo "una pieza fundamental del entramado". También destacó que en ninguna de las conversaciones intervenidas aparece el nombre de Carlos García Morales.

Operación internacional

La incautación de los 600 kilos de cocaína se enmarca en una operación internacional coordinada entre autoridades de España, Estados Unidos y Colombia. La investigación se inició tras una solicitud de la Fiscalía de Illinois y contó con la participación de agentes encubiertos que lograron infiltrarse en la organización.

La droga, procedente de Colombia, fue transportada en una entrega controlada por las autoridades hasta España tras pasar por Puerto Rico. Finalmente, el 28 de octubre de 2022, los implicados fueron detenidos en una nave de Siero cuando se disponían a recoger el alijo. En el operativo también se intervinieron armas de guerra, munición y diverso material táctico, lo que llevó a la Fiscalía a considerar los hechos como parte de una estructura criminal organizada con capacidad logística y operativa internacional.

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