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Calurosa y multitudinaria despedida al catedrático Mario Díaz en la Universidad de Oviedo: "Necesitamos a muchos marios"

El académico, pionero en la creación de másteres universitarios y en la unión entre universidad y empresa, recibe el homenaje de la comunidad académica por su jubilación

Compañeros y autoridades desfilaron por el estrado para glosar la figura del profesor: "La Universidad de Oviedo y Asturias te deben mucho"

Por la izquierda, Manuel Rendueles, Juan Carlos Campo, Ignacio Villaverde, Mario Díaz y Jorge Borges.

Por la izquierda, Manuel Rendueles, Juan Carlos Campo, Ignacio Villaverde, Mario Díaz y Jorge Borges. / Mario Canteli

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Sara Bernardo

Sara Bernardo

Era el año 1978. La banda británica "Dire Straits" acababa de lanzar "Sultans of Swing" y a unos cuantos kilómetros de Londres, Mario Díaz se graduaba como Químico en la Universidad de Oviedo para convertirse, al año siguiente, en profesor adjunto numerario de la institución académica asturiana. De aquello han pasado casi 50 años y la melodía del grupo inglés se convirtió este viernes en la banda sonora del acto de despedida de Díaz, que se jubila diciendo adiós al mundo académico tras toda una vida ligada a la docencia universitaria.

"Este encuentro tiene un valor mayor que mi figura en particular", aseguró Díaz, quien confesó que "la Universidad de Oviedo es maravillosa" y agradeció al centenar de personas presentes haber acudido a su "última clase". El acto reunió a personalidades del mundo académico, investigador y de la empresa en el paraninfo del Edificio Histórico, un lugar que en su día ocuparon, precisamente, laboratorios de química. También a compañeros que compartieron con él "años maravillosos", como el exconsejero de Medio Ambiente Hermino Sastre, quien resaltó de Díaz su "mente meticulosa" y su "afán de superación". También el catedrático de la Universidad de Santiago Juan Lema, a quien conoció en 1979. "Díaz tiene dos amores: la Ingeniería Química y Asturias, por eso ha luchado por que a la región le vaya bien", sostuvo Lema.

Una ambición, la de luchar por los intereses del Principado, que lo empujó a crear, en el año 2000, el clúster de Industrias Químicas y Procesos de Asturias para unir la parte académica con las necesidades de las empresas. Su presidente, Jorge Álvarez, confesaba que, aunque Díaz se jubile, en el clúster "lo seguirán necesitando". "Fue un visionario cuando apenas se hablaba de la colaboración académica con las entidades", subrayó.

Pero hasta llegar a detectar esa necesidad de aportar conocimiento al mundo empresarial, Díaz pasó por muchas aulas. Primero como estudiante, luego como profesor y desde 1983 como catedrático. Esa primera etapa tras sacar la cátedra la vivió en la Universidad del País Vasco, donde conoció al también catedrático de la Complutense Arturo Romero. "De Mario destacaría su gran capacidad de trabajo y el ingenio para solucionar problemas", ensalzó en su intervención en la despedida.

Una calidad humana que ha dejado huella. Enrique Galindo cruzó esta semana el charco "solo para darle un abrazo a Mario". Lo hizo desde México, donde reside. "Haber coincidido contigo en el mundo académico fue muy enriquecedor", confesó, al tiempo que aseguró que "tuvo 5 hijos y 15 nietos: lo hace todo a lo grande".

Mario Díaz, durante el acto de su despedida.

Mario Díaz, durante el acto de su despedida. / Mario Canteli

A lo largo de su carrera, Mario Díaz ha formado a miles de alumnos y dirigido 54 tesis, un punto del que se siente especialmente orgulloso. Una de sus doctorandas fue la ahora catedrática Ana García, que recordó cómo su figura la orientó. "El director de tesis se convierte en tu padre en la ciencia", explicó. "Tu verdadero legado [dijo refiriéndose a Díaz] son todos los investigadores que llevamos tu sello", concluyó.

5 de octubre de 1998. Lunes. 9.00 horas. Aula 26 de la Facultad de Química de Oviedo. Manuel Rendueles afronta su primera clase de la carrera. De profesor, Mario Díaz. "No podía imaginar que años después trabajaríamos mano a manos", dijo Rendueles este viernes en la despedida al catedrático. Él es actualmente el director del departamento de Investigación de la facultad. En la misma línea, el decano, Jorge Borges, quiso poner en valor la aportación de Díaz a los másteres universitarios. "Hoy en día son de lo más habitual, pero en los años 90 fue pionero en su creación", explicó Borges.

Díaz siempre buscó una formación integral para que los jóvenes asturianos aportasen valor a las empresas. "Su influencia va más allá de las paredes de este edificio, ha sido fundamental en el tejido productivo de la región", aseguró el viceconsejero de Industria, Juan Carlos Campo. "Su legado es el haber logrado que otros vivan mejor", sentenció.

Desde el mundo de la empresa, la alta ejecutiva Ángela Santianes se preguntaba: "¿Cómo da una vida para tanto?". "Necesitamos que sigas colaborando en el mundo universitario para conseguir algo fundamental: la parte dual, al igual que se hizo con la FP", explicó Santianes, que también reconoció que "necesitamos muchos marios".

De igual manera, Francisco Rodríguez, presidente de Reny Picot, le pidió que, en esta nueva etapa, "siga trabajando con el esmero y el entusiasmo que siempre le han caracterizado".

Y, como no podía ser de otra forma, clausuró el acto el rector de la Universidad, Ignacio Villaverde, quien describió a Díaz como parte de "esa generación de profesores que no se limitaron a ocupar un puesto académico, sino que crearon universidad". "La Universidad de Oviedo y Asturias te deben mucho", concluyó el máximo responsable de la institución académica asturiana.

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