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Asturias encadena cinco días de calor que ya estresa hasta a las vacas (que están produciendo menos leche)

Oviedo roza los 35 grados en una ola de sofoco causada por un anticiclón, una dorsal estacionaria y viento africano del sur

VÍDEO: Denis Díaz, ganadero asturiano: "Esperemos que no pase como el año pasado y queden los abrevaderos secos"

Denis Díaz

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Oviedo / Gijón / Avilés / Llanes

Asturias encadenó ayer su quinto día consecutivo de calor extremo con registros más propios de pleno verano que de finales de mayo. Oviedo alcanzó los 34,9 grados, una de las temperaturas más altas del país, por encima de ciudades como Cáceres, Almería, Granada o Madrid, mientras Mieres llegó a 34 grados y Pola de Somiedo se situó en 32. En la costa, los termómetros rozaron los 28 grados. La jornada volvió a dejar una imagen poco habitual para estas fechas: calles a la búsqueda de sombra, ganado sofocado en cuadras y prados y, al final del día, tormentas que descargaron con fuerza en algunos puntos, como Oviedo, donde cayó una tromba considerable.

El episodio no fue un fogonazo aislado. La región arrastra desde el viernes una racha de temperaturas extraordinarias que ya dejó récords para un mes de mayo en varias estaciones. La máxima más elevada de este "tsunami" de calor se registró en Mieres, con 36,3 grados. Le siguieron Gijón, con 36,2; Amieva, con 35,8; Piloña, con 35,7; Tineo, con 35,6, y Oviedo, con 35,5. En promedio para toda Asturias, la temperatura máxima del viernes fue de 31,4 grados, 13,2 por encima de lo normal para esta época del año, según explicó Ángel Gómez, delegado territorial de la Agencia Estatal de Meteorología en Asturias.

Las causas

La explicación científica de esta anomalía no responde a una sola causa, sino a la suma de varios factores atmosféricos. Ángel Gómez detalla cuatro elementos principales: "Un anticiclón sobre Europa; una dorsal estacionaria situada en el oeste de Europa en niveles medios y altos de la atmósfera; cielos despejados y calentamiento solar de la superficie; y viento de componente sur y llegada de aire africano, que al descender la Cordillera Cantábrica encuentra presiones hidrostáticas mayores, se comprime y aumenta su temperatura".

Esa combinación convirtió a Asturias en una especie de horno inesperado. El viento sur, al cruzar la Cordillera, agravó la sensación térmica en amplias zonas del interior, mientras los cielos despejados facilitaron el calentamiento del suelo durante el día. El resultado fue una sucesión de máximas impropias de mayo, con avisos amarillos por altas temperaturas en la zona central, los valles mineros, la Cordillera y los Picos de Europa. A la vez, el Ministerio de Sanidad situó a varios concejos asturianos en máxima alerta por riesgo para la salud y el sistema MoMo atribuye tres muertes en lo que va de mes a las altas temperaturas.

Miguel Ángel Sánchez, atendiendo ayer a sus vacas de leche en Santurio (Gijón).

Miguel Ángel Sánchez, atendiendo ayer a sus vacas de leche en Santurio (Gijón). / Marcos León

El calor, además, llegó acompañado de inestabilidad. Toda Asturias estuvo ayer en alerta por tormentas, salvo el litoral oriental. Según Gómez, estos chaparrones se generan por el calentamiento solar diurno del suelo y por la presencia de una pequeña dana al oeste de Galicia, instalada en esa zona durante el fin de semana. El escenario se repetirá con variaciones en los próximos días. Hoy, martes, las máximas bajarán ligeramente, en torno a los 32 grados, pero el miércoles volverán a subir hasta los 34 antes de iniciar un descenso gradual a partir del jueves. Aun así, las temperaturas seguirán en valores superiores a los normales para la época.

El ganado busca sombra

La racha de calor también se dejó sentir en el campo. Las vacas, los caballos, las yeguas y los potros acusan estos días de bochorno, sobre todo cuando permanecen estabulados en cuadras y cebaderos. Juan Antonio Ruenes, de la ganadería Gáyere, en Llanes, resume la situación con una medida elemental: abrir todo lo posible. "La única solución es abrir todo lo posible, puertas y ventanas. Y, si como en nuestro caso, hay ventiladores, ponerlos en funcionamiento", explica.

En las ganaderías de leche, el calor tiene una consecuencia directa sobre los animales y sobre la producción. Miguel Ángel Sánchez, vecino de la parroquia gijonesa de Santurio, tiene una veintena de vacas lecheras y reconoce que estos días no están siendo sencillos. "Afecta a la producción, claro", afirma. Las reses salen al prado y buscan refugio bajo los árboles. "Salen fuera y tienen mucho calor, les incomoda; beben más y buscan sitios a la sombra", añade. El ganadero señala que las vacas "se estresan" con las altas temperaturas y que producen "unos litros menos", aunque espera que la situación sea pasajera. "En verano esto es más normal, pero no veíamos venir este calor extremo", recalca.

Las vacas de Denis Díaz, buscando la sombra en Laviana.

Ganado de José Antonio García Álvarez en La Ercina, en el parque nacional de los Picos de Europa. / R. D.

El problema también alcanza a los caballos. En una finca de Deva, casi en la frontera con Cabueñes, Lucas García y Luis Alfonso Esparza instalaron ventiladores en la cuadra para aliviar a caballos, yeguas y potros. "No podemos dejarlos todo el día fuera; los duchamos diariamente y están bebiendo mucho", declara García. El ganadero advierte de que estos animales "sufren mucho del aparato digestivo y les dan cólicos", hasta el punto de que en los últimos días se produjo alguna visita al veterinario.

La situación es más llevadera, por ahora, en los puertos de montaña. José Antonio García Álvarez, "Toño Mestas", tiene ganado en La Ercina, en los lagos de Covadonga, donde ayer había unos siete grados menos que en el valle: 25 arriba frente a 32 abajo. Allí las reses están al aire libre, buscan sombra y todavía encuentran agua suficiente en los abrevaderos gracias a las lluvias de las últimas semanas. "Este calor es terrible si viene en julio, porque hay muy poca agua", apunta. De momento, en los pastos altos, todo sigue bajo control.

Denis Díaz, joven ganadero de Laviana muy conocido por su labor en redes sociales, coincide en que el campo llega a esta primera embestida de calor con una ventaja: la lluvia reciente. Los prados están verdes y los bebederos no están secos, "al contrario de lo ocurrido el verano pasado". Su deseo es que los próximos meses combinen sol y agua: "Que haga calor cuando toca, pero que la lluvia acompañe lo suficiente para que no se repita la sequía en los montes".

Deliciosas cerezas

En Avilés, la otra cara de la jornada estuvo en la plaza de abastos. El mercado del lunes volvió a llenarse de vecinos, pero esta vez el calor marcó la compra. La fruta fresca ganó protagonismo y las cerezas fueron uno de los productos estrella. "Cuando llega el calor, las cerezas arrasan; vendimos unos cien kilos esta mañana", comentaba Ramón Gabarri al cerrar una jornada intensa. Vendedores y compradores buscaron sombra entre puesto y puesto, mientras las cerezas, las lechugas y los tomates llenaban bolsas. "Lo mejor para este calor es una buena ensalada", resumía Valentina Domínguez, vecina de Gijón.

También hubo espacio para alpargatas, chanclas y ropa ligera. A media mañana, decenas de visitantes se agolpaban ante cestas de calzado barato, entre tallas y colores, para combatir un calor adelantado que alteró la rutina de mercados, cuadras y montes. Asturias seguirá hoy mirando al termómetro, pendiente de que el alivio anunciado de una ligera tregua.

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