Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

"El Panameño" temía por la vida de su novia y su hijo antes de ser tiroteado en Llanera: "Cualquier cosa rara, llama a la Policía"

Suleidy P. H., pareja del asesinado en el ajuste de cuentas, corrobora ante el juez que la banda dominicana "La Santa" llegó a acosarla, siguiéndola cuando salía

José Antonio Durán y Aurys Castillo, en una foto que mandó "El Panameño" a su novia para que estuviese en guardia.

José Antonio Durán y Aurys Castillo, en una foto que mandó "El Panameño" a su novia para que estuviese en guardia. / Guardia Civil

Luis Ángel Vega

Luis Ángel Vega

Oviedo

El instructor del asesinato de Emiliano Burke, "El Panameño", al que un sicario mató en Lugo de Llanera en enero del año pasado, tomó este miércoles declaración a la novia de la víctima, Suleidy P. H. y al taxista que trasladó a Oviedo a J. F. S. M. y a Luis Aníbal Jiménez –detenido por haber facilitado datos a "La Santa" para localizar a Burke– el día del crimen, tras haber visto como mataban al panameño de cinco tiros. En los interrogatorios han participado el ministerio público, la acusación particular, a cargo de Fernando Barutell, y los letrados de las defensas Ricardo Arribas, Javier Busto y José Miguel Méndez.

La declaración de Suleidy P. H. ha dejado claro que Burke estaba preocupado no sólo por lo que "La Santa" le pudiese hacer a él, sino por que tomasen represalias contra su hijo y su novia. Según declaró la mujer este miércoles, ratificando lo que indicó a la Guardia Civil, Emiliano le advirtió de que podían molestarla e incluso le mandó una foto de José Antonio Durán Chalas, "Último", y de Aurys Yoel Castillo, el supuesto jefe de "La Santa". Burke le dijo que, "ante cualquier cosa rara, llama a la Policía, diles que estos tipos te están acechando". Esta comunicación por whatsapp fue el 1 de septiembre de 2024.

Pocos días después de irse Burke a Málaga, mientras ella se encontraba en un bar de Oviedo, vio cómo un coche conducido por un joven lleno de tatuajes pasaba varias veces, controlándola. Como Burke no regresó a Asturias, la situación pareció normalizarse. Pero ni mucho menos. Los narcos esperaron a que regresase a la región para acudir a un juicio de su hijo para emboscarle.

Emiliano Burke también habló con su hijo, al que pidió que se quitase de la circulación una temporada, porque podían ir a por él para hacerle daño. "Tienes que irte lejos de Asturias. Montaste unas fotos en Instagram y ahora saben que eres mi hijo. Márchate sin decir nada a nadie, y no hables con dominicanos", le exhortaba.

En la jornada de este miércoles también ha declarado en la plaza número 1 de la sección de instrucción del tribunal de instancia de Oviedo el taxista que recogió en Lugo de Llanera a J. F. S. M. y a Luis Aníbal Jiménez. Tras la ejecución, les llevó a Oviedo a un local donde se encontraron con un primo de Luis Aníbal, Rigoberto Antonio Jiménez. Fue éste quien puso el localizador en el vehículo de Emiliano Burke –vinculado a un teléfono de Luis Anibal–, aparato que permitió a los sicarios saber dónde se encontraba el panameño.

En su declaración, la mujer explicó que el día del crimen, tras ir con su novio a hacer unas compras, fueron a recoger a Rigoberto, quien se quedó en el asiento de atrás. Fue en ese momento cuando deslizó el localizador entre los asientos. Burke se daría cuenta unas horas después, cuando su teléfono móvil emitió una alerta indicándole que tenía cerca un airtag o localizador. Temiendo que estuviesen rastreándole, llamó a su amigo Luis Aníbal Jiménez, quien le tranquilizó. Pocos minutos después recibió cinco tiros.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents