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El lobo crece en Asturias: el Principado confirma que hay ya 50 manadas (cinco más que en 2023) y con reproducción en 46 de ellas

El último seguimiento de la Consejería de Medio Rural constata la reproducción de la especie en casi todos los grupos detectados y señala zonas de expansión y vigilancia en el Sueve, Candamo-Las Regueras-Llanera y Parres

Lobos ibéricos.

Lobos ibéricos. / Europa Press

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Mariola Riera

Mariola Riera

Oviedo

Tal y como adelantó LA NUEVA ESPAÑA, el último censo realizado por el Gobierno del Principado en cuanto a la población de lobos en la región recoge un aumento de la especie, que ha crecido a 50 manadas de las 45 contabilizadas en 2023. El informe de la Dirección General de Planificación Agraria, correspondiente a 2025, estima la presencia de 50 grupos o manadas en la comunidad y confirma la reproducción en 46 de ellas. La reproducción se ha constatado en más del 90% de los grupos localizados. Además de reflejar la consolidación de la especie en las principales áreas habituales, también habla de la aparición en zonas que deberán ser vigiladas en los próximos años.

El documento, titulado "Estimación de la Población del Lobo en Asturias por unidades reproductoras, año 2025", ha sido elaborado en el marco del II Plan de Gestión del Lobo en Asturias, que obliga a mantener actualizado el conocimiento sobre la distribución y evolución de la especie. El mismo será presentado por el director, Marcos da Rocha, a los integrantes del Consejo Consultivo del Lobo el próximo viernes. El Principado se encuentra revisando el plan de gestión de la especie, que ha cuestionado el Tribunal Supremo, para adaptarlo a la sentencia y poder retomar cuanto antes los controles poblacionales, por los que los ganaderos claman para frenar los ataques al ganado.

Distribución

Uno de los elementos más destacados del informe es la elevada presencia reproductora en prácticamente todas las zonas de gestión. El reparto territorial muestra una implantación muy amplia. El Noroccidente suma siete manadas y siete camadas; la zona Palo-Esva, siete manadas y seis camadas; el Suroccidente, ocho manadas y seis camadas; el Centroccidente, cinco manadas y cinco camadas; la zona central, seis manadas y seis camadas; el Centroriente, ocho manadas y siete camadas; Picos de Europa, cuatro manadas y cuatro camadas; y las zonas sin gestión específica, otras cinco manadas con cinco camadas.

El mapa confirma el peso del occidente asturiano, donde se mantienen grupos como Belmonte, Bobia-Pico Murias, Oscos-Morón, Penouta, El Franco, Taramundi o Tol. También aparecen como áreas relevantes Carondio, El Palo-Sierra Cazarnosa, Panondres-Capiecha, Santiellos, Sierra de Tineo o Paredes-Sierra de Adrado. En el Suroccidente figuran zonas clásicas de presencia lobera, como Degaña-Sierra de Moreda, Hermo-Caniellas, Muniellos-Corralín, Pelliceira o Puerto del Conio-Obachu.

La franja central y centroccidental mantiene igualmente una presencia significativa, con grupos en Courio-Peña Manteca, Cueva Llagar-Pedroiro, El Coto-Saliencia, La Mesa, Páramo-El Rubio, La Sobia, Vallinona-Peña Rueda, Piedrafita-Carrocedo, Sierra del Aramo, Llosorio y Valgrande-Pajares. En el área centroriental y oriental aparecen, entre otros, Brañagallones, Contorgán, Maciédome-Mongayo, Peña Mea-Sierra del Crespón, Pierzu-Peloño, Sellón-Sierra de Aves y Pandemules-Taranes.

El informe incorpora además los datos procedentes del Parque Nacional de los Picos de Europa. En la zona asturiana del parque se contabilizan cuatro grupos con reproducción confirmada: Dobres-Dobra, Fonfría-Arcenorio, Lagos-Sierra de Covadonga y Cabrales-Tresviso. La Molina-Jascal, en cambio, no se contabiliza en 2025 como grupo con reproducción confirmada dentro de ese apartado.

Avisos

También se apuntan y se avisa de novedades. Sobre el Sueve se recoge que se han observado de forma reiterada dos lobos adultos. El informe precisa que, al tratarse del primer año con colonización de esa zona y no haberse confirmado reproducción, todavía no se considera un grupo estable. Aun así, la presencia queda registrada y deberá comprobarse en años posteriores.

Otro foco de seguimiento se sitúa en Candamo-Las Regueras-Llanera. Los lobos detectados en esa zona podrían pertenecer a un grupo diferente del localizado al oeste del Nalón-Narcea, en Prahuas-Sandamias, aunque el informe opta por no diferenciarlos todavía en la estimación final. La razón es prudencial: las observaciones máximas son de dos ejemplares y será necesario comprobar su evolución en próximas campañas.

También se menciona el sur de Parres, donde se han observado indicios y huellas de adultos y cachorros que podrían corresponder a alguno de los grupos cercanos. El informe no eleva esa información a la categoría de nuevo grupo, pero sí la deja anotada como elemento a tener en cuenta en el seguimiento futuro.

El trabajo del Principado señala, además, cinco posibles reproducciones adicionales que no se han incorporado como manadas independientes a la cifra final. Se localizan en Courio, Cueva Llagar-Pedroiro, Caleao-Buspriz, Sierra del Sellón y Alfilorios-Las Caldas. En estos casos, la duda es si se trata de dobles reproducciones dentro de grupos ya conocidos o de grupos diferenciados que deberán confirmarse más adelante.

Especialmente llamativo es el caso de la Sierra del Sellón y la Sierra de Aves, donde las grabadoras automáticas registraron de forma simultánea coros de aullidos con cachorros. También se menciona la zona de Cueva Llagar-Pedroiro, donde se oyó a dos hembras con cachorros desde el mismo lugar, lo que abre la posibilidad de una doble reproducción. En Alfilorios, entre Morcín y Ribera de Arriba, el informe considera confirmada en 2025 la presencia de un nuevo grupo reproductor distinto a los de Llosorio y el Aramo.

Mortalidad

El informe recoge ejemplares encontrados muertos en distintas zonas, con causas aparentes como furtivismo, atropello, sarna, causas indeterminadas o lucha con cánido. Entre los casos citados figuran lobos hallados en Peloño, Belerda, Bandujo, Cuevadevoyo, Andía, Cangas del Narcea, Orlé, La Rebollá, La Focella, Tapia de Casariego, Cueto Negro y el Sueve. También se incluyen ejemplares de menos de un año abatidos en controles en Sierra de Tineo, Casomera, Ayones, Sierra Escapa, Alfilorios, Viego y Sierra del Cuera. La suma de los cachorros abatidos en esta última zona permitió confirmar reproducción en la Sierra del Cuera.

La conclusión del Principado, que está revisando el plan de gestión para retomar los controles poblacionales, es que el lobo mantiene en Asturias una población extensa, reproductora y territorialmente consolidada. Las 50 manadas detectadas, las 46 camadas confirmadas y las nuevas áreas bajo vigilancia anticipan que el seguimiento de los próximos años será clave para saber si la especie estabiliza su distribución actual o continúa ampliando su presencia hacia zonas donde hasta ahora aparecía de forma más esporádica.

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