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El juicio por el gaitero gijonés que murió tras recibir un puñetazo en Potes, a punto de señalarse, tras devolverlo la Audiencia de Cantabria al Tribunal de Instancia de San Vicente de la Barquera

La Fiscalía pide dos años y medio para el principal encausado y una pena de multa de dos meses por lesiones para el otro joven que dio una patada a la víctima cuando ya estaba en el suelo

Javier Solares, en una romería.

Javier Solares, en una romería. / LNE

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Luis Ángel Vega

Luis Ángel Vega

Oviedo

Seis años después de que el gaitero gijonés Javier Solares perdiese la vida tras recibir un puñetazo que le causó lesiones gravísimas en la cabeza, se acerca el momento del juicio. En 2024 se dictó el auto de procedimiento abreviado que puso fin a la instrucción y, después de los escritos de las acusaciones, el auto de juicio oral.

Sin embargo, se recurrieron aspectos del mismo y la Audiencia de Cantabria acaba de resolver el último recurso, con lo que el caso volverá en breve al tribunal de instancia de San Vicente de la Barquera para que la defensa presente escrito de defensa, después de lo cual ya solo quedará el señalamiento del juicio.

Es tal la tardanza que la acusación particular llegó a pedir que se agilizase el paso del caso a la sección penal para que fuese juzgado.

C. S. V. y A. F. D., los dos jóvenes cántabros de 18 y 19 años que agredieron mortalmente al gaitero, no serán juzgados por homicidio doloso. Al joven que le dio el puñetazo que le hizo caer y golpearse mortalmente en la cabeza, el ministerio público le pide dos años y medio de cárcel por un delito de homicidio imprudente. Para el que le propinó una patada en la cabeza cuando ya se encontraba en el suelo inconsciente, el fiscal reclama una pena de multa de dos meses por lesiones leves, porque ese golpe ya no influyó en el luctuoso desenlace del gaitero gijonés.

En agosto de 2024, la Audiencia de Cantabria rechazó los recursos de la familia de Solares para que los dos implicados en el incidente fuesen juzgados por homicidio doloso y omisión del deber de socorro.

Según el auto de apertura de juicio oral dictado el 11 de diciembre de 2024 por la jueza de instrucción de San Vicente de la Barquera, "resulta indiciariamente acreditado que en la madrugada del 12 de julio de 2020, cuando la víctima se dirigía junto a su pareja y otros familiares hacia su vehículo después de haber cenado y tomado alguna consumición, tuvo una discusión a distancia con uno de los investigados y un amigo de este. Minutos después, los dos investigados se encontraron de nuevo con el grupo de la víctima y se acercaron por detrás, entonces la víctima se giró y se encaró con ellos y uno de los acusados le lanzó varios puñetazos".

El auto añadía además que "uno de los puñetazos impactó en la cara de la víctima, que cayó hacia atrás golpeándose con la parte posterior de su cabeza en el suelo. Después, el otro hombre le dio una patada en la cabeza".

Según la resolución de la jueza instructora, "el agredido presentaba 1,14 gramos de alcohol etílico por litro de sangre, lo que pudo contribuir a que cayera golpeando con la base del cráneo en el suelo, sin conseguir detener la caída con las extremidades superiores".

Para los forenses, "fue el golpe en la región occipital de la cabeza contra el suelo lo que le provocó múltiples fracturas que se originan en el punto de impacto y afectaron al resto de las estructuras óseas de la cabeza". Esta fractura en la base del cráneo por la caída produjo la hemorragia cerebral y es la causa de la muerte.

Negaba además que las fracturas se hubiesen producido por el puñetazo, "porque las cámaras de seguridad permiten apreciar claramente que el mismo se produjo de frente, en la cara, y no en la base del cráneo". Por otro lado, la jueza instructora estimaba que la patada no contribuyó a la muerte, al ser la fractura en la base del cráneo suficiente para producirla. Y añadía que el daño no era previsible, por lo que no cabía considerar los hechos como un homicidio doloso, decisión que avala la Audiencia cántabra al desestimar los recursos presentados por el padre y la hermana del fallecido.

Javier Solares tenía 46 años y trabajaba en la rula de Gijón. Fue miembro de la Banda de Gaites de Villaviciosa y de la asociación vecinal de Lugás.

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