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David Jiménez-Blanco, presidente de la Bolsa de Madrid, autor de "Conversos": "El antisemitismo ha cambiado de vecindario, ha pasado de la Iglesia y la extrema derecha a la izquierda"

"España no es que fuera perfecta, pero fue lo más parecido a una convivencia entre las tres culturas que hubo en ningún sitio", señala el autor, que presentó su libro en el Aula Magna de la Universidad de Oviedo

Davis Jiménez-Blanco, en el Club de Tenis de Oviedo.

Davis Jiménez-Blanco, en el Club de Tenis de Oviedo. / Juan Plaza

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Luis Ángel Vega

Luis Ángel Vega

Oviedo

David Jiménez-Blanco, vicepresidente de Bolsas y Mercados Españoles y presidente de la Bolsa de Madrid, acudió este jueves al Aula Magna de la Universidad de Oviedo para presentar su libro "Conversos", que aborda la conversión masiva (dos tercios) de los judíos a finales del siglo XIV. Jiménez-Blanco matiza la idea de la convivencia de las tres culturas: "España no es que fuera perfecta, pero fue lo más parecido a una convivencia que hubo en ningún sitio", frente a otras regiones donde fueron frecuentes las masacres de judíos. El autor cree que el antisemitismo clásico "ha desaparecido y ha cambiado de vecindario", pasando de la Iglesia Católica y la extrema derecha a la izquierda, por considerar ésta el Islam radical como un ariete contra el Occidente capitalista. En cuanto a la Boplsa, dice que "es más fácil acertar a veinte años que a tres meses".

"Conversos" se centra en una época muy determinada de España, en el siglo XIV, en el que hubo muchísima persecución a los judíos.

Sí, es el comienzo, digamos, el final, en la medida en que existió algo parecido a una convivencia, que es muy cuestionable. En 1391 es cuando empieza a cuartearse, de verdad. La gente suele tener en mente el 1492, pero ese es el final del proceso. Un siglo antes empezó el proceso, y el proceso empezó con un verano muy complicado, en el que hubo pogromos, ataques a las juderías y asesinatos y robos y saqueos. En 1391, los pogromos que empezaron en Sevilla se extendieron por toda España, digamos, de abajo arriba, como una mala hierba. Y en ese momento empezó un periodo de 25 años en el que una enorme proporción de los que eran judíos en 1391 se convirtieron al cristianismo. Según fuentes historiográficas importantes, aproximadamente dos tercios de los que eran judíos eran cristianos al final de ese periodo. Por supuesto que en buena medida con violencia, en todos los casos casi con confusión o con presión, pero algunos de ellos con una aceptación de que se es cristiano y tiro para adelante. El libro se enfoca en una persona concreta, que es Pablo de Santa María, Salomón Leví en su época de judío, que en 1390, se convirtió, se bautizó con sus hijos y con sus hermanos en la Catedral de Burgos. Inició una carrera eclesiástica. Se fue a París a estudiar Teología, se ordenó sacerdote e hizo una gran carrera, dos grandes carreras, en la Iglesia Católica y en la Corte de Castilla.

Chocante, ¿no? Estamos hablando de cargos importantes de la Iglesia Católica, que eran "marranos", en la terminología de la época.

Bueno, pero es que ahí ponemos a veces conceptos posteriores en un momento en el que todavía no existían. El prejuicio anticonverso y el odio contra el converso y la creación de la Inquisición son de 50 a 100 años posteriores a este hecho. En ese momento todavía no existía como tal. ¿Por qué? Porque tampoco había muchos conversos, eran poquitos. En ese momento se abren los diques, y un montón de judíos pasan a ser conversos. Y es cuando empieza a crearse una conciencia de que existe un grupo, una clase, que son los cristianos nuevos o conversos, y empiezan a atraer animadversión. Pero eso tarda 40 o 50 años en cristalizar.

¿De cuánta población estamos hablando?

Se suele hablar de en torno al 10 por ciento de la población de Castilla y de Aragón, que venían a ser entre 300 y 400.000 personas. Y se calcula que dos tercios de ellos ya no eran judíos en 1414. Hay dos fenómenos que se suelen juntar y son opuestos, que son la Inquisición y la exclusión. La Inquisición se centra en los conversos, no en los judíos. Y lo que hace es reprimirles, no expulsarles. La expulsión se centra en los judíos, que aún no se han convertido. Son dos atrocidades, pero son dos cosas distintas.

Entonces, ¿es un mito esa idea de la convivencia de las tres culturas?

