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José Mompeán

José Mompeán

Coordinador de la candidatura de Oviedo a Capital Europea de la Cultura

Hacia la cultura

Innovación creativa para integrar herencia milenaria con tecnologías disruptivas

Hacia la cultura

Hacia la cultura / LNE

El noroeste de la península ibérica, un territorio que se extiende por Asturias, Galicia, las provincias noroccidentales de Castilla y León (León y Zamora) y el norte de Portugal, ha estado marcado durante décadas por una singular melancolía propia de la periferia geográfica, acompañada por un profundo declive industrial y un continuo retroceso demográfico. Pero este confín donde termina el continente europeo, tradicionalmente aislado, mal comunicado y alejado de los principales polos de desarrollo económico, está experimentando recientemente algunos cambios favorables que podrían empezar a cambiar esta narrativa negativa.

Esta macrorregión europea se encuentra ante una gran oportunidad si sabe aprovechar de manera inteligente los desafíos que traen consigo la transición ecológica, la crisis climática y la digitalización para ser protagonista de un nuevo modelo de desarrollo que valore la sostenibilidad por encima de la masificación. Si además se apuesta decididamente por las infraestructuras ferroviarias y se fomenta la cooperación transfronteriza, el noroeste no solo dejará de ser una región de emigrantes, sino que se convertirá en el motor resiliente, verde y tecnológico que la península necesita en los próximos años.

¿Qué papel puede jugar la cultura en este contexto? Esta misma pregunta se encuentra en el corazón del proyecto que Oviedo y Asturias están desarrollando en su candidatura al título de Capital Europea de la Cultura en el año 2031. El trabajo realizado durante estos meses ha confirmado el enorme potencial de esta región para llegar a convertirse en el epicentro de una vanguardia cultural silenciosa, en un ecosistema de creación único y modernidad sostenible, donde lo ancestral se hibrida con lo digital sin perder su esencia.

Esta periferia geográfica, acostumbrada durante tanto tiempo a sobrevivir humildemente con imaginación y la cooperación entre vecinos, cuenta ahora con los condicionantes necesarios para ser un laboratorio de innovación cultural que integre su herencia milenaria con tecnologías disruptivas. Se trata de una oportunidad única para generar empleo de calidad en el sector cultural e impulsar localmente los derechos culturales, redefiniendo el futuro de la cultura y de esta región a través de la sostenibilidad digital, la conexión transfronteriza y la economía creativa como herramientas contra la despoblación.

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