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"No lo vi llegar, ni siquiera hice el giro y sentí un golpe", dice el argelino acusado de la muerte de un ciclista en Siero

La defensa aduce, para que no sea expulsado, que lleva veinte años en España y tiene permiso de residencia permanente

El conductor acusado, a la derecha, durante la vista.

El conductor acusado, a la derecha, durante la vista. / Luis Vega

Luis Ángel Vega

Luis Ángel Vega

Oviedo

"No lo vi llegar, ni siquiera hice el giro y sentí un golpe", ha asegurado este lunes en la sección penal del tribunal de instancia de Oviedo, plaza número 3, el argelino acusado de la muerte de un ciclista ovetense en Siero, supuesto delito de homicidio imprudente por el que la Fiscalía solicita dos años de prisión, canjeables por su expulsión de España durante cinco años. La Fiscalía le acusa de incorporarse a la AS-378 sin percartarse que circulaba un ciclista con preferencia, al que impactó y lanzó a veinte metros contra un contenedor, causándole la muerte casi en el acto. Jaime Álvarez Rodríguez tenía 50 años, estaba casado y tenía un hijo.

Ante la magistrada María paz González-Tascón, el argelino ha indicado que ese día regresaba a casa tras haber ido al hospital con su mujer. A la altura del cruce entre la carretera SI-11 y la AS-378, en sentido a Carbayín, el acusado asegura que detuvo el vehículo y dejó pasar una furgoneta de gran tamaño. "Puse la primera y antes de que se moviese el coche sentí un golpe muy fuerte, quedé en blanco", declaró. Al ver, al otro lado de la carretera al ciclista, tras golpearse contra un contenedor, dejando un visible rastro de sangre, "me tiré al suelo y me quedé allí, para mí era muy fuerte, muy duro".

Preguntado por la fiscal, el conductor insistió en que no entró al carril. Según el ministerio público, el acusado precisa de gafas para conducir, pero no llevaba. "Nunca me dijeron que pusiese gafas para conducir", asguró. Por otro lado, negó que tuviese un intermitente estropeado, tal como sostiene la Guardia Civil de Tráfico.

Los agentes de la Guardia Civil de Tráfico que elaboraron el atestado dieron una versión muy distinta de lo ocurrido. "La causa del siniestro es una maniobra antirreglamentaria del acusado sin respetar la preferencia del ciclista. El conductor en ningún momento se percata de la presencia del ciclista. El atropello fue en el carril del ciclista y el turismo se detuvo 26 metros más adelante del atropello. El accidente fue por falta de atención. El ciclista no pudo hacer nada para evitar que le golpease el vehículo", indicó el instructor del atestado. Y negaron que fuese un lugar de alta siniestralidad o peligroso, como sostenía la defensa, a cargo de la letrada María Teresa Álvarez, dejando caer que el ciclista circulaba cuesta abajo a una velocidad inadecuada.

La fiscal consideró acreditados los hechos e indicó que "procede su expulsión del país, puesto que la residencia permanente la obtuvo con posterioridad al accidente".

"Fue un accidente fortuito, mi defendido no cometido ninguna infracción grave. El ciclista iba a gran velocidad. Ninguno se percató. Mi cliente lamenta profundamente lo ocurrido y se estremece cada vez que lo piensa", señaló. Por otro lado, defendió la imposibilidad de que su cliente sea expulsado, al llevar 25 años en el país, donde vive con su esposa y sus cuatro hijos, y donde tiene un permiso de residencia permanente.

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