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La familia de Raúl Prado, enfermo de ELA en Oviedo, necesita la ayuda que no llega: "Dos cuidadores, una furgoneta que vale 50.000 euros, silla para el baño..."

La falta de desarrollo de la ley ELA en Asturias genera "ansiedad" en familias y enfermos: "Estamos reclamando derechos, no dinero"

Belén Pereiro y Raúl Prado, en Oviedo

Belén Pereiro y Raúl Prado, en Oviedo

Xuan Fernández

Xuan Fernández

“Llevamos esperando más de dos años. Es una ley aprobada. Es lamentable y vergonzoso que no esté en marcha. Anuncian mucho, prometen, se lanzan las campanas al vuelo, la gente se emociona y, al final… nada”. Así lo expresa Belén Pereiro, vecina de Oviedo, que cuida de su marido, Raúl Prado, de 77 años, diagnosticado de ELA hace dos años.

Cuenta con el grado III de dependencia, lo que le permite acceder a una ayuda autonómica de 20.000 euros anuales, pero aspira a optar a la prestación estatal —de hasta 10.000 euros al mes— si se le reconoce el grado III Plus. Sin embargo, al no estar desarrollada todavía la ley en Asturias, la familia sigue esperando. En la región hay 139 personas diagnosticadas con ELA.

“Los 20.000 euros anuales del Principado están bien, pero son insuficientes. En nuestro caso tenemos dos personas para los cuidados y hay que tener en cuenta que los gastos son muchos más”, explica Pereiro. “No me quiero quejar más de la cuenta, porque hay gente que está peor, y es verdad que Asturias sacó ayudas cuando otras comunidades no lo hicieron, pero estamos en una situación límite”, añade.

Los ejemplos se acumulan. “Hay gastos por todos lados: una furgoneta adaptada puede costar 50.000 euros, la silla para el baño, pequeñas obras en casa… Yo peleé y conseguí que me arreglaran el portal, pero hay que estar muy encima. Y estamos reclamando derechos, no dinero”. La lentitud administrativa, insiste, está retrasando unas ayudas que considera fundamentales: “Es frustrante”.

Carlos Martínez, también de Oviedo, cuida de su padre, diagnosticado en julio de 2020. “La ayuda estatal, de llegar, supondría un cambio brutal, pero seguimos esperando. Mi padre necesita ahora mismo atención las 24 horas: usa respirador, asistente para toser y requiere cuidado constante incluso para comer. Con la ayuda autonómica no da para cubrir todo eso. Los enfermos asturianos no han visto ni un euro de la partida estatal”, denuncia.

“Es una enfermedad que avanza muy rápido. De un mes a otro cambian completamente las necesidades. Creo que no se entiende bien y se piensa que la gente puede aguantar, pero se están generando situaciones muy duras. Familias y enfermos viven con ansiedad, esperando una noticia sobre la aplicación real de la ley ELA”, concluye.

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