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El refugio de Leiva en Asturias donde nacen las canciones: una aldea de 20 habitantes y "una mujer que ordeñaba vacas"

"Era una gozada, no había nada ni nadie", recuerda el cantante de sus veranos "infinitos y felices" en los Oscos junto a sus cuatro hermanos

Bustapena, el pueblo de los Oscos que espera a Leiva

Tania Cascudo

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Miguel Conejo, más conocido como Leiva, disfruta del silencio, de estar solo. A día de hoy, con 46 años, se escapa a la montaña siempre que puede y camina durante horas en soledad. Es una imagen recurrente en su documental en Movistar +, "Hasta que me quede sin voz". De niño, ya disfutaba de lugares inhóspitos. "Era una gozada, no había nada ni nadie", recuerda de sus veranos en Asturias.

Leiva y sus cuatro hermanos veranearon durante dos años en Bustapena, una pequeña localidad de Villanueva de Oscos, que constituye un privilegiado balcón a esta comarca del Occidente asturiano. Se trata de una aldea que hoy en día tiene 23 habitantes.

"Íbamos los cuatro hermanos a una aldea en el valle de los Oscos que se llama Bustapena, preciosa. Solo había una casa con objetores de conciencia y una mujer que ordeñaba vacas. En ese momento era una gozada, no había nada, ni nadie", dijo recientemente el cantante en una entrevista en el programa de radio El Faro de la Cadena Ser. Estas declaraciones, de las que se hizo eco LA NUEVA ESPAÑA, colapsaron durante unos días los móviles de los vecinos del concejo. 

El vecindario no tiene un recuerdo claro de la presencia de la familia de Leiva en la zona, pero sí Alfredo Arruñada, que durante años fue el máximo responsable de la Sociedad Cooperativa Bustapena, un complejo ahora abandonado con ganadería, chacinera y turismo rural que dio mucha vida a esta localidad. Alquilaban varias viviendas y una de ellas fue la que alojó a los Conejo. "Aún conservo el teléfono del padre de Leiva. Trabajaba en el Ministerio de Agricultura y por mediación de la Consejería de aquí supo que alquilábamos una casa. Vino dos años a veranear con la familia", señala.

Asturias, siempre presente

"La agonía tiene forma de león; la ternura, silueta de dama, de mi madre en Asturias con las piernas cruzadas", dice la letra de "Ángulo muerto", que Miguel Conejo, más conocido como "Leiva" (Madrid, 1980), lanzó a principios del año pasado. Asturias forma parte de su infancia y de la letra de sus canciones.

Fue en Asturias, en la aldea de Bustapena, donde apareció una figura clave en su memoria: un objetor de conciencia, de estética hippie, contó en la entrevista, que vivía en una casa pequeña en mitad de la nada. Aquel hombre fue quien le enseñó a tocar la guitarra "Always on the ground". Con él aprendió a tocar aquella canción de Lenny Kravitz, una lección musical que también fue, sin saberlo entonces, una lección para la vida.

No hay concierto en el Principado en el que Leiva no hable de su vínculo con la región, que no salude de forma cariñosa a los asturianos. Y es que Asturias fue su refugio cuando era niño y ese lugar donde confiesa que fue feliz. Los veranos eran "infinitos". Y hoy en día, cuando todo va tan rápido, eso es un lujo.

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