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Menos lobos y más perros salvajes en Asturias: los "graves" perjuicios de los programas de control en los montes, según los conservacionistas

El Fapas pone en duda el censo del Principado, "más político que científico", y cuestiona el programa de control por "provocar una quiebra ecológica sin precedentes" en las montañas cantábricas

"Es difícil saber si los ataques al ganado son por lobos o perros asilvestrados", advierten

Un perro asilvestrado, tras atacar a una oveja.

Un perro asilvestrado, tras atacar a una oveja. / FAPAS

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Mariola Riera

Mariola Riera

Oviedo

Nuevo ataque frontal a la gestión del lobo del Gobierno del Principado. El Fapas (Fondo para la protección de animales salvajes) cuestiona tanto las cifras del último censo de ejemplares en la comunidad, «de dudosa exactitud» y calificado de «político en vez de científico», así como el plan de gestión regional. Todo ello tras los últimos varapalos judiciales que han obligado a suspender el programa de control en Asturias para desesperación de los ganaderos, cansados de denunciar los constantes ataques a sus animales, y a punto de conocerse el nuevo censo regional, del que el consejero Marcelino Marcos ha avanzado que demostrará un aumento significativo de la población lobera en el Principado.

Nada más lejos de la realidad, según Fapas, que inició su trabajo en 2017. La organización cifra el número actual de lobos entre 180 y 225 ejemplares, muy lejos de los 345 que contabilizó Medio Rural. Cuestionan el número de ejemplares por manada, que establecen entre 4 y 5, mientras que la Consejería habla de 8. «La administración plantea un número total de lobos para la región que excede con mucho la realidad», aseguran.

Cupos en cuestión

Por todo ello, según Fapas, los controles de lobos mediante cupos fijados «en base a un criterio de estima poblacional erróneo parece estar dando como resultado una extracción excesiva de ejemplares de lobo». Aseguran que han contrastado con su propio trabajo de monitoreo fotográfico, «comprobando cómo disminuye drásticamente la presencia de esta especie en lugares clave de alto valor ecológico de las montañas asturianas».

Esto, alertan, ha dado paso a otra realidad preocupante: la «destrucción de la estructura social» del lobo en Asturias ha dado paso a que el animal haya sido sustituido «de inmediato por grupos de perros salvajes». Fapas sostiene que han grabado con sus cámaras las manadas de perros «por los mismos lugares donde habita la gran fauna salvaje cantábrica, incluidos los osos», algo que se ha hecho por primera vez en España. Y que han visto cómo un perro «ataca» un rebaño de ovejas y «escapa corriendo con un cordero. Con total seguridad el daño habrá sido achacado al ataque de un lobo. Estudios científicos sobre la presencia de perros asilvestrados concluyen sobre la dificultad de comprobar si los daños a la ganadería son causados por lobos o por perros, afectando también a las especies cinegéticas sobre las que predan en especial sobre las crías».

Y advierten: «La sustitución de una población salvaje como es la del lobo, un carnívoro que ocupa espacios definidos en base a su estructura familiar equilibrada de forma natural por perros asilvestrados, salvajes o indocumentados es una quiebra ecológica sin precedentes en las montañas cantábricas, con resultados imprevisibles y desconocidos en relación a los importantes daños que causan a la fauna silvestre y a la gana».

Impacto de la caza

La organización critica el proceder en los últimos años del Gobierno regional en gestión de fauna salvaje. Cifran en 140 lobos, como mínimo, los que se han eliminado en Asturias a cuenta de los programas de control –suspendidos desde 2021 hasta 2025 al incluirse la especie en el listado de protegidas– y también por el furtivismo. Y añaden, con una crítica directa a los cazadores: «Esta cifra podría ser mucho más alta, dado que en las reservas regionales de caza se ha permitido practicar la caza sin guardería ni vigilancia durante los últimos dos años, lo que hace imposible conocer el número real de lobos abatidos. En determinados círculos cinegéticos se reconoce que sin guardería ni vigilancia, se ha disparado a todo lobo que ha salido en las batidas».

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