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Desplome de Barcelona en el Aeropuerto de Asturias: por qué cae el número de viajeros hacia la Ciudad Condal

El precio de los billetes y la demanda turística, que hacen de Barcelona un destino más caro, han influido en la disminución de vuelos desde y hacia Asturias, según fuentes del sector aéreo

Pasajeros desembarcando de un vuelo de Ryanair en el aeropuerto de Asturias.

Pasajeros desembarcando de un vuelo de Ryanair en el aeropuerto de Asturias.

Xuan Fernández

Xuan Fernández

Barcelona se desploma en el Aeropuerto de Asturias en los dos sentidos del tráfico aéreo: cae el número de pasajeros que vuelan desde Asturias hacia la Ciudad Condal y también los que hacen el sentido inverso.

En el primer trimestre de 2026, el flujo de Asturias con el Aeropuerto de El Prat cayó un 12,1 por ciento. Barcelona es el único destino y salida entre principales aeropuertos clave para Asturias que empeora sus datos respecto al mismo periodo del año pasado. En movimientos de salida, solo Gran Canaria, que movió casi 8.000 pasajeros de enero a marzo (por los casi 40.000 de Barcelona), pierde, en este caso casi un 5%. En el total de movimientos, Barcelona movió 73.587 pasajeros en el primer trimestre de este año, por los 83.392 del año pasado en el mismo periodo.

Barcelona, además, consolida su caída del primer puesto como destino estrella, que ha vuelto a entregar a Madrid. Tras la llegada del AVE, Cataluña se impuso como el aeropuerto que más pasajeros movía con Asturias, desbancando a la capital de España, que históricamente había tenido la hegemonía. Esa tendencia se ha roto, regresando Madrid al primer puesto y volviendo Barcelona a ser segunda. La compañía Vueling es la que opera el corredor con Barcelona desde Asturias.

Detrás de este retroceso hay varios factores que el sector aéreo viene señalando en los últimos meses. El precio del billete Asturias-Barcelona no parece el principal motivo. Hoy, un pasaje a Barcelona puede superar los 400 euros en caso más caro, pero también descender de los 100 si se saca con antelación.

 Según apuntan fuentes del sector, las conexiones vía Vueling se han encarecido de forma notable cuando implican enlace, lo que penaliza a Barcelona como aeropuerto de tránsito. En muchos casos, el billete combinado (Asturias–Barcelona–Europa) resulta ya menos competitivo que alternativas directas o incluso que otras rutas con escalas distintas, según coinciden operadores y agencias.

El segundo elemento es la propia demanda. Barcelona ha pasado a ser un destino más caro y tensionado turísticamente, lo que reduce el atractivo del tráfico punto a punto, especialmente en viajes de ocio de corta duración. Este encarecimiento impacta tanto en el viajero asturiano que deja de elegir la ciudad como en el emisor catalán que reduce sus desplazamientos hacia Asturias.

Pero el cambio clave es estructural: la pérdida de peso de Barcelona como hub. En los últimos años, aerolíneas como Volotea han desplegado rutas directas desde Asturias con horarios más competitivos y apetecibles para los viajeros. París, Bruselas o Roma son ejemplos claros: antes muchos pasajeros aceptaban una escala en Barcelona para ganar horarios o evitar aeropuertos secundarios; ahora disponen de vuelos directos con mejores franjas horarias, lo que elimina el incentivo de conectar vía Cataluña.

Este fenómeno, reflejado en las estadísticas de Aena, tiene un doble efecto: reduce el tráfico de conexión —que era clave para sostener volúmenes— y, al mismo tiempo, debilita la propia ruta Asturias-Barcelona, que pierde pasajeros alimentadores en ambos sentidos. Así, Barcelona deja de ser tanto destino como puente, y cede protagonismo en favor de conexiones directas y de otros grandes nodos como Madrid.

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