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Asturias combate la fragilidad y la soledad no deseada: "Se encontraban en un pozo y este programa les ayudó a salir de casa"

La Consejería de Derechos Sociales puso en marcha hace tres años un proyecto que alcanza ya a siete centros de mayores de la región y beneficia a 148 personas, consolidándose esta edición con una duración anual

Soledad no deseada y fragilidad.

Soledad no deseada y fragilidad. / LNE

Oviedo

En Asturias, casi un treinta por ciento de la población tiene más de 65 años. En esta franja de edad, unas 70.000 personas viven solas, bien por elección o por obligación. Hace dos años, la Dirección General de Promoción de la Autonomía Personal y Mayores puso en marcha, a través de su red de centros de mayores, un programa para hacer frente a aquellos contextos de fragilidad y soledad no deseada. En su tercera edición, son siete los centros participantes y 148 las personas que han conseguido a través de esta herramienta mejorar su calidad de vida.

Los datos presentados este jueves por Enrique Rodríguez Nuño, director general de Promoción de la Autonomía Personal y Mayores, revelan que “el beneficio social es buenísimo” y que la satisfacción entre los participantes es más que elevada. “Las personas beneficiarias se sienten más dueñas de su vida”, aseguró. Y puso un ejemplo: “Hay participantes que dicen que se encontraban en un pozo y este programa les ayudó a salir de casa”.

Rodríguez Nuño explicó que la fragilidad y la soledad no deseada se pueden considerar un tipo de predependencia. Por eso, enfrentarla y conseguir frenarla para que no se convierta en una dependencia mayor no solo mejora la calidad de vida de las personas, sino que “reduce el gasto en salud”. En este sentido, afirmó que los buenos resultados de este programa "confirman que intervenir a tiempo en situaciones de fragilidad permite no solo mejorar la calidad de vida de las personas mayores, sino también anticiparse a la dependencia y fortalecer su autonomía desde el entorno comunitario”. Además, valoró la función de los centros sociales como “espacios clave para la prevención, el acompañamiento y la participación activa”.

Enrique Nuño junto a la directora general de Cuidados y Coordinación Sociosanitaria, Rocío Allande, en la jornada.

Enrique Nuño junto a la directora general de Cuidados y Coordinación Sociosanitaria, Rocío Allande, en la jornada. / A. G.-O.

El programa, de carácter voluntario, está planteado en cinco bloques. Los usuarios trabajan la estimulación cognitiva, la funcional, la gestión emocional a través del arte, hacen musicoterapia y tienen un espacio para el café. El objetivo es que “ningún día sea igual que el anterior”, a la vez que se aborda algo tan fundamental como “el apoyo emocional”.

"La persona que participa en estos talleres se empodera, se siente más dueña de sus decisiones. Recuperan esa autodeterminación y esa capacidad de tomar decisiones", explicó el director general. Asimismo, detalló que otra de las áreas fortalecidas es que "recuperan la capacidad de desarrollar relaciones interpersonales, incluso de personas que conocieron a través de el programa".

Comenzó hace dos años en cinco centros y durante un periodo de seis meses. Esta edición, se consolida con siete centros participantes y una duración anual. Y la pretensión del Principado es seguir avanzando en los próximos años. Los centros participantes son Pumarín (Oviedo), El Llano (Gijón), Mieres, Pola de Lena, La Felguera, La Luz (Avilés) y Nava.

“La sociedad asturiana quiere que las personas mayores se sientan comprometidas, participativas y que sigan formando parte en conjunto de la sociedad”, afirmó Rodríguez Nuño, quien puso de ejemplo la puesta en marcha de la “estrategia Cuidas”, “pionera en España y que nos puso a la cabeza en lo que es el concepto de cuidados de larga duración de las personas mayores”.

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