Ni excepcional ni voluntario, el llamamiento de Asturias para que la consulta pública a las personas con discapacidad sea habitual y obligatorio en el diseño de políticas públicas
"La Convención no es un texto simbólico ni una declaración de intenciones; es un tratado que obliga a los Estados", advierte Mónica Oviedo en la Junta en la celebración del 20.º del texto sobre derechos del colectivo

Detrás de pie, Nuño, Cofiño y Oviedo, junto a representantes de colectivos de ayuda a personas con discapacidad, en la Junta, en Oviedo, este lunes. / JGPA

La consulta a entidades representativas de las personas con discapacidad para diseñar y evaluar políticas públicas no debe ser "una práctica excepcional, sino habitual". Así lo señaló este lunes Mónica Oviedo, presidenta en Asturias del Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI), durante la celebración en la Junta General del Principado del día nacional de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, que este 2026 cumple 20 años. Durante el encuentro se leyó el manifiesto del comité y se hizo un llamamiento claro y contudente a las instituciones para que la inclusión deje de ser un "acto de voluntad" y se consolide como una "obligación jurídica y política".
Mónica Oviedo apeló directamente al artículo 4 de la Convención, instando a las administraciones públicas y ayuntamientos a adoptar medidas legislativas que garanticen estos derechos y a eliminar prácticas que aún hoy discriminan al colectivo. Entre sus peticiones está la citada consulta a las entidades para legislar, y recordó que CERMI representa a más de 15.000 personas a través de 66 entidades.

1000199252 / JGPA
"La Convención no es un texto simbólico ni una declaración de intenciones; es un tratado que obliga a los Estados", advirtió Oviedo, quien reclamó que la discapacidad esté presente de forma transversal en el diseño y evaluación de cualquier política pública para evitar el retroceso de derechos en tiempos de crisis.
En el acto estuvieron integrantes de colectivos de ayuda a la discapacidad. Todos ellos fueron recibidos por el presidente de la Junta, Juan Cofiño, y el director general de Promoción de la Autonomía Personal y Mayores, Enrique Rodríguez Nuño. Éste último hizo un recorrido por los hitos alcanzados en España gracias a la convención y destacó la reciente reforma del artículo 49 de la Constitución Española, la primera de carácter netamente social, que eliminó el término "disminuidos" para blindar la protección de la autonomía e inclusión real. En el ámbito autonómico, explicó que Asturias cuenta con planes de acción que recogen las medidas trasladadas por el movimiento asociativo para fomentar la accesibilidad universal y la desinstitucionalización. En concreto, se ha referido a la Estrategia de Accesibilidad 2025-2030, un plan a largo plazo para eliminar barreras físicas, tecnológicas y cognitivas en todo el territorio asturiano; y la Agenda 2024-2027 para la protección y los derechos, un documento estratégico centrado en garantizar la seguridad jurídica y el bienestar del colectivo.
Camino por recorrer
Por su parte, el presidente del Parlamento asturiano señaló el carácter relevante del acto: "Es importante celebrar 20 años en los que hemos conseguido muchas cosas en el ámbito de la discapacidad, pero sigue la reivindicación porque queda mucho camino por recorrer en esta materia". Juan Cofiño resaltó la "importancia de la sociedad civil organizada para sacar adelante las cosas y la discapacidad es un buen ejemplo". Y añadió: "Hay que apelar a que esté en la agenda pública, pero esas políticas hay que hacerlas con las organizaciones que hoy estáis aquí, con los que representáis la problemática concreta de la discapacidad".