Sí y no. En el libro procuro ser un poco ecuánime. No es que todo el mundo fuera al mismo colegio, a los mismos trabajos, y a nadie le preguntaran su religión y el mundo fuera perfecto y la tolerancia fuese absoluta. En absoluto. Había, en buena medida, sociedades, si se quiere yuxtapuestas. Es decir, había una sociedad mudéjar y una sociedad judía y una sociedad cristiana conviviendo en el mismo suelo. Pero sí es cierto que incluso esa existencia de esas microsociedades era más que lo que había en el resto de Europa. Los judíos habían sido expulsados de Inglaterra en 1290. En Francia, ocho veces, en el siglo XIII. En Alemania, durante las cruzadas, fueron masacrados con frecuencia. España no es que fuera perfecta, pero fue lo más parecido a una convivencia que hubo en ningún sitio. Por supuesto, bajo reyes cristianos. También hay otro mito, que los reinos de Taifas y el Califato eran muy tolerantes y los cristianos al revés. Eso también es un concepto posterior. Los cristianos se volvieron intolerantes, cuando todo el mundo, los europeros, se volvió intolerante. En 1492 España es el último país en expulsar la diversidad religiosa. Incluso ciento y pico años más tarde, cuando expulsan a los moriscos, España hace cosas, que hoy son reprobables, más tarde que ningún otro país europeo. Con todos sus defectos existió algo parecido a la convivencia en España.

Estamos hablando de la Edad Media, que no es un periodo precisamente pacífico y tolerante...

Me alegra que diga eso, porque pienso lo contrario. Yo creo que el Renacimiento cerró muchísimas puertas. El Renacimiento tiene una buena fama universal, y la Edad Media tiene una mala fama universal. Y por lo que yo he estudiado, a veces en la Edad Media eran posibles muchísimas cosas que el Renacimiento hizo imposibles. El Renacimiento tiene que ver, entre otras cosas, con la creación de estados fuertes, que son más que un rey pidiéndole favores a los condes, es un rey que cobra impuestos, que tiene un ejército, y una legislación única. La creación de estados tiene que ver mucho con el Renacimiento y casi es consustancial a la homogeneización de las sociedades, es decir, un rey, una cultura, una religión, una legislación y nada de estatutos especiales. Por la tecnología, en la Edad Media los reyes mandaban menos, y también los papas. Hay una creencia popular, por películas y por novelas, de que la Iglesia mandaba en todo, y no es así. La Edad Media tiene una mala fama injusta. La misma Inquisición, se creó en 1478, en pleno Renacimiento.

Tiene mala fama por la Peste Negra, por ejemplo, que fue una de las causas, quizás, de la persecución de los judíos.

Los judíos, como una minoría, estaban en una posición muy vulnerable. Hay una frase que dice un buen amigo mío, que siempre, el mejor amigo del hombre es el chivo expiatorio. Encontrar a quien echarle las culpas tranquiliza mucho al ser humano. Cuando viene la Peste Negra, la gente de aquella época no se pone a analizar si el virus viene de Wuhan o de donde sea. Que, por cierto, del COVID enseguida fue le echamos la culpa a alguien. Echar culpas es importante. Y los judíos eran una especie de diferente, cercano, muy obvio. Con lo cual, pues, se llevaron muchas culpas de casi todos los fenómenos. No solo de pestes, de cualquier epidemia, inundaciones y sequías. Yo creo que es el hecho de estar siendo diferente en una sociedad mayoritaria a la que no se pertenece el todo.

En el libro menciona a muchos conversos.

En el libro menciono varias disputas teológicas entre cristianos y judíos. El representante cristiano siempre es un converso. Pablo Cristiani, en la disputa de Barcelona. Álvaro de Valladolid, Pablo de Santa María. José de Lorca, que luego se convierte en Jerónimo de Santa Fe y que esté en la disputa de Tortosa. Rabinos famosos hubo varios. Los conversos no son judíos, por definición. Es un hombre que se ha convertido en judío, pero la sangre que tiene es judía. Hay muchísima sangre judía, incluida la conversa, en la sociedad española.

Demos un salto a la actualidad. ¿Es la sociedad española antijudía?

Si me hubiera preguntado hace cuatro años, hubiera dicho que no. Que para nada. Que además España había legislado recientemente leyes de reconocimiento de la nacionalidad española y que España había superado eso completamente. El momento actual es muy complicado, no solo en España, sino en Europa, por una razón. El antisemitismo, si quieres, histórico, yo creo que ha dejado de existir. La fuente histórica del antisemitismo eran la Iglesia Católica y la extrema derecha. El antisemitismo actual tiene claramente un origen en el Islam y en la extrema izquierda. Y por extensión la izquierda. Vive en otro sitio.

Pero no es preocupante de que haya tics en la izquierda española, propios de la extrema derecha de hace un siglo.

Es que ha mutado, no sé si ha mutado el virus o ha cambiado el vecindario. Yo creo, es una opinión personal, que Occidente, que siempre ha sido la cultura de la libertad y de la igualdad, contiene un porcentaje de gente que odia a Occidente, odia a Estados Unidos, odia a la familia tradicional, odia a la Iglesia Católica, odia a la propiedad privada. Israel se ha metido en ese mismo paquete. No se puede entender que esas voces estén defendiendo posiciones que a ellos les llevarían a la perdición si se encontrasen con el Islam radical. Eso es lo que no se entiende, no hay lógica. Por lo tanto, tenemos que pensar de que ha habido un trabajo de intoxicación ideológica para que esas personas puedan pensar que defendiendo al Islam radical ellos están defendiendo algo que es propio.

¿Hay una visión naif del Islam radical?

Yo creo que el elemento común es el de es estar en contra del sistema, si quieres estar en contra del occidente, y el Islam es una oposición muy poderosa frente al sistema.

Bueno, ya que tengo al presidente de la Bolsa de Madrid, querría preguntarle si estos vaivenes provocados por la guerra de Irán están beneficiando a alguien.

Yo siempre digo, y lo repito una y otra vez, que acertar tres meses en Bolsa es lo más difícil del mundo, mientras que acertar a 20 años es lo más fácil. La bolsa incluye muchas cosas, gente que especula día a día y gente que invierte su pensión a 30 o 40 años. Cualquiera que invierta su pensión a 30 o 40 años en bolsa, en cualquier periodo de la historia, incluso de España, ha ganado siempre respecto a invertir en inmuebles o invertir en renta fija o tener los depósitos. Yo veo siempre a la bolsa como el vehículo para tener inversión a 20 años. Convive en el mismo escenario con gente que entra y sale todos los días. La historia demuestra una y otra vez que la clave es distinguir la tendencia del ruido. Las guerras son durísimas, pero hemos tenido guerras antes. Esta guerra, la que hay ahora, acabará en algún momento. Y bueno, cuando tú ves cualquier dato, precio de hoy, comparado con el mismo dato de hace 20 años, siempre está mucho más alto el riesgo. En medio hay todo tipo de vaivenes, pero de verdad hay que ignorar en buena medida el ruido. Llevo 40 años trabajando. El mundo se ha acabado 25 veces desde que empecé a trabajar. Y llego la conclusión de que el mundo en general no se acaba.

El momento más crudo fue la crisis del 2008.

La crisis del 2008, la gran crisis financiera, fue muy gorda. Sin duda. Pero piense en las anteriores. Yo empecé a trabajar pocos meses antes del crisis del 87. Un 22% en un día. Aquello fue el fin del mundo. La burbuja de las puntocom en 2000, supuso una caída del 60%. Pero luego recuperó. Luego hemos tenido el 11 de septiembre de 2001. El 2008 fue tremendo. Desde el punto de vista puramente económico y financiero fue la más gorda. Y guerras hay todo el tiempo. La gente, es uno de los temas de mi libro, debería leer más historia. Siempre creemos que estamos en el primer momento en el que la humanidad tenía problemas. La humanidad en 1391 y en 1942 tenía unos problemas de narices. Y francamente siempre se sale. Woody Allen decía una frase muy buena. La historia demuestra que la humanidad siempre sale adelante. Pero no sin pagar una gran multa. Habrá que pagar la multa que haya que pagar. Decir que estamos en el peor momento de la historia es un disparate.

Pero hay mucha gente que lo piensa o que actúa como si fuera así.

Nunca ha habido ni tanta esperanza de vida. Ni tanta esperanza de vida sana. Ni tanta seguridad. Ni tanto nivel de alfabetismo. Ni tanta cultura. Ni tanto deporte. Ni tanto disfrute. Y estamos todo el día flagelándonos. Supongo que es difícil sacar adelante a 8.000 millones de personas, de las cuales un 10% están en la pobreza extrema. Es que en 1900 había 2000 millones de personas y el 75% estaban en pobreza extrema. Pero es una tendencia del hombre. La gente debería viajar más. Primero, porque en Occidente vivimos muy bien. Y segunda, debería leer más historia para comprender que esto no es el peor momento de la historia de la humanidad. Ni el más decisivo. Siempre se dice que las siguientes elecciones son las más decisivas de la historia de la humanidad. Pues no, son unas elecciones. Y habrá otras, y otras, y otras. Y siempre estamos con el titular de todo es ahora o nunca. Y el cambio climático o los próximos 5 años seguramente no lo resolveremos. Y seguramente se resolverá más adelante. Y así es la vida.

O no tiene solución.

Igual el ser humano se adapta... Le recuerdo que bastante porcentaje de la humanidad, probablemente más del 50 por ciento, vive entre los trópicos. No es que el ser humano se extinga con 40 grados. El ser humano se da más que en ningún otro lugar con 40 grados. Hay más gente en climas mucho más cálidos que en Asturias, desde luego, que en el norte de Europa.

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