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Santiago Aparicio

Santiago Aparicio

Presidente de CEOE en Castilla y León

Actuar con determinación y visión de futuro

El déficit estructural de infraestructuras, una limitación al desarrollo

Actuar con determinación y visión de futuro

Actuar con determinación y visión de futuro / LNE

El noroeste de España –integrado por Castilla y León, Galicia y Asturias– constituye un espacio con un enorme potencial económico, industrial y logístico, llamado a desempeñar un papel relevante en el contexto nacional y europeo. Sin embargo, ese potencial continúa condicionado por una realidad que se repite desde hace décadas: un déficit estructural de infraestructuras que limita su desarrollo y reduce su competitividad.

Por eso, desde CEOE Castilla y León vemos fundamental seguir apostando por conexiones entre territorios que comparten desafíos estructurales comunes como es el caso de las incluidas en el Foro Noroeste, un espacio de diálogo para el desarrollo y la cooperación política y empresarial de Asturias, Galicia y Castilla y León.

Nuestra comunidad dispone de un tejido productivo sólido y diversificado, con sectores estratégicos como la industria agroalimentaria, la automoción, la energía, el turismo o los servicios empresariales. Esta base económica aporta estabilidad, innovación y empleo de calidad, y sitúa a la comunidad en una posición destacada para afrontar los retos de transformación que plantea la economía actual.

A ello se suma una ubicación geoestratégica privilegiada, como punto de conexión entre el norte y el sur de la península, así como entre España, Portugal y el resto de Europa. Esta condición, lejos de ser una ventaja plenamente explotada, sigue estando infrautilizada por la falta de una red de infraestructuras acorde a las necesidades del territorio y de su tejido empresarial.

Las infraestructuras no son únicamente una cuestión de movilidad. Son un elemento esencial de competitividad. Determinan la capacidad de las empresas para acceder a mercados, atraer inversiones, reducir costes y generar empleo. En territorios como los del noroeste, con una elevada dispersión geográfica y afectados por fenómenos como la despoblación y el envejecimiento, su importancia es aún mayor.

Uno de los principales retos pasa por completar las infraestructuras estratégicas de transporte, tanto viarias como ferroviarias y logísticas, que permitan una conexión eficiente de la comunidad con los grandes corredores nacionales e internacionales. Durante demasiado tiempo, la planificación de las comunicaciones en España ha respondido a un modelo radial que no ha favorecido el desarrollo de ejes transversales fundamentales para territorios como el nuestro.

En este contexto, el Corredor Atlántico representa una oportunidad estratégica de primer orden. Su desarrollo permitirá posicionar al noroeste peninsular como un eje logístico clave en la conexión con Europa, facilitando el transporte intermodal de mercancías y mejorando el acceso a nuevos mercados. Pero esta oportunidad solo será real si se acompaña de inversiones suficientes, ejecutadas en tiempo y forma.

Es imprescindible avanzar en la mejora de las conexiones ferroviarias, especialmente en lo relativo al transporte de mercancías, así como reforzar la conexión con los puertos del norte. Del mismo modo, resulta necesario optimizar los accesos viarios y ferroviarios a polígonos industriales y plataformas logísticas, facilitar la disponibilidad de suelo industrial y acelerar los procesos de urbanización de nuevas áreas productivas.

La planificación de estas infraestructuras debe realizarse desde una perspectiva empresarial, coordinando la inversión pública y privada y alineando las decisiones con las necesidades reales del tejido productivo. Solo así será posible generar un entorno competitivo que favorezca la implantación de nuevas actividades económicas.

En paralelo, es necesario incrementar las inversiones en la red de carreteras de titularidad autonómica. La mejora de la seguridad vial, mediante la eliminación de puntos negros, la adecuación de firmes, arcenes y señalización, así como la mejora de los accesos a zonas industriales, tienen un impacto directo en la eficiencia y la competitividad empresarial. Asimismo, conviene analizar con rigor el impacto que determinadas políticas, como la implantación de peajes, pueden tener sobre la actividad económica.

Pero las infraestructuras del siglo XXI no pueden limitarse al transporte. La conectividad digital es hoy un factor determinante. Persisten importantes desigualdades territoriales, especialmente en el medio rural, donde el acceso a redes de alta capacidad sigue siendo insuficiente. Esta brecha digital dificulta la implantación de empresas, limita la innovación y reduce las posibilidades de fijación de población.

El ámbito energético constituye otro de los grandes desafíos. Castilla y León es líder en producción de energías renovables, pero esta fortaleza no se traduce plenamente en ventajas competitivas para su tejido empresarial, por lo que desde CEOE reivindicamos que una parte significativa de la energía producida en la comunidad, así como los recursos naturales y los residuos de actividades económicas, puedan ser consumidos y aprovechados dentro de la comunidad, lo que sin duda alguna favorecerá el asentamiento de nuevas industriales y reducirá costes energéticos y generará mayor valor añadido.

De forma paralela, debemos trabajar para evitar la saturación de las redes eléctricas de distribución y transporte, que actualmente está impidiendo el desarrollo de nuevos proyectos industriales, logísticos y de servicios.

Es necesario avanzar hacia un sistema energético competitivo y sostenible, que garantice precios asequibles para las empresas y una capacidad suficiente para atender nuevas demandas. Esto requiere una planificación adecuada de las infraestructuras energéticas, evitando la saturación de los nodos de distribución y facilitando el acceso a la red.

En esta línea, también es imprescindible impulsar infraestructuras que permitan un uso efectivo de la energía generada en instalaciones de autoconsumo, así como mejorar las infraestructuras hidráulicas para garantizar la disponibilidad de agua en cantidad y calidad suficiente para el desarrollo de la actividad empresarial, así como su sistema de depuración.

Entre las prioridades de los empresarios de Castilla y León en materia de infraestructuras incluimos también la transparencia informativa sobre disponibilidad de suelo industrial, inmuebles de titularidad autonómica disponibles y suelo logístico, junto al impulso y agilidad en la urbanización y acondicionamiento de nuevas parcelas que puedan atraer nuevas propuestas empresariales.

Todo ello debe integrarse en una estrategia más amplia que aborde otros desafíos estructurales: la despoblación, el envejecimiento, el reducido tamaño de las empresas, la falta de adecuación entre formación y necesidades del mercado laboral o el incremento del absentismo. Las infraestructuras son una condición necesaria, pero deben ir acompañadas de políticas que impulsen la innovación, la digitalización, el talento y la mejora del entorno regulatorio.

El noroeste de España tiene la capacidad de consolidarse como un espacio competitivo, innovador y plenamente integrado en los grandes flujos económicos europeos. Cuenta con los sectores, el conocimiento y la posición geográfica para ello. Pero ese potencial solo podrá materializarse si se corrigen los desequilibrios existentes en materia de infraestructuras.

No se trata de una reivindicación coyuntural, sino de una necesidad estructural. Apostar por el desarrollo de estas comunidades es apostar por un modelo de crecimiento más equilibrado, más eficiente y más sostenible para el conjunto del país.

El reto es conocido. Las soluciones también. Es el momento de actuar con determinación y con visión de futuro.

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