Día Mundial de la Fibromialgia y del Síndrome de Fatiga Crónica
La fibromialgia frenó a Javier Tejedor, histórico vigilante del Tartiere: "Me han llamado de todo; vago, esquizofrénico, bipolar, borracho, drogado… Y ahora se me agota el paro y no me dejan trabajar"
El ovetense, de 51 años, relata su convivencia con su enfermedad y la fatiga crónica: “No sabía qué me pasaba. Fui a una charla, empezaron a explicar y me puse a llorar, porque todos los síntomas que ellos decían, los tenía yo; todos...”

J.A.

“No sabía qué me pasaba. Cuando me hablaron de fibromialgia, no tenía ni idea de qué era. Entonces fui a una charla, empezaron a explicar los síntomas, y me puse a llorar, porque todos los síntomas que ellos decían, los tenía yo; todos...”.
Javier Tejedor Rodríguez nació en Oviedo hace casi 51 años. “Estuve años para que me diagnosticaran. Pasé por muchísimas especialidades: neurología, fisiología, unidad del sueño, unidad del dolor, salud mental, traumatología, urología, oftalmología, neumología…”, explica a LA NUEVA ESPAÑA con motivo del Día Mundial de la Fibromialgia y del Síndrome de Fatiga Crónica, que se celebra este martes, 12 de mayo. Tejedor trabajó durante 29 años como vigilante del estadio del Tartiere, desde 1994 hasta finales del 2023.
Lleva más de una década diagnosticado de síndrome de fatiga crónica, fibromialgia y varias patologías más. A causa de su variado catálogo de enfermedades, perdió su trabajo y el carné de conducir. Ahora está a punto de agotársele el paro. El Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) le ha denegado la incapacidad. “Me quedo en tierra de nadie. Cuando acabe el paro, ¿qué hago? Si el INSS me dice que estoy para trabajar, que me devuelvan el trabajo que tenía. Yo estaba fijo en una empresa, llevaba casi 10 años. Pues que me devuelvan mi puesto de trabajo, que me devuelvan el carnet de conducir…”, proclama.
¿Por qué tan pocos hombres?
Javier Tejedor es vicepresidente de la Asociación de Enfermos de Fibromialgia y Síndrome de Fatiga Crónica de Asturias (Aenfipa), una entidad que a día de hoy agrupa y presta diversos servicios a unos 700 miembros, de los que varones son menos de medio centenar. “Hombres diagnosticados hay pocos, pero pienso que es porque no se atreven a dar el primer paso, o no saben ni siquiera lo que es la enfermedad… Como suele ser una enfermedad de mujeres, hay gente que quizá no se atreva a contar su experiencia. Uno, porque les dé vergüenza. Otro, por desinformación. Y otros, porque a lo mejor están trabajando y no quieren caer de baja”, reflexiona.
De dos trabajo a no poder hacer nada
Este ovetense desarrollaba una actividad laboral intensa hasta que la salud se le quebró. “Tenía dos trabajos. El principal era en un almacén. Tuve que quedar de baja varias veces. Al final, una fue muy larga. Y lo que hicieron fue despedirme por enfermedad sobrevenida, porque no podía desempeñar el trabajo”.
Su situación había terminado siendo insostenible: “Trabajaba a turnos de mañana, tarde y noche. Me dormía muchísimo. Encima, tengo un trastorno depresivo crónico. Con todo eso, se me hizo imposible. Me hicieron un reconocimiento médico y no lo pasé. Entonces, me echaron al paro contra mi voluntad, porque lo que quería era trabajar, pero no podía. Me tocaba renovar el carné de conducir y no me lo renovaron por la somnolencia diurna grave que tengo. Y entonces me vi sin trabajo, sin carné y en el paro”, relata Javier Tejedor.
Estigma social y fibroniebla
Su situación actual le resulta muy difícil de sobrellevar: “Me costó mucho caer de baja. Era una persona súper dinámica, súper trabajadora, seria... Tenía dos trabajos, podía compatibilizarlo todo, no tenía casi descansos, hacía deporte...”. Todo lo que vino después hay que vivirlo para comprenderlo: “El estigma que tenemos es muy grande. La sociedad no entiende absolutamente nada de lo que nos pasa; el que ahora mismo puedas hacer alguna cosa y a la media hora no puedas. Me han llamado de todo: vago, esquizofrénico, bipolar, que estaba borracho, que estoy drogado… Esto quema mucho las relaciones personales, laborales y sociales. Tenía muchos amigos, pero vas perdiéndolos. Y luego la fibroniebla de las narices, que empiezas a hablar y te bloqueas. Ahora mismo estoy con mucha medicación. Tengo pareja y tengo a mis padres, afortunadamente. Que me comprendan, mis padres, mi pareja y algunos amigos. Lo demás es complicado…”.
