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El día que Asturias se despertó en pleno verano en mayo y batió récord de temperatura: para muchos "es lo mejor que hay"... y a algunos les pone de "mal humor"

Oviedo rompe los registros de la Aemet con 34,2 grados y los asturianos se echan a playas, parques e incluso fuentes para pasar el sofoco: "Se ve a la gente más activa y alegre"

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Jorge Novo / Sergio García / Christian García / M. Á. Gutiérrez / T. Cascudo

Asturias se despertó este jueves en pleno verano, pero falta un mes para el inicio oficial de la estación. La región vivió una jornada de calor impropia de estas fechas y batió el récord histórico de temperatura en un mes de mayo. Oviedo alcanzó, pasadas las dos de la tarde, los 34,2 grados, por encima de los 32,4 que la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) había registrado el 4 de mayo de 2020 y que hasta ahora marcaban el techo del calor primaveral en la capital.

El sofoco no fue exclusivo de Oviedo. Los termómetros subieron hasta los 34 grados en Mieres, 33,9 en Amieva, 33,7 en Salas y 33,6 en Piloña. La costa, acostumbrada a amortiguar los excesos del termómetro, tampoco escapó del golpe de calor: Gijón llegó a 30,6 grados y la comarca avilesina, a 30,4. El cambio resultó aún más llamativo porque llegó solo una semana después de una nevada que obligó a cerrar el puerto de Pajares a camiones y autobuses y a circular con cadenas durante horas.

El calor fue tan intenso que el Ministerio de Sanidad situó en nivel rojo a 22 concejos del área central por riesgo para la salud. La recomendación es clara: beber agua con regularidad, mantenerse fresco y evitar la exposición directa al calor en las horas centrales del día. E irá a más. Para este viernes, además, la Aemet mantiene aviso amarillo en la zona central, las Cuencas, la Cordillera y los Picos de Europa por temperaturas que podrán alcanzar los 35 grados. La alerta por calor estará activa entre las dos y las ocho de la tarde. También se esperan chubascos y tormentas en el litoral occidental y en el Suroccidente a partir de las 14 horas, con rachas muy fuertes de viento en el litoral durante la tarde.

oviedo calor

Anaís Fernández, Andrea Soares y Támara Fernández en el parque de Santullano de Oviedo. / Irma Collín / LNE

En Oviedo, el calor se notó especialmente en parques y terrazas. Muchos lo recibieron como una recompensa. Para Yaiza, Blanca, María y Luca, estudiantes de tercero de Historia, llegó en el momento justo: acababan de terminar el último examen de la evaluación ordinaria. Salieron del campus del Milán y corrieron a buscar mesa en una terraza. “Ves el sol después de pasar la época de exámenes y piensas: hay cosas buenas en el mundo”, resumían.

Algunas reconocían que la lluvia de las últimas semanas les había ayudado a estudiar sin remordimientos. “Si ves que llueve, al menos no te sientes mal por quedarte en casa estudiando”, decían. Otras preferían el buen tiempo porque “te cambia el ánimo para mejor, aunque sea para estudiar”.

El calor tiñe las playas de Gijón del inconfundible ambiente veraniego: "Hacía falta este sol"

Sergio García / Marcos León

En el parque de Santullano, un grupo de jóvenes extendió las toallas para aprovechar los primeros rayos de sol intensos en muchos días. “Es lo mejor que hay, lo echábamos de menos después del mes que llevamos”, comentaban. Sergio Fernández, en cambio, aportaba una nota distinta desde la sombra de un árbol: “El calor me pone de mal humor, aunque he ido a mojarme en la fuente y se me ha pasado”. Aun así, también él se había escapado a disfrutar del día: “Teníamos unos compromisos, pero cuando vimos el calor que hacía nos escapamos para aprovechar”.

Otros llegaron preparados. Anaís Fernández, Andrea Soares y Tamara Fernández confesaban que miraban “el tiempo todos los días esperando un día como el de hoy”. Anaís, habitual del parque, tenía fichadas las fuentes. “Me pongo cerca, te dan la vida”, explicaba. Aunque el plan de este jueves fue de césped, para el viernes pensaban cambiarlo por mar: “Nos bañamos sí o sí. Hay que ir cogiendo moreno para prepararse para el verano”.

También los turistas notaron el cambio de ambiente. Ofelia, Ana María y Alejandra, llegadas desde Playa del Carmen, en el Caribe mexicano, estaban acostumbradas al calor, pero preferían esperar al fresco de la tarde para visitar Oviedo. “Hoy vemos a la gente mucho más alegre y activa. Hasta el taxista que nos llevó fue especialmente amable. Nos dijo que no era común este sol aquí”, contaban.

Verónica y María Jesús Cadenas, en San Lorenzo.

Verónica y María Jesús Cadenas, en San Lorenzo. / Marcos León / LNE

En Gijón, San Lorenzo ofreció una postal de agosto adelantado: bañistas en el agua, gorras, gafas de sol y paraguas usados como sombra. Las hermanas María Jesús y Verónica Cadenas se animaron con el primer baño de la temporada. “Presta que llegue el calor, pero el agua está muy fría”, bromeaba María Jesús. Ramón Pérez resumía el sentir general a pie de arena: “Hace calor, pero se puede soportar; se agradece, por supuesto, que ya esté aquí. La gente de Gijón necesitamos playa”.

Los estudiantes Ángel Velaz, Arán Nogueira y Xurde Menéndez, del instituto Jovellanos, improvisaron un partido de fútbol sobre la arena. “Ya hacía falta este sol”, decía Nogueira. Velaz apuntaba el contraste con los días anteriores: “La semana pasada llovía y ahora que sale el sol hay que aprovechar”. Xurde lo asumía con filosofía asturiana: “Estamos en Asturias, las cosas cambian de un día para otro y estamos acostumbrados”. Cerca de ellos, Olaya Martín y Mara García tomaban el sol y observaban el trasiego de bañistas. La jornada fue para ellas un chute de “alegría”, aunque con prudencia: “Hay que echarse crema”, advertía Mara.

Bañistas en Salinas.

Bañistas en Salinas. / Mara Villamuza / LNE

En Salinas, la comarca de Avilés dijo adiós a la lluvia por la puerta grande. Con 30 grados, el paseo se llenó de vecinos, deportistas, terrazas completas y los más atrevidos en el agua. Jorge y Paula Jiménez, de Avilés, disfrutaban de su día de descanso. “Nos hemos despertado muy felices. Venimos a aprovechar el sol; ya está bien de tanta agua, hay que secar y que no venga ninguna dana”, bromeaban. Edgar Suárez, tras nadar y pasear por la mañana, ya pensaba en volver por la tarde “para tomar una cerveza con algún amigo”. Eso sí, pedía equilibrio: “Está bien que suba el mercurio, pero que no pase de 25 grados, que no estamos acostumbrados a tanto”.

Mino Heres, vecino de Salinas, caminaba por el paseo como cada día. “He venido a caminar, que hace falta para la salud. Ya estábamos un poco hartos de tanta agua”, reconocía. Su plan era sencillo: seguir aprovechando la playa.

En Langreo, donde este viernes se esperan hasta 35 grados, el jueves ya hubo que aguzar el ingenio. Se vieron abanicos, paraguas usados como sombrilla y botellas de agua, pero para Chloe Maya, Aday da Silva e Iraida Olay la mejor solución fue meterse en la fuente de chorros junto al colegio Eulalia Álvarez de La Felguera al salir de clase. “No hubo forma de pararlos. No estamos acostumbrados a temperaturas así en Asturias y más en esta época del año. Hoy toca hidratarse mucho... y la fuente”, contaba Elisa Vázquez, madre de Chloe. Tamara García, madre de Aday, ya lo había previsto y le llevó ropa de cambio. “Me encanta verlos disfrutando”, decía. “Con el calor que hace no quedaba otra”, añadía Mónica Olay, madre de Iraida.

Ana García e Iris Fernández, en la playa de Tapia.

Ana García e Iris Fernández, en la playa de Tapia. / T. C.

En Tapia, Iris Fernández y Ana García no perdonaron su cita con la playa de A Ribeiría. Aprovecharon la hora de la comida para escaparse al arenal. “La verdad es que está preciosa. En la playa hay bastante gente y el agua está llena de surferos”, relataba Iris, que ya había inaugurado temporada a finales de marzo. “Aprovecho para hacer un descanso del trabajo y comer. Nos encanta la playa y el bronceado”, decía desde su paraíso tapiego.

Asturias vivió este jueves una jornada excepcional, de récord y de alivio tras tanta lluvia. Pero el calor no se marchó con la puesta de sol. Este viernes toca otra vez mirar al termómetro, buscar sombra, beber agua y estar pendiente del cielo: el verano se adelantó, pero llega acompañado de avisos.

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