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El "tormentón" de primavera que ha dejado al kiwi de Asturias en vilo: "Está por ver cómo afectará a la cosecha"

Hojas agujereadas, ramas rotas y botones florales por el suelo, las consecuencias de la repentina descarga de granizo en el bajo Nalón

Hojas de kiwi agujereadas, en Forcinas.

Hojas de kiwi agujereadas, en Forcinas. / LNE

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Mariola Riera

Mariola Riera

Pravia

La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) avanza que a partir de la próxima semana se dispararán los termómetros en Asturias, donde hasta ahora la primavera ha brillado más bien por ser fría y lluviosa. Ese calor que llega lo esperan con ansiedad en las plantaciones de kiwis del bajo Nalón, principal centro del cultivo en el Principado, donde aún se recuperan de la gran y repentina tormenta en forma de granizo y fuertes lluvias que se registró a primera hora de l tarde del pasado domingo y provocó bastantes daños.

Plantas rotas por el granizo, en Forcinas.

Plantas rotas por el granizo, en Forcinas. / LNE

Fue cuestión de un puñado de minutos, pero lo que cayó fue «exagerado», dice la ingeniera María Arrieta, responsable técnico de los cultivos de la empresa Kiwinatur en Pravia y Soto del Barco. Arrieta, al frente de unas 50 hectáreas de plantaciones que producen unas 25 toneladas de fruta por hectárea dependiendo del año, dice que aún es pronto para saber en cuánto se verá mermada la próxima cosecha, pero que sí afectará.

«El granizo machacó la hoja, la agujereo y eso afectó a la masa foliar. También tiró al suelo bastantes botones florales, a punto de abrir y eso evidentemente influye en la producción. Otro daño es para la masa vegetal, su fotosíntesis para crecer se verá perjudicada porque habrá menos hojas», describe la ingeniera. En Kiwinatur ya han echado productos para mantener a raya las posibles enfermedades que también se verán favorecidas por los daños del granizo a las plantas.

Descarga desigual

El tormentón, que también hizo de las suyas en el Suroccidente con llamativos daños a las plantaciones de cerezos de Allande –el conocido como el «valle del Jerte» asturiano–, afectó en el bajo Nalón principalmente a Peñaullán (Pravia). «La descarga fue desigual. En Peñaullán hay zonas de la vega que tuvieron menos impacto, que se concentró la mayor parte en el centro, ahí fue bestial, con las plantas más dañadas», señala Arrieta.

La próxima cosecha de kiwi en Asturias está aún por ver cómo resultará. Hasta noviembre quedan unos cuantos meses de trabajo y también pendientes de la meteorología. A finales de este mes se producirá la floración de las plantas, buen indicador de cuánta fruta habrá, ya que se podrá valorar el daño del granizo en los botones aún por abrir. «La floración va ajustada al tiempo habitual, quizás un pelín adelantada», añade la ingeniera.

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