Día para reivindicar "empatía" y pruebas diagnósticas
La celebración del Día Mundial de la Fibromialgia y del Síndrome de Fatiga Crónica es una fecha idónea para la reivindicación. “Yo pediría, lo primero, más empatía. Y, lo segundo, que se consigan estudios que diagnostiquen y aclaren la enfermedad, que se invierta más de dinero en estas patologías”, indica Javier Tejedor, quien concluye: “Nuestra enfermedad impresiona menos porque no se ve desde fuera. La fibromialgia no es degenerativa, pero cumples años, tu cuerpo se hace mayor y resulta que, sin ser degenerativa, es acumulativa porque vas a peor, porque cada vez tomas más medicación… Y esto es un sinvivir…”.
Un altavoz para los 74.000 asturianos que padecen enfermedades raras
En Asturias están registradas unas 1.500 enfermedades raras, excluyendo las congénitas. Afectan, en total, a unas 74.000 personas y generan unos padecimientos físicos, psíquicos, familiares, sociales y económicos que pueden llegar a ser muy lacerantes.
LA NUEVA ESPAÑA inicia hoy una serie de entrevistas que aspira a dar a conocer estas patologías a través de personas que las sufren. Los testimonios recogidos tendrán cabida en los diversos soportes de este periódico. En el caso de la edición de papel, se verán reflejados de forma prioritaria en el suplemento "Salud".
Las personas o familiares cuidadores que estén interesados en dar a conocer su situación pueden dirigirse a este periódico a través de la dirección de correo electrónico lanuevasalud@lne.es.
Las dolencias poco frecuentes presentan dos componentes dramáticos añadidos: las dificultades para identificarlas y la carencia de tratamientos. En esta última característica influye de forma determinante el hecho de que, debido al escaso volumen de afectados, no ofrecen una promesa de rentabilidad que atraiga investigación.
Como respuesta a este reto, el Gobierno del Principado tiene en marcha las obras de habilitación de la nueva Unidad de Enfermedades Raras del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), "un proyecto estratégico que aspira a convertirse en una referencia en el diagnóstico, la investigación, el tratamiento y el seguimiento de las patologías poco frecuentes", según la consejera de Salud, Conchita Saavedra. Las estimaciones disponibles –señala Juan Carrión, presidente de la Federación Española de Enfermedades Raras (FEDER)– indican que "un 7 por ciento de la población padece algún tipo de enfermedades raras, pero la mayoría no están diagnosticadas".
Una enfermedad rara puede ser definida atendiendo a dos criterios: cuantitativo y cualitativo.
En lo cuantitativo, en Europa se consideran raras aquellas enfermedades cuya prevalencia es igual o inferior a 5 casos por cada 10.000 habitantes. «Las cifras de Europa nos indicarían que en Asturias serían enfermedades raras aquellas de las que hubiera menos de 540 personas afectadas», explica la Consejería de Salud. Según este criterio, en el Principado "habría como máximo unas 1.500 enfermedades raras excluyendo a las congénitas (que son unas 5.000 enfermedades o síndromes distintos)".
Desde el punto de vista cualitativo, se considera enfermedades raras aquellas "de las que se desconoce claramente su etiología", aquellas "para las que no existe un adecuado tratamiento o se desconoce", las "enfermedades congénitas" y también las patologías "que generen una gran alteración en el devenir del enfermo (discapacidad, escasez de recursos para su atención, etc.)", precisa la Consejería de Salud.
En la última edición del Día Mundial de las Enfermedades Raras, que se celebra el 28 o el 29 de febrero – la fecha más rara del calendario, pues solo aparece un año de cada cuatro–, el lema era "Porque cada persona importa". Y esa es también la idea que subyace debajo del proyecto informativo que hoy inicia LA NUEVA ESPAÑA, que está abierto a testimonios de todos los asturianos con enfermedades raras, poco habituales o no diagnosticadas, con independencia de su edad, situación o lugar de residencia.
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