Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Los ecologistas atacan al Principado por decir que ha mejorado el lobo: dudan de los registros y de su interpretación

El Fondo para la protección asegura que, según la metodología europea, el estado de conservación no se mide solo contando manadas, que han aumentado a 50 en Asturias

Uno de los lobos que atacaron a varias ovejas en los montes de Piloña.

Uno de los lobos que atacaron a varias ovejas en los montes de Piloña.

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Mariola Riera

Mariola Riera

Oviedo

El Fondo para la Protección del Lobo se ha alineado con el Ministerio de Transición Ecológica (MITECO) a la hora de poner en duda los datos de las comunidades al norte del Duero, entre las que figura Asturias, sobre la recuperación de la población de la especie.

En pleno pulso entre el Principado y el Gobierno central, ya que el primero defiende controles poblacionales para reducir los lobos y también los daños al ganado, el Fondo avala la tesis ministerial y aseguran que el incremento de manadas detectado en el último censo no basta para afirmar que el lobo se encuentre en un estado de conservación favorable en España.

El programa de control del lobo en Asturias

El programa de control del lobo en Asturias / .

El informe, aportado al proceso de exposición pública –que concluye este mismo jueves– del informe sexenal que el MITECO debe enviar a la Comisión Europea, parte de que el censo nacional 2021-2024 localiza 333 manadas de lobo en España, frente a las 297 del periodo 2012-2014. Es decir, hay una mejora numérica, pero advierten de que ese crecimiento debe interpretarse con cautela. No se trataría de «un recuento exacto, sino de una estimación técnica en una especie difícil de detectar, con movilidad amplia y métodos de seguimiento indirectos». El Fondo asegura que, según la metodología europea, el estado de conservación no se mide solo contando manadas, sino que hay que mirar otros factores como el rango de distribución, la población, el hábitat, las presiones, la mortalidad, la conectividad genética y las perspectivas futuras.

Problemas técnicos

Del procedimiento usado en Asturias, el Fondo asegura que presenta problemas técnicos «importantes» como falta de justificación suficiente, uso discutible de valores de referencia, omisiones en apartados obligatorios y una lectura «demasiado optimista» del estado de conservación.

Se refieren en concreto a los incendios de agosto de 2025, que afectaron al área de distribución del lobo en el noroeste peninsular. En concreto, menciona 19 cuadrículas afectadas en Asturias, en los que el fuego generó «incertidumbre añadida» sobre la calidad del hábitat, la disponibilidad de refugio, las presas silvestres y el éxito reproductor de las manadas.

También se destaca que Asturias autorizó hasta 53 muertes de lobos para el periodo 2025-2026 –solo se eliminaron 44, al suspenderse el control tras la sentencia del Tribunal Supremo que ha puesto en duda el plan de gestión– tras salir la especie del Listado de Protección Especial. El Fondo avisa que tales muertes pueden «afectar a la estructura social de las manadas, al reclutamiento, a la reproducción y a la conectividad genética». Y rechazan que el lobo sea un problema ganadero –no niegan la existencia del conflicto con la ganadería–, pero advierten de la importancia y de la función de la especie en la naturaleza.

Para el Fondo, que haya más manadas que hace una década no significa necesariamente que la población sea viable a largo plazo. El informe recuerda que el umbral de 500 manadas aparece como referencia técnica para garantizar una viabilidad demográfica y genética más sólida, y que España, con 333 manadas, seguiría por debajo de esa cifra incluso sumando la población portuguesa. Así las cosas, admiten que el lobo ibérico ha mejorado en algunos indicadores, pero sigue lejos de un estado de conservación favorable al sufrir aislamiento, endogamia, fragmentación, fuegos y acoso como cambios legales que ha permitido los controles.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents