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¿Cuánto dinero se debe dar en una comunión? Una experta en protocolo aclara las dudas

Aunque no existe una tarifa fija, factores como el cubierto, el grado de parentesco y el tipo de festejo inclinan la balanza

Una niña vestida de primera comunión.

Una niña vestida de primera comunión. / Javier Etxezarreta / EFE

La llegada del mes de mayo supone para muchas familias vivir una de las etapas más ilusionantes: la temporada de Primeras Comuniones. Un evento repleto de nervios, sonrisas y encuentros que marcan un antes y un después en la infancia de los más pequeños.

Sin embargo, muchos invitados a este tipo de actos se enfrentan a una pregunta recurrente: ¿cuánto dinero es apropiado regalar? Para arrojar luz sobre esta habitual cuestión, la experta en protocolo y etiqueta, María José Gómez y Verdú ha compartido sus recomendaciones en el programa Zapeando, de la Sexta.

Celebraciones desproporcionadas

Lo que antes era un festejo familiar y sencillo se ha transformado en un despliegue de lujo que imita a los enlaces matrimoniales. Con banquetes multitudinarios, trajes de gala y obsequios de alto coste, estas celebraciones ya mueven fortunas; de hecho, el gasto medio de una comunión ya alcanza el tercio de lo que cuesta una boda. Esta tendencia ha llegado a tal punto que ha surgido la figura del 'comunion planner' para gestionar eventos que son, en esencia, bodas a pequeña escala.

Durante su intervención en el programa, la experta en protocolo no dudó en oponerse a este enfoque: “Es un despropósito. No tiene sentido que para una celebración de un niño las personas tengan que pedir una hipoteca”, afirmó, subrayando que estas celebraciones se han alejado de su significado original.

El valor del gesto

En cuanto al regalo, la experta insiste en que no se trata tanto de una cantidad concreta de dinero, sino del valor del gesto. “Debe ser un detalle que el niño recuerde en el futuro”, explica, apostando por opciones con significado personal o utilidad, como por ejemplo, el oro.

Cuando no existe un vínculo familiar directo —por ejemplo, si se trata del hijo de un amigo— Verdú recomienda adaptar el regalo a las posibilidades económicas de cada invitado. “No depende tanto del grado de cercanía como de lo que cada uno pueda permitirse”, aclara. En definitiva, más allá de cifras concretas, el protocolo apunta a priorizar la intención y el sentido común frente a la ostentación, recordando que el verdadero valor de la comunión no está en el dinero, sino en el significado de la celebración.

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