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Las bajas laborales de jóvenes asturianos se triplican en menos de una década y algunas empresas ya recurren a detectives para descubrir fraudes con las ausencias

Las bajas de los trabajadores entre 16 y 35 años se han triplicado entre 2018 y 2025

De izquierda a derecha: José Oreiro (Adecco), Faustina Martínez (CLAS), Salomé González (Gonvarri-Solar Steel) y José Antonio Menéndez (ArcelorMittal).

De izquierda a derecha: José Oreiro (Adecco), Faustina Martínez (CLAS), Salomé González (Gonvarri-Solar Steel) y José Antonio Menéndez (ArcelorMittal). / Y.G.

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Yago González

Yago González

Oviedo

El año pasado hubo 33.119 trabajadores asturianos que no fueron a trabajar ningún día del año por estar de baja por contigencias comunes. Además, el 30% de todas las incapacidades se concentraron en el mismo 4% de los trabajadores. Los datos han sido expuestos este miércoles por Pedro Pablo Sanz, gerente de la Asociación de Mutuas de Accidentes de Trabajo (AMAT), que ha participado en Oviedo en una jornada sobre absentismo laboral organizada por Adecco y la Federación Asturiana de Empresarios (FADE).

Hace tiempo que las organizaciones empresariales, tanto las asturianas como las del resto del país, vienen advirtiendo de los perjuicios que, en su opinión, está causando el aumento de las bajas de los trabajadores y la prolongación de los períodos hasta que son dados de alta y regresan a sus puestos. "Es un problema de Estado porque el sistema sanitario está desbordado", ha señalado en la jornada Pablo García, vicepresidente de FADE, que ha añadido que "no es que las empresas queramos delegar todo esté problema en las mutuas, pero estas forman parte de la solución".

Hace casi un año que el Gobierno del Principado firmó con la Seguridad Social y las mutuas aseguradoras un convenio para que estas últimas entidades agilizaran la tramitación de las incapacidades temporales de trabajadores producidas por lesiones traumatológicas. Sin embargo, el acuerdo aún no ha entrado en vigor por problemas de coordinación entre las administraciones implicadas. Un atasco que este miércoles ha sido denunciado por Alberto González, director general de FADE: "Se está avanzando muy poco porque las administraciones afectadas no hablan entre ellas". González ha asegurado que la patronal asturiana está preparando un "plan de choque" para abordar el problema, "pero enfrente tenemos lo que tenemos", ha lamentado en alusión a la lentitud de los entes públicos.

Según los datos de Amat, el absentismo se está incrementando especialmente entre los más jóvenes. Así, las bajas de los trabajadores entre 16 y 35 años se han triplicado (un aumento del 193,96%) entre 2018 y 2025. Y si se trata específicamente de incapacidades por problemas de salud mental (estrés, ansiedad...), el aumento en esos ocho años y en esas edades es descomunal: un 567,6% más.

Sobreprotección en la infancia y menor compromiso laboral

Sanz ha atribuido esta escalada de bajas a causas sociológicas, educativas, familiares y políticas. Así, el gerente de Amat ha apuntado a la "sobreprotección en la infancia", lo que a su juicio genera "una menor tolerancia al sufrimiento". "Los padres no dejan que sus hijos jueguen en la calle porque tienen miedo a que les pase algo, así que les dan el teléfono móvil para que se entretengan y vean el mundo a través de las redes sociales", ha ilustrado Sanz.

El directivo también ha mencionado factores como "el proteccionismo del Estado, un marco de relaciones laborales excesivamente garantista, la facilidad para la obtención de una baja, un cambio de valores y de preferencias frente al compromiso y la responsabilidad en el trabajo y una falta de control de los procesos de incapacidad por parte del sistema de salud y la Seguridad Social".

La importancia de los mandos intermedios

En la jornada ofrecieron su perspectiva sobre este fenómeno los directores de recursos humanos de tres empresas con destacada actividad en Asturias: Salomé González (Gonvarri-Solar Steel), Faustina Martínez (Central Lechera Asturiana, CLAS) y José Antonio Menéndez (ArcelorMittal). Los tres estuvieron de acuerdo en que la capacidad de las empresas para combatir el absentismo es "muy limitada" y señalaron que "el grueso del problema está en la Seguridad Social, las listas de espera de la Sanidad y la legislación".

En concreto, Menéndez ha asegurado que las fábricas de Arcelor en Asturias tienen un índice de absentismo "muy elevado, superior al 12%", y ha llamado a autoridades públicas y empresas a "pasar a la acción".

Asimismo, el directivo de la siderúrgica ha señalado algunos métodos utilizados por la compañía para evitar los fraudes en la plantilla: "Recurrimos mucho a detectives; muchos de ellos rastrean las redes sociales de los trabajadores que están de baja para comprobar que no están, por ejemplo, haciendo bailes regionales". Menéndez ha asegurado este método ha contribuido a reducir el absentismo en 1,5 puntos porcentuales.

Faustina Martínez también ha indicado que CLAS ha recurrido a investigadores privados para detectar bajas injustificadas, gracias a los cuales la empresa ha ganado juicios, aunque también ha precisado que soluciones de ese tipo "tienen un efecto inmediato, pero no duradero".

Martínez se ha declarado más partidaria de actuaciones "de lluvia fina que introduzcan cambios más profundos y estructurales en las plantillas". Por ejemplo, formar a un tipo de trabajadores que las tres empresas participantes consideraron "claves" en este asunto: los mandos intermedios, aquellos responsables de gestionar equipos. "Tratamos de formarles en liderazgo saludable y pautas de auxilio psicológico", ha indicado.

Salomé González, de Solar Steel, ha apuntado que "la forma de gestionar un equipo ha cambiado, ya no existe lo de llevar a la gente a golpe de látigo", por lo que los mandos intermedios "deben recibir formación para qué detecten qué trabajadores están más insatisfechos y evitar que ese descontento desemboque en una baja".

En este contexto, González ha advertido de otra de las consecuencias de las bajas: el desgaste de los trabajadores que deben aumentar su carga laboral para cubrirlas. "Para llevar adelante el trabajo que no hacen los 'jetas', las empresas tendemos a tirar siempre de las mismas personas que dicen sí a todo, y estas pueden acabar quemándose". En la misma línea, Menéndez ha advertido del riesgo de que "los 'pringaos' que siempre están dispuestos acaben entrando en una fase de desmotivación".

Asimismo, González ha señalado que "hay un cambio en la actitud de los trabajadores más jóvenes: aguantan menos determinadas situaciones y presiones, se desmotivan con mayor facilidad y generan un efecto contagio en el resto de trabajadores, extendiendo esa desmotivación".

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