Foto conmemorativa de los 20 años de la convención, en la Junta. / JGPA
El acto se cerró con la lectura del manifiesto Vigésimo Aniversario de la Convención: una guía, una conquista colectiva y una promesa de futuro. En el mismo se advierte de que, aunque se ha avanzado en educación inclusiva y empleo, persisten "barreras invisibles" y estigmas que requieren una acción pública "proactiva y transformadora".
"Una sociedad verdaderamente democrática solo lo es cuando garantiza la dignidad, la igualdad y la inclusión de todas las personas", concluye.
Manifiesto del Movimiento CERMI: Vigésimo Aniversario de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad: una guía, una conquista colectiva y una promesa de futuro”
El 3 de mayo fue declarado por el Gobierno, mediante decisión del Consejo de ministros y a sugerencia del CERMI, Día Nacional en España de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de 13 de diciembre de 2006, conmemorando así la fecha en que este tratado internacional de derechos humanos entró en vigor en todos los Estados parte, incluida España. El propósito de este Día Nacional es generar conocimiento y provocar toma de conciencia en todas las instancias, operadores, agentes y grupos de interés de la discapacidad como una parte, digna y valiosa de la diversidad humana, que solo puede entenderse y abordarse como una cuestión de derechos humanos.
Se cumplen, en 2026, veinte años de la adopción de este tratado internacional histórico que supuso un cambio de paradigma en la forma de entender la discapacidad en todo el mundo.
La Convención consolidó definitivamente la consideración de la discapacidad como una cuestión de derechos humanos, situando a las personas con discapacidad como titulares de pleno derecho y con capacidad para decidir sobre sus propias vidas y participar en igualdad de condiciones respecto a las y los demás en la sociedad. Se trata de tener una concepción integral del apoyo a las personas, no solo respondiendo a sus necesidades materiales sino también poniendo el foco en su esfera emocional.
Veinte años después, desde el CERMI queremos celebrar este aniversario como un hito de progreso colectivo, reconocer los avances alcanzados y reforzar el compromiso con una inclusión plena y efectiva.
La Convención representó una auténtica disrupción en el ámbito internacional de protección de los derechos humanos y una transformación profunda del enfoque tradicional hacia la discapacidad. Frente a visiones asistencialistas o meramente médicas, sentó las bases de un modelo sustentado en la dignidad inherente, la autonomía personal, la igualdad de oportunidades, la accesibilidad universal y la participación plena en la sociedad de todas las personas con discapacidad, incluidas las mujeres y las niñas con discapacidad.
Gracias a este instrumento jurídico internacional vinculante, la discapacidad dejó de ser invisible en el sistema global de derechos humanos y pasó a ocupar un lugar mucho más destacado en las políticas públicas, en la legislación y en la conciencia social.
La Convención ha sido también una palanca positiva para la actuación de los poderes públicos, al proporcionar un marco estable para orientar leyes, políticas y decisiones públicas desde los principios de igualdad, inclusión, accesibilidad universal y participación. Su aportación no se limita a la protección frente a la discriminación, sino que impulsa una acción pública más proactiva, transversal y transformadora.
En estas dos décadas, la Convención ha impulsado cambios significativos que han mejorado las condiciones de vida de millones de personas con discapacidad y de sus familias. Entre los avances más significativos destacan:
- El reconocimiento jurídico y protección de derechos, con reformas legislativas en numerosos países para garantizar la igualdad y combatir la discriminación por motivo de discapacidad.
- Una más amplia participación de las personas con discapacidad y de sus organizaciones representativas en la gobernanza y en la elaboración de políticas públicas, consolidando el principio de “nada sobre las personas con discapacidad sin nosotras”.
- Avances en la accesibilidad universal, que han permitido progresivamente eliminar barreras en los espacios físicos, tecnológicos, comunicativos y cognitivos.
- Un mayor acceso a la educación inclusiva, al empleo y a la protección social, elementos fundamentales para cimentar la autonomía.
- El reconocimiento del derecho a vivir de forma independiente y a ser incluido e incluida en la comunidad, fortaleciendo modelos basados en apoyos personalizados y procesos graduales de desinstitucionalización, para lo cual resulta imprescindible contar con recursos efectivos que promocionen la autonomía y con canales de participación en la toma de decisiones.
- Un aumento en la toma de conciencia social, que ha contribuido a modificar percepciones, a barrer prejuicios y a reconocer el valor de la diversidad humana.
Estos logros han sido posibles gracias a la acción conjunta de instituciones públicas, organismos internacionales, sociedad civil organizada y, muy particularmente, del movimiento asociativo de la discapacidad. También las empresas, como actores sociales esenciales, han tenido un papel decisivo a la hora de hacer efectivos los derechos de la Convención mediante entornos laborales, bienes y servicios accesibles. Su implicación ha sido igualmente clave para avanzar en una responsabilidad compartida que sitúa la inclusión y los derechos humanos en el centro de su actividad.
En España, la Convención ha servido de marco para catapultar reformas legales y políticas públicas orientadas a garantizar la igualdad de derechos y la no discriminación de las personas con discapacidad. El movimiento representado por el CERMI ha desempeñado un papel crucial en la promoción, defensa y monitoreo de su aplicación a través del reconocimiento de su papel como mecanismo independiente de seguimiento, desde el año 2011.
La incorporación del enfoque de derechos humanos en ámbitos como la capacidad jurídica, la accesibilidad, la educación inclusiva, la igualdad de género, la protección social o la participación política ha supuesto avances sustanciales hacia una sociedad más justa e inclusiva.
El camino continúa porque, a pesar de los progresos alcanzados, el pleno cumplimiento de la Convención sigue siendo un desafío. Persisten barreras visibles e invisibles, desigualdades y situaciones de discriminación, generadas en ocasiones por el estigma que impide que las personas con discapacidad puedan ejercer sus derechos y ser incluidas en los procesos de toma de decisiones en igualdad de condiciones. Esta situación requiere mantener y reforzar el compromiso colectivo.
Este vigésimo aniversario debe ser, por tanto, no solo una celebración, sino también una renovación del impulso transformador que inspiró la Convención.
Desde el CERMI reafirmamos nuestra determinación de seguir trabajando para que los principios de la Convención se traduzcan en hechos de la vida cotidiana de todas las personas con discapacidad. Porque una sociedad verdaderamente democrática solo lo es cuando garantiza la dignidad, la igualdad y la inclusión de todas las personas.
La Convención sigue siendo una guía, una conquista colectiva y una promesa de futuro.
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