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Los inmigrantes que hacen crecer Asturias relatan su periplo desde Colombia, Venezuela o Cuba: "Fue una experiencia difícil, pero aquí estamos como en casa"

Un ingeniero y una abogada de Venezuela, un hostelero y una psicóloga de Colombia, y un trabajador cubano de un lavadero relatan cómo ha sido su reciente aterrizaje en la región

De izquierda a derecha, arriba, Ignacio Pichardo y Alix Rojas, y abajo, Edwin Madrigal y Sol Restrepo

De izquierda a derecha, arriba, Ignacio Pichardo y Alix Rojas, y abajo, Edwin Madrigal y Sol Restrepo

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Luis Ángel Vega

Luis Ángel Vega

Oviedo

Han llegado a Asturias en el último año y son los protagonistas de que la región haya incrementado su población en algo más de 8.000 personas. Han tenido que salir de Venezuela, Colombia o Cuba. Y son profesionales que encuentran dificultades para ejercer en Asturias, aunque no pierden la esperanza. Precisamente colombianos, venezolanos y cubanos son quienes más han aterrizado en la región según las últimas estadísticas de población.

Ignacio Pichardo, ingeniero industrial venezolano, llegó hace un año y ha solicitado asilo. Su letrada, Inmaculada Calabia, le está tramitando ahora su regularización. "Me ha costado mucho encontrar trabajo. Soy ingeniero industrial, pero trabajo en obras", explica.

Pichardo fue militar en Venezuela. "Conozco muy bien la corrupción, la delincuencia. Si no eres parte de ella, empiezan a perseguirte", señala. Hace un año llegó con su esposa y uno de sus hijos. En Venezuela quedaron otros tres de sus hijos, ya mayores de edad.

"En España me siento como si estuviera en casa", asegura. Dice que ha sentido el apoyo de la gente. La única pega es que "hay que acostumbrarse al frío y a la lluvia". Pero aquí están, "con ganas de salir adelante".

Alix Rojas Rosario podría reclamar la nacionalidad española, ya que su abuelo, natural de Fuerteventura, emigró a Venezuela en 1945. No obstante, está tratando de obtener la regularización extraordinaria.

Ella ya estuvo en Salamanca en el curso 2018-19 para obtener el doctorado de Derecho. Hace unos meses llegó a Asturias con su marido, de nacionalidad española, y al que un amigo le había conseguido un trabajo. "Todavía no puedo trabajar en España, tengo que convalidar mi título", asegura.

Llegar a Asturias fue una auténtica epopeya. "Tuvimos que ir al Suroccidente de Venezuela para pasar a Colombia. Luego fuimos a Bogotá, donde tomamos un vuelo a Londres, y desde allí a Asturias. Una semana de viaje", resumió. El motivo de venir a España fue "la inseguridad y la zozobra permanente en la que vivíamos en Venezuela".

"Oviedo es una ciudad muy bonita, me encanta su ornamento, y la gente es muy empática y amable. Es fácil adaptarse", asegura Rojas. Su sueño es poder ejercer la abogacía.

En el último año han llegado a Asturias un total de 1.700 cubanos. Antonio Ramírez, que lleva un tiempo en Asturias, donde trabaja en un negocio de lavado de coches en Oviedo, explica que "hay muchos cubanos en Asturias porque la situación allí es muy mala". Le recibió Oviedo, "una ciudad muy bonita". "Podemos salir los que tenemos la ciudadanía española. El que no, es complicado. El pasaje es mucho dinero. Hay tres millones de cubanos fuera de isla", asegura.

Los colombianos son la nacionalidad que más ha recalado en Asturias en los últimos meses, más de 3.000 en el último año. Sol Restrepo Dávila, maestra de primaria y psicóloga de la ciudad de Medellín, llegó en septiembre de 2024. Su marido había llegado primero, con sus hijos, pero sufrió cáncer y ella se vio obligada a precipitar su aterrizaje en el Principado. Llegaron "huyendo de la situación sociopolítica y económica de Colombia". "La emigración se presentó de forma forzada", asegura, porque, recalca, "hay una gran inseguridad que impacta en el aspecto económico". "Para mí, que tenía mi campo laboral ya desarrollado en Colombia, la emigración fue una experiencia difícil. Tuve que desaprender y aprender muchas cosas", indica.

No obstante, añade, Asturias se lo ha puesto fácil. "Nos ha recibido con una calidad humana, hospitalidad y un trato excelentes", asegura. Su regularización se ha dado a través de la FP, de forma que está lista para volver a desempeñar su profesión.

Otro colombiano recién llegado, hace siete meses, es Edwin Madrigal, que además acaba de montar un restaurante, "La Ricura Latina", en la calle Eugenio Tamayo, en el barrio ovetense de Pumarín. Madrigal trata de reproducir el negocio que tiene en Cali.

En Asturias "he encontrado otro Valle del Cauca, con su verdor y sus sitios parecidos a mi tierra", asegura. Y encuentra un paralelismo "en esa forma de ser muy espontáneos de los asturianos". En Asturias se siente "muy arropado, como en casa".

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