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El hito de una emblemática planta asturiana: se cumple un siglo desde que el primer tanque español salió de Trubia

La Guerra Civil impidió la producción en serie del "A4", el modelo que en 1926 ideó la fábrica que hoy, bajo Santa Bárbara, continúa construyendo vehículos blindados con la tecnología más puntera

La mitad del "Trubia A4" desarrollado en 1926 "Hunter" y la mitad de un "Hunter", fabricado por Santa Bárbara, para el Ejército de Letonia.

La mitad del "Trubia A4" desarrollado en 1926 "Hunter" y la mitad de un "Hunter", fabricado por Santa Bárbara, para el Ejército de Letonia. / LNe

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Yago González

Yago González

Oviedo

El primer tanque que tuvo el Ejército español se construyó hace un siglo en Trubia. Fue en la entonces denominada Real Fábrica de Armas de Trubia, creada a finales del siglo XVIII por el Estado para pertrecharse militarmente ante la expansión napoleónica en Europa. El emplazamiento era idóneo por lo recóndito de aquella pradera a orillas del río que dio nombre tanto a la factoría como a la localidad que fue creciendo a su alrededor. El primer hospital y la primera capilla del pueblo estaban dentro del recinto fabril. Los trubiecos nacían y se bautizaban a unos metros de las municiones que allí se forjaban. "Fue la Fábrica la que dio origen a la localidad de Trubia, no al revés", explica Raúl Marcos, director del enclave que hoy pertenece a Santa Bárbara Sistemas, filial de General Dynamics European Land Systems (GDELS), de propiedad estadounidense.

A pesar de que la instalación nació con el propósito de defender a España del ataque de fuerzas invasoras, el primer tanque que alumbró, en el año 1926, no se fabricó por una orden de la dirección de la empresa. Aunque sí influyó la reciente derrota que habían sufrido en 1921 las tropas españolas en la guerra del Rif, el conocido como Desastre de Annual. Aquello hizo plantearse a los militares del país la necesidad de modernizar las fuerzas armadas.

No obstante, la iniciativa de construir un tanque partió de una serie de hombres concretos de la Real Fábrica. Fue una "iniciativa particular sin que hubiera mediado solicitud oficial alguna ni, en consecuencia, hubiera ningún presupuesto asignado al mismo", según relata el historiador militar mierense Artemio Mortera. Aquel proyecto fue impulsado por el comandante Víctor Landesa, el capitán Carlos Ruiz de Toledo y el maestro armero Rogelio Areces. El director de la Fábrica, el coronel Víctor Pérez Vidal, "considerando la utilidad que supondría para el Ejército el disponer de estos medios de combate de fabricación nacional, apoyó el proyecto y puso a su disposición el antiguo taller de escarpa, así como los medios precisos para llevarlo a término".

El "Trubia A4" (en la imagen general superior), desarrollado en 1926, fue una iniciativa de varios militares destinados en la fábrica de Trubia. En 2017, el empresario asturiano Jorge Sandoval encargó al cabo granadino Israel Corral una réplica del original (en el recuadro) que hoy puede visitarse en el Museo de El Cuetu (Colloto).

El "Trubia A4". / LNE

El "Trubia A4" (en la imagen general superior), desarrollado en 1926, fue una iniciativa de varios militares destinados en la fábrica de Trubia. En 2017, el empresario asturiano Jorge Sandoval encargó al cabo granadino Israel Corral una réplica del original (en el recuadro) que hoy puede visitarse en el Museo de El Cuetu (Colloto). / LNE

En realidad, según narra Mortera, el primer prototipo se construyó en Trubia en 1925. El carro fue sometido a pruebas en la escuela de tiro del Ejército, en Carabanchel (Madrid), superándolas todas satisfactoriamente. Ese éxito llevó a la empresa a alentar al capitán Ruiz de Toledo y el maestro Areces a visitar varios países europeos para estudiar los últimos adelantos en fabricación de tanques. Mientras tanto, el prototipo fue exhibido en la Feria de Muestras de Gijón de 1925, "donde pudo ser admirado por los asturianos".

Tras su periplo europeo, Ruiz de Toledo regresó de Alemania con ideas nuevas que él y su equipo aplicaron a un nuevo modelo con características más avanzadas que el anterior, cuyo paradero acabaría perdiéndose en el tiempo. Nacía así el considerado primer tanque de las fuerzas armadas españolas, el "Trubia A4". Era 1926.

En la fábrica trubieca se hicieron cuatro unidades que, de nuevo, aprobaron las pruebas de tiro en Carabanchel. La compañía empezó a preparar la producción en serie de los blindados, "pero todo se vino abajo con la República", escribe Mortera. "El escaso interés demostrado por el nuevo régimen en potenciar nuestras fuerzas armadas se tradujo en un abandono gradual del plan, que fue languideciendo entre la falta de estímulos y recursos", relata.

No obstante, el comandante Landesa y el armero Areces se resistieron a dejar morir un proyecto en el que habían realizado un gran empeño, y optaron por modificar algunas características del "Trubia A4" para fabricar tractores. Lo hicieron de la mano de las empresas asturianas Juliana Constructora Gijonesa y Química del Nalón. Del entonces conocido como "tractor Landesa" llegó incluso a hacerse una versión acorazada y armada que sus promotores ofrecieron al Ejército, pero este no mostró interés.

A mediados de los años 30, la progresiva incorporación de carros blindados en las fuerzas militares de los países europeos hicieron por fin tomar consciencia a España de la necesidad de apostar por estos vehículos. Trubia recibió órdenes de actualizar el "A4" para su fabricación en serie, dando origen a un carro ligero para infantería llamado "Modelo 1936". Pero fue justo ese año cuando estalló la Guerra Civil. Las bombas de la aviación sublevada caían muy cerca de la fábrica de Trubia, en manos republicanas. La inestabilidad bélica sepultó definitivamente el proyecto del "A4".

Resurrección de los "Pizarro"

Seis décadas después, en los años 90, la factoría (ya en manos de la empresa pública Santa Bárbara Sistemas, que no sería privatizada y adquirida por General Dynamics hasta 2001), reanudó con el "Pizarro" la producción de blindados para el Ejército español. El vehículo tomó como base la plataforma Ascod, creada al alimón por Santa Bárbara y la austriaca Steyr-Daimler-Puch.

Pruebas del vehículo de cadenas «Hunter», fabricado por Santa Bárbara, para el Ejército de Letonia.  |

Pruebas del vehículo de cadenas "Hunter", fabricado por Santa Bárbara, para el Ejército de Letonia. / LNE

Actualmente, las naves de Trubia –donde trabajan unos 700 empleados directos y otro centenar en subcontratas y proveedores– están ocupadas, entre otros encargos, en la producción de blindados "Hunter", también basados en el modelo Ascod y destinados a Letonia. El pedido asciende a 84 unidades, y el pasado 10 de abril salió de la planta trubieca la primera unidad.

Según Raúl Marcos, el tiempo medio de fabricación de cada "Hunter" es de unos 15 meses. Se trata de un método de producción altamente medido y preciso, donde el más mínimo desajuste en cualquiera de sus fases debe reactivar desde el comienzo toda la cadena productiva. En ella, Santa Bárbara emplea tecnologías de vanguardia como robotización, corte por láser y sensores que elaboran un modelo virtual del vehículo para señalar posibles puntos de reparación.

Los coleccionistas

Aunque el rastro de los "A4" originales se perdió en los albores de la Guerra Civil, los asturianos pueden ver en directo una réplica del tanque en el Museo Histórico Militar de Asturias, situado en El Cuetu de Colloto (Siero) y propiedad del empresario Jorge Sandoval.

Este, coleccionista de artículos militares, contactó en 2007 con el militar granadino Israel Corral Jurado, igualmente aficionado a recopilar objetos del mundo castrense y asesor cinematográfico para el manejo de coches. La afición de Corral y su vocación autodidacta fue tal que desarrolló la capacidad de replicar antiguos blindados. En 2017, Sandoval le pidió fabricar una copia del "Trubia A4". En cosa de un año, el encargo estaba hecho. Y hoy, la obra de Corral está en el Museo de El Cuetu, donde los visitantes pueden ver cómo era el primer tanque fabricado para los soldados españoles. Hecho en Trubia.

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