Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Los argayos se hacen eternos en Asturias: más de seis años con dos colosales desprendimientos de tierras en autovías

La autopista del Huerna mantiene el peaje íntegro pese a las obras y el tramo a 30 km/h, mientras la A-63 sigue bloqueada, afectando a varios concejos del Suroccidente

Una imagen del argayo del Huerna al día siguiente del desprendimiento, el 11 de noviembre de 2024. | IRMA COLLÍN

Una imagen del argayo del Huerna al día siguiente del desprendimiento, el 11 de noviembre de 2024. | IRMA COLLÍN

Xuan Fernández

Xuan Fernández

Asturias convive desde hace años con dos grandes cicatrices abiertas en su red viaria. Dos colosales argayos que, aunque afectan a infraestructuras de distinta naturaleza, acumulan ya un tiempo de afección que desespera a usuarios habituales y vecinos: más de seis años entre ambos casos.

El desprendimiento que incide de lleno en la circulación es el de la autopista del Huerna (AP-66). Se originó el 10 de noviembre de 2024, cuando cedió parte de la ladera sobre el carril en sentido Oviedo. El Ministerio de Transportes habilitó pocos días después un “bypass” provisional: dos carriles hacia León y solo uno hacia Asturias, con limitaciones de velocidad. En el tramo afectado, de unos 200 metros, los turismos circulan a 30 kilómetros por hora. En ese punto se registró además un accidente grave tras el vuelco de un vehículo.

La zona del argayo en el Huerna.

La zona del argayo en el Huerna. / Irma Collín

El argayo, unido a las obras en los túneles, complica notablemente el tráfico y suma ya cerca de año y medio sin una solución definitiva. La concesionaria Aucalsa es la encargada de ejecutar los trabajos, cuyo plazo de finalización apunta a finales de agosto, tras un periodo de 15 meses desde mayo. Fuentes de la empresa sostienen que “la obra avanza según lo previsto”, aunque transportistas denuncian falta de actividad visible. Pese a todo, el peaje se sigue cobrando íntegramente (16,20 euros).

Una imagen del argayo de Casazorrina (Salas),  originado en abril de 2021. |  | FERNANDO RODRÍGUEZ

Una imagen del argayo de Casazorrina (Salas), originado en abril de 2021. / FERNANDO RODRÍGUEZ

Muy distinto es el caso del argayo de Casazorrina, en Salas, que afecta a la autovía del Suroccidente (A-63). El desprendimiento se registró en abril de 2021 y mantiene bloqueada una infraestructura cuya culminación —al menos hasta La Espina— lleva años encallada. Esta vía es clave para la conexión de concejos como Grado, Tineo, Salas, Degaña o Allande, por lo que resolver el problema resulta imprescindible para retomar las obras.

El último plazo, calificado como “orientativo”, lo avanzó recientemente Adriana Lastra, tras la adjudicación de una nueva ampliación de emergencia por parte del Ministerio, con un presupuesto de 10,5 millones de euros. La actuación debería concluir el 30 de septiembre y eleva la inversión total a unos 45 millones. Según señaló Lastra, el de Casazorrina es “el mayor corrimiento de tierras de la historia de España”.

Ambos episodios han generado críticas políticas, reproches entre administraciones y demandas constantes desde el territorio. En el Huerna, por tratarse de una autopista de peaje y eje clave de conexión con la Meseta; en el suroccidente, por el impacto en una comarca que sigue esperando una solución definitiva para una vía que nunca llegó a cumplir su función prevista.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents