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Antonio Fernández-Escandón, presidente de Femetal: "El proyecto de Sunwafe es bueno, pero que no acabe como el ‘Petromocho’"

"La industria de defensa es necesaria, aunque esa moda de meter ahí una barbaridad de dinero, ¿hasta cuándo y hasta dónde?", advierte el empresario gijonés, recién reelegido al frente de la patronal asturiana del metal

Fernández-Escandón, en la sala de juntas de Femetal, en Gijón.

Fernández-Escandón, en la sala de juntas de Femetal, en Gijón. / Ángel González

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Yago González

Yago González

Gijón

En la sala de juntas de la Federación de Empresarios del Metal y Afines del Principado de Asturias (Femetal), frente al Puerto Deportivo de Gijón, hay desde hace poco tiempo una escultura de un pequeño árbol que está hecho, cómo no, de metal. Es el símbolo que ha escogido la organización, que aglutina a un millar de empresas del sector en Asturias, para expresar el significado del 50 aniversario que cumple este año: raíces hondas, tronco sólido y ramas de diversificación. La efeméride se produce justo cuando el presidente de Femetal, Antonio Fernández-Escandón (Gijón, 1953), acaba de ser reelegido por aclamación para un segundo mandato de cuatro años. Asegura, eso sí, que será el último.

-¿Por qué se presentó a la reelección?

Porque cumplíamos 50 años y había gente de la junta directiva que quería que siguiera. Lo mío es un poco provisional, como digo yo. Voy a cumplir 73, por lo que, cuando acabe el mandato, tendré 77. Oye, ya estuvo bien, creo que he cumplido en el sector de sobra (ríe).

-¿Qué balance hace del sector en 2025 y qué perspectivas hay para este año?

El metal es una parte importante de la industria asturiana. Representa el 65% de las exportaciones. Y el escenario internacional para la exportación, desde mi punto de vista, no puede ser peor.

-¿Por qué?

El estrecho de Ormuz está cerrado, llevamos dos meses sin que salgan barcos de la zona, con la importancia que eso tiene tanto para la industria agroalimentaria como para la petrolífera. Está habiendo escasez de queroseno para los aviones, con el impacto que ello conlleva para el turismo en España. Eso se añade al conflicto de Rusia, los bombardeos del Líbano por parte de Israel, Irán apoyando a todos los grupos terroristas... Es muy preocupante.

-Femetal y los sindicatos acaban de firmar el convenio de la industria auxiliar después de unas negociaciones duras y tres días de huelga a mediados del pasado marzo.

Sí, fue una negociación muy compleja con la huelga que hubo. Se pasaron momentos difíciles y al final llegó la cordura. Lo que está claro es que no se puede estar bajo amenaza continua cuando estás firmando un convenio. Hay que trabajarlo y hay que tratar de llegar a puntos de encuentro. Pero siempre es lo mismo en estos casos, siempre está la amenaza. Es parte del juego. Lo que pasa es que las empresas llegan a un momento en que no pueden, porque no tienen los márgenes de beneficios que necesitarían tener. Y estas negociaciones se hacen en base a las subidas de sus costes. Entonces, claro, cuando no tienes unos márgenes suficientes y elevas el factor más importante, que es la mano de obra, pues entonces las cosas se complican para las empresas.

-Empresas, además, que suelen tener tamaños distintos y, por tanto, circunstancias distintas.

El 96% de los asociados de Femetal son pequeñas empresas, con menos de 50 trabajadores. Y cada compañía es diferente y sus márgenes son diferentes. Es muy complicado representarlas a todas.

-¿Está conforme con los plazos establecidos por Red Eléctrica para reforzar el suministro de electricidad en Asturias con el anillo central? Está previsto para 2029.

Que la industria necesita la parte eléctrica es fundamental. No se concibe hoy día entregar una casa sin energía, sería algo disparatado. ¿Qué industria podemos esperar que venga a Asturias si realmente no tenemos electricidad? Y lo que está claro es que hay empresas en estos momentos en Asturias que han solicitado incrementar su potencia y no se les puede suministrar. Entonces, claro, eso ya es un problema en sí mismo. Y luego, desde el punto de vista de planificación de futuro, pues lógicamente pocas industrias van a venir aquí si no tienen energía. Con lo cual, esto es la pescadilla que se muerde la cola. No podemos hablar de electrificar si no tenemos energía. Es completamente absurdo.

