¿Cuáles son dos de los barrios más "cool" de Asturias?: están en el extrarradio de Oviedo y Gijón, sus vecinos dicen que "hay de todo", disfrutan de tranquilidad y el gancho es la vivienda asequible (hasta ahora)
Los residentes de La Corredoria y Nuevo Roces, dos núcleos urbanos que figuran entre los más jóvenes de la región, valoran el aumento progresivo de servicios, comercio y buen transporte

Por la izquierdad, de arriba abajo Lucía López y Pelayo García, en La Corredoria; y Adrián Bragaña, con sus perros, y - Faustino Rodríguez, con su hija Greta y el "Pistacho", en Nuevo Roces, en Gijón. / Mario Canteli/ Sergio García
Carritos con bebés, vecinos practicando deporte, originales diseños de edificios, variedad de comercios, zonas verdes... Una imagen «cool», fresca, dinámica, moderna es la que ofrece la postal de La Corredoria en su zona de expansión y Nuevo Roces, dos de los barrios más jóvenes y con más niños en la Asturias del millón de habitantes de este primer cuarto de siglo.
¿Por qué los jóvenes asturianos han acabado en dos zonas del extrarradio, aunque no tanto, de Oviedo y Gijón, las dos principales grandes ciudades de la región? Pues por precios más o menos asequibles, comodidad, tranquilidad, servicios a mano y también buenas comunicaciones.
La población multiplicada por cuatro en La Corredoria
Así las cosas, La Corredoria ya no es solo un barrio al norte de Oviedo. Es, desde hace años, el más populoso de la ciudad y uno de los mejores termómetros de su crecimiento reciente. Su evolución demográfica ilustra bien esa transformación. En 1986 apenas rondaba los 2.000 vecinos; en 2000 ya superaba los 5.700 y, tras años de expansión urbanística, en 2026 rebasa los 20.000 habitantes. Cada vez más familias buscan acomodo en esta zona y sigue muy presenta la presencia de aquellos que se mudaron a principios de siglo para echar raíces.
Pelayo García, de 20 años, y Lucía López, de 25, nacieron en La Corredoria y crecieron al mismo ritmo que el barrio. No hablan de oídas. «Antes me asomaba a la ventana y veía verde, ahora urbanizaciones», recuerda ella. García coincide en esa impresión de cambio acelerado, aunque lo resume desde una mirada positiva: «Cada vez hay más gente, más bares y más comercio. El crecimiento fue muy positivo, que haya más vida es genial».
Los dos coinciden en que La Corredoria se ha convertido en un barrio donde cada vez hace menos falta «bajar a Oviedo» para resolver el día a día. Servicios, supermercados, hostelería, transporte, centros educativos, zonas verdes y comercio de proximidad forman parte de una oferta que, aseguran, cubre casi todas las necesidades. «Hay de todo», resumen. Esa sensación de suficiencia es, para ambos, una de las grandes ventajas de vivir en un barrio grande, cómodo y bien conectado.
La excepción está en el ocio nocturno. Cuando toca salir de noche, lo habitual sigue siendo desplazarse al centro de Oviedo. No lo viven como una carencia grave, sino como parte del carácter familiar de La Corredoria, un barrio con mucha población joven, pero también con muchas familias. Para Pelayo García, además, hay un punto de ocio muy presente en su rutina: Parque Principado, habitual para pasar tardes con amigos.
Lo que más celebran es la comodidad. Las conexiones, la actividad diaria y la independencia que ofrece un barrio tan poblado les hacen sentir que La Corredoria funciona casi con autonomía propia. «Somos una pequeña ciudad», coinciden. Esa idea se repite también entre quienes empiezan a plantearse independizarse: muchos jóvenes del barrio, cuentan, intentan buscar piso sin marcharse de allí, quieren seguir cerca. El problema es que los precios se están disparando, precisamente por lo que hace atractivo al barrio: su ubicación, sus servicios y esa vida propia que La Corredoria ha construido a base de crecer.
Los bebés toman las calles de Nuevo Roces
Nuevo Roces es el barrio más joven de Gijón. En 2010 «nació» y, con el tiempo, lógicamente, los servicios van aumentando. Ya tiene centro de salud, el colegio público abrirá sus puertas en septiembre y en camino está el futuro centro de proximidad. Las imágenes de padres paseando a sus hijos en carrito es habitual en la zona de la ciudad que cuenta con más niños. La tranquilidad, la accesibilidad de los precios o la modernidad de las viviendas figuran como algunas de las razones por las que Nuevo Roces tiene tanto tirón entre los jóvenes, apuntan los vecinos.
Faustino Rodríguez es uno de los residentes «veteranos». Arribó al barrio hace trece años, cuando todavía faltaban muchas cosas por desarrollar. «Se vive bien, cómodo; aquí no hay alboroto», asegura Rodríguez mientras da una vuelta con su cría Greta y el perro «Pistacho» por la calle César Maese Alonso, donde tiene su sede la asociación vecinal. Es una estampa común la de los residentes que pasean con sus mascotas. Que haya varias zonas verdes lo favorece. La decisión de asentarse en Nuevo Roces tuvo parte de económica, admite Faustino Rodríguez. «Era una zona en expansión y de aquella los pisos no estaban tan caros», explica. «Aunque ahora el tema cambió», bromea.
El paso de los años se nota, resalta el vecino. «Ya hay centro de salud, varios supermercados, se está haciendo el colegio... Vamos creciendo poco a poco», sostiene Faustino Rodríguez. Otra de las ventajas que esgrime es la paz ambiental que se respira. «Por las mañanas no hay mucho movimiento; llega a partir de la tarde, cuando la gente sale de trabajar», señala Faustino Rodríguez, que echa de menos, eso sí, una farmacia en el barrio.
«Apostamos por Nuevo Roces», reza en un bajo un cartel que anuncia la próxima apertura de una clínica dental. También lo hizo en su momento Adrián Bragaña, de 32 años. Lleva uno en la zona y no se arrepiente. Al contrario. Anteriormente vivía en un punto más céntrico de Gijón, Begoña. Nada que ver con la situación actual. «Vine por los precios; era mucho más barato y hay pisos de protección que ofrecen ventajas a la hora de hacer la Declaración con la hipoteca», manifiesta Bragaña, que reside en la avenida de Roces con su mujer y su hija, de casi tres años y que oposita a ser una de las alumnas que «estrene» el nuevo cole.
Lo que echa en falta Bragaña son más parques en un barrio con varios proyectos de construcción en marcha. Uno de ellos, una imponente torre, se ubica a escasos metros del parque de Los Locos. El bolsillo, recalca Adrián Bragaña, es la motivación principal para que la juventud se mude a Nuevo Roces. «Si puedes entrar en una hipoteca te ahorras mucho dinero en comparación a un alquiler; aunque claro, no todo el mundo puede», indica.
La corta «edad» de los edificios, a su vez, es otro factor a considerar. «El aislamiento es mucho mejor; en Begoña era horroroso, se escuchaban coches toda la noche», asevera Adrián Bragaña, uno de los casi 7.000 habitantes del barrio.
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