-¿Pero el plazo estimado por Red Eléctrica para que el anillo esté listo en 2029 le parece razonable?

Hombre, nosotros desde el punto de vista de la industria quisiéramos que fuese antes. No nos queda más remedio que aguantar, que asumirlo.

-ArcelorMittal reactivará mañana el horno alto "B" de Veriña. Su parálisis ha afectado notablemente a la industria asturiana en los últimos seis meses.

Arcelor, en la industria del metal, en Asturias y concretamente en Gijón, es fundamental. Es la mayor industria y la mayor exportadora. Entonces, es absurdo pensar que una parada suya no representa nada. Tenemos que apoyar para que esa empresa funcione y sea capaz. Por eso, volviendo a la huelga de las auxiliares, para nosotros ha sido un problema desde el punto de vista del futuro de la industria de Asturias.

-¿Por qué?

Porque el día de una de las huelgas había una visita de gente de Arcelor que venía de fuera. Esas personas pensarían: ¿quién va a venir a Asturias si realmente yo, propietario de una industria, no puedo entrar en ella? Y eso fue lo que pasó. Entonces, claro, esas cosas tienen un aspecto muy negativo para el aumento de la inversión en Asturias.

-¿Se refiere a la inversión extranjera?

Sí. Madrid, por ejemplo, tiene cifras increíbles, y las de aquí son ridículas. En el primer semestre del año pasado recibimos el 1,7% de toda la inversión extranjera en España, unos 2 millones de euros. En ese mismo periodo, Madrid atrajo más de 4.500 millones.

-¿Puede deberse al efecto capitalidad, un argumento muy citado al analizar este tipo de datos?

Yo no lo creo. No creo que sea efecto capital, es que en Madrid hacen las cosas de forma distinta. Las empresas invierten donde hay seguridad. No obstante, y volviendo a Arcelor, en Asturias va a seguir siendo una industria muy importante, y tenemos que apoyarla.

-Una de las principales inversiones industriales que asoman en el horizonte de Asturias es la de Sunwafe para hacer una fábrica de componentes de placas solares.

Por lo que se ha publicado, parece que va a ser una industria muy importante y que necesita muchos metros cuadrados en la Zona de Actividades Logísticas e Industriales de Asturias (Zalia), en Gijón. ¿Si es bueno? Pues naturalmente que sí, va a atraer mucha mano de obra. Pero que no sea como el "Petromocho". Aquello fue una realidad, y dimitió el presidente del Principado por haber otorgado un grado de confianza importante.

-La Zalia también es un proyecto del que se lleva hablando décadas...

La Zalia está ahí y es bueno tener todo el terreno preparado. Lo que sí necesitamos es que se termine. Porque estamos en lo mismo que antes, en lo del suministro eléctrico. Es importante que tengamos conexión eléctrica. Y ahí, de momento, todavía está en veremos. En teoría, este año debería hacerse la subestación.

-Pero, en general, ¿ve bien esa iniciativa?

Que tengamos electricidad y que tengamos metros cuadrados es buenísimo. Es buenísimo para la industria. Que sea fácil poner una fábrica en esos terrenos es fundamental. También tenemos el puerto de El Musel, y sin duda es buenísimo. ¿Tenemos que potenciar el puerto y que haya más contenedores de mercancías? Desde luego que sí. Creo que el futuro de Gijón depende de El Musel. Y entonces, bueno, es buenísimo tener industria siderúrgica y tener nuevas industrias en la Zalia con muchos metros cuadrados. Y es fundamental la conexión ferroviaria para transportar mercancías de todo el norte y con el centro de Madrid. Y que haya conexión directa entre el puerto de Algeciras y Gijón, que en su día lo habrá, buenísimo también. En resumen: los planteamientos son buenísimos todo. El problema es que se hagan realidad.

-¿Es un tema de voluntad política?

Más que de voluntad política, es un tema económico. No hay dinero. Al final, queremos hacer cosas, pero no hay. ¿Queremos hacer el túnel de Gijón? ¿Cuándo? ¿Queremos el metro de Gijón? ¿Cuándo? Son inversiones que quedaron ahí. Vamos a ver, yo no concibo que una empresa compre una máquina para tenerla parada. Pues esto es lo mismo. O sea, no concibo tener el Metrotrén parado. ¿Cuánto costó? ¿Cuánto nos está costando mantenerlo? Lo primero que mira cualquier antes de hacer una inversión, es calcular la amortización y el coste. Es fundamental. Insisto: es buenísimo tener todos eso proyectos, pero vayamos por pasos, cumplamos esos pasos uno por uno.

-Una de las grandes apuestas es la industria de defensa, con proyectos ya en marcha como el Tallerón de Indra. ¿Es una pata más para reindustrializar Asturias o se están poniendo demasiadas esperanzas?

Que es una pata más estamos totalmente de acuerdo. Tenemos a Rheinmetall, tenemos a Santa Bárbara y tenemos a Indra. Todo eso es bueno y esas empresas están generando puestos de trabajo y fabricando cosas de valor añadido. Otro tema es que sea la única apuesta, porque recuerdo que hace no muchos años esas fábricas estuvieron paradas. Porque su funcionamiento depende de decisiones políticas en las que, por ejemplo, en cualquier momento pueden decir: «Hay que parar esa fábrica porque ya tenemos suficientes balas».

-¿Le parece entonces que los programas que quieren llevarse a cabo en Asturias, como por ejemplo el de blindados de Indra, están demasiado atados a una agenda política más que a criterios puramente empresariales?

No cabe la menor duda de que hay que tener defensa. Pero, claro, ahora esta moda de meternos en una barbaridad de dinero en el sector... Yo entiendo que si los americanos dicen que los europeos nos las tenemos que arreglar solos, pues evidentemente hay que apostar por ello. Pero, claro, ¿hasta cuándo y hasta dónde?

-¿Qué opina de la salida de los hermanos Escribano del accionariado de Indra?

Lo importante es ser prudentes y no entrar en decisiones corporativas internas de una compañía como Indra. Lo que sí podemos decir es que Asturias necesita estabilidad, certidumbre y cumplimiento de los compromisos industriales anunciados. Más allá de los movimientos accionariales o de gobernanza que puedan producirse, lo fundamental es que esos proyectos sigan adelante, que los calendarios se cumplan y que Asturias consolide una posición relevante dentro de la nueva industria europea de la defensa.

-¿Por qué los índices de paro siguen siendo altos y, al mismo tiempo, tantos sectores, entre ellos el metal, aseguran que necesitan personal? ¿Quiénes fallan: los demandantes de empleo o las empresas?

Yo creo que fallamos todos. ¿Por qué no preparamos nosotros, las propias empresas, a nuestra gente? Si necesitamos gente, preparémosla. Cojamos gente de las universidades o gente de la Formación Profesional y adaptémoslos a nuestro trabajo. Entonces, ¿por qué no cogemos a esa gente que teóricamente están preparados? Lo desconozco. Y luego, por otro lado, no hay suficiente gente ahora mismo preparada para todas esas empresas. No las hay. Y respecto a toda la gente que está en el paro, yo creo que el problema más importante es que no quieren trabajar, porque si no, no se concibe. Porque si están ofreciendo trabajo en las empresas y estas dicen que no tienen, será porque esa gente no quiere trabajar. Porque es inexplicable.

-¿Y si las empresas ofrecieran mejores condiciones? Aquello que dijo a los empresarios el anterior presidente estadounidense, Joe Biden: «Pagadles más».

Vale, y al día siguiente cierro. Porque los empresarios tienen la capacidad que tienen. Imagínese un bar que tiene que pagar la Seguridad Social, las horas extra... Ojo, evidentemente, eso debe pagarse siempre. Pero, como cliente, ¿uno va a ir a un local donde las bebidas cuesten el doble? Al final, es un problema de oferta y demanda. Y la competencia está ahí. Imagínese la competencia de países como China o India. Dicho lo cual, y por referirme a mi sector, el convenio del metal es el quinto mejor de España en cuanto a las condiciones que da a los trabajadores. Y el de las industrias auxiliares que acabamos de firmar debe de ser el primero o el segundo